La muestra, que reúne 20 obras procedentes de colecciones privadas españolas, ofrece un recorrido magistral por la trayectoria de este influyente artista, conocido por su singular crítica a la sociedad contemporánea y el impacto del aislamiento en la vida moderna. Hablamos de Peter Halley, de quien el Museo Thyssen Bornemisza ofrece una retrospectiva, la mayor que se realiza en nuestro país desde la exposición que organizó el Reina Sofía allá por el año 1992. La muestra abarca toda la carrera del artista, desde 1985 a 2024. Halley, quien asistió a la inauguración y ha supervisado tanto la selección como la instalación de las obras, se ha consolidado como una voz fundamental en el arte a través de un lenguaje visual propio. Halley se sirve de un conjunto de formas geométricas y esquemáticas, que en un principio fueron únicamente cuadradas y han evolucionado también a rectangulares, para representar celdas y prisiones, espacios que en su obra funcionan como metáforas de las estructuras que rigen nuestra vida cotidiana. Cárceles y aislamiento Estas piezas no solo evocan cárceles físicas, sino que también aluden a las oficinas impersonales o los apartamentos en los que pasamos gran parte de nuestra vida, cada vez más aislados a pesar de estar constantemente conectados. En este sentido, su obra se convierte en una profunda reflexión sobre las contradicciones del mundo moderno: la hiper conectividad que paradójicamente nos distancia. Su particular crítica al control social. A través del color, Halley subraya las tensiones y paradojas de nuestra existencia en espacios opresivos Además de esto, Halley es un artista inconfundible por su uso audaz del color. Su paleta es vibrante y enérgica, cargada de tonos fluorescentes que contrastan con la frialdad de los espacios que representa. Esta combinación entre la saturación del color y la sobriedad de las formas geométricas otorga a sus obras un carácter que es al mismo tiempo crítico y lúdico, lleno de ironía e inteligencia. A través del color, Halley subraya las tensiones y paradojas de nuestra existencia en espacios que, aunque parecen opresivos, están revestidos con una aparente superficialidad o incluso atractivo estético. Otro de los aspectos que distingue la producción de Halley es su particular uso de la textura, en concreto, lo que en España conocemos como «gotelé». Esta técnica, común en las paredes de muchas viviendas españolas, aparece en sus cuadros aportando una dimensión táctil que recuerda el encierro doméstico y, a la vez, convierte el material cotidiano en arte. Entre las obras expuestas, todas ellas procedentes de colecciones españolas, destaca «Reencuentro», que ha sido adquirida por Borja y Blanca Thyssen, y que se integrará en la colección permanente del museo, lo que garantiza la presencia de Halley en uno de los centros artísticos más importantes de España. Peter Halley en nuestro país se presenta dentro del programa de exp
El Museo Thyssen acoge la primera retrospectiva del artista en España desde la que organizó el Reina Sofía en 1992
La muestra, que reúne 20 obras procedentes de colecciones privadas españolas, ofrece un recorrido magistral por la trayectoria de este influyente artista, conocido por su singular crítica a la sociedad contemporánea y el impacto del aislamiento en la vida moderna. Hablamos de Peter Halley, de quien el Museo Thyssen Bornemisza ofrece una retrospectiva, la mayor que se realiza en nuestro país desde la exposición que organizó el Reina Sofía allá por el año 1992. La muestra abarca toda la carrera del artista, desde 1985 a 2024. Halley, quien asistió a la inauguración y ha supervisado tanto la selección como la instalación de las obras, se ha consolidado como una voz fundamental en el arte a través de un lenguaje visual propio.Halley se sirve de un conjunto de formas geométricas y esquemáticas, que en un principio fueron únicamente cuadradas y han evolucionado también a rectangulares, para representar celdas y prisiones, espacios que en su obra funcionan como metáforas de las estructuras que rigen nuestra vida cotidiana.Estas piezas no solo evocan cárceles físicas, sino que también aluden a las oficinas impersonales o los apartamentos en los que pasamos gran parte de nuestra vida, cada vez más aislados a pesar de estar constantemente conectados. En este sentido, su obra se convierte en una profunda reflexión sobre las contradicciones del mundo moderno: la hiper conectividad que paradójicamente nos distancia. Su particular crítica al control social.A través del color, Halley subraya las tensiones y paradojas de nuestra existencia en espacios opresivosAdemás de esto, Halley es un artista inconfundible por su uso audaz del color. Su paleta es vibrante y enérgica, cargada de tonos fluorescentes que contrastan con la frialdad de los espacios que representa. Esta combinación entre la saturación del color y la sobriedad de las formas geométricas otorga a sus obras un carácter que es al mismo tiempo crítico y lúdico, lleno de ironía e inteligencia. A través del color, Halley subraya las tensiones y paradojas de nuestra existencia en espacios que, aunque parecen opresivos, están revestidos con una aparente superficialidad o incluso atractivo estético. Otro de los aspectos que distingue la producción de Halley es su particular uso de la textura, en concreto, lo que en España conocemos como «gotelé». Esta técnica, común en las paredes de muchas viviendas españolas, aparece en sus cuadros aportando una dimensión táctil que recuerda el encierro doméstico y, a la vez, convierte el material cotidiano en arte.Entre las obras expuestas, todas ellas procedentes de colecciones españolas, destaca «Reencuentro», que ha sido adquirida por Borja y Blanca Thyssen, y que se integrará en la colección permanente del museo, lo que garantiza la presencia de Halley en uno de los centros artísticos más importantes de España. Peter Halley en nuestro país se presenta dentro del programa de exposiciones en torno a la colecci?
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