Hace justo ahora un año el entonces presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, esquivaba el balcón del Ayuntamiento de Valencia. El motivo era obvio, se arriesgaba a recibir una pitada del público. No le ocurría cada vez que salía a la calle, pero la tensión que generaba su presencia era evidente. Tras su dimisión, la crispación se ha rebajado, el jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, abrió su agenda política visitando Picanya, después siguió por Paiporta y emitió el mensaje institucional de final de año desde Utiel.. El jefe del Consell fue recibido con total normalidad en estos municipios, no solo por los alcaldes- dos de ellos del PSPV- sino también por la ciudadanía. Pérez Llorca comprobó que no había heredado el rechazo que despertaba su antecesor.. Logró marcarse un primer tanto muy pronto. Cuando tras reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pudo anunciar que se constituiría, por fin, una comisión mixta entre Generalitat, Gobierno y Ayuntamientos para coordinar la reconstrucción tras la dana.. Y aunque la izquierda le recuerda casi a diario que, bajo su punto de vista, Mazón es indigno de mantener su escaño en Les Corts, aunque sea el número 98, Pérez Llorca ha devuelto la normalidad a la vida política valenciana.. En estos cien días recién cumplidos ha hecho ya su primer viaje fuera de España, la feria Fruit Logistic de Berlín, y participado en fiestas multitudinarias como las fallas o la Magdalena donde, por cierto, Mazón tuvo que suspender una visita el año pasado.. Pérez Llorca se muestra cercano, como solo saben hacer los que han sido alcaldes, y extremadamente prudente. Quiere navegar en la moderación, aunque sepa que tiene que lidiar con Vox en su día a día.. Quizás la frase que mejor defina cómo quiere presentarse la dijo el pasado fin de semana preguntado sobre la guerra de Irán. «Ni Trump ni Sánchez», dijo, o lo que es lo mismo, se niega a quedarse en un extremo. Pero si esta cuestión le preocupa, hay una que podría decirse que le obsesiona. No quiere ser un político que prometa cosas que no puede cumplir.. Podemos acuñó en la época del Botànic una expresión para el otrora presidente de la Generalitat, Ximo Puig. «Los ‘ximoanuncios’» eran todo aquello que prometía el socialista y que, pasaban meses o años sin materializarse.. Llorca ha seguido, hasta ahora una dinámica muy clara. Si hace un anuncio, el Consell lo convierte en viable esa misma semana. Los ejemplos más recientes tienen que ver con las nuevas desgravaciones fiscales para comprar instrumentos o las cuotas de enseñanza musical.. La reducción de impuestos es solo uno de sus principales objetivos. Afirma que es su responsabilidad cumplir el programa con el que los populares se presentaron a las elecciones y en este camino sigue pese a que, como al resto del PP, no acepta la reforma de la financiación que ha propuesto el Gobierno.. Ha sido este su primer desencuentro con los empresarios. El presidente de AVE, Vicente Boluda, le instó a sentarse a negociar este modelo con el Gobierno central y, aunque afirmó que lo hacía a título personal, sus declaraciones fueron una clara llamada de atención al Consell.. Al margen de esta cuestión, Llorca se ha encontrado con el escándalo de la adjudicación de viviendas de Les Naus de Alicante. Este asunto amenaza su segundo gran objetivo: acabar con el gravísimo problema que tienen las clases medias y los jóvenes para acceder a la vivienda.. La última medida anunciada quizás es la más arriesgada hasta el momento: usar suelo dotacional para construir 120.000 viviendas, un reto que trasciende del año legislatura que le queda.
El jefe del Consell ha reconciliado al PP valenciano con la calle mientras aprieta el acelerador para salir del «efecto dana»
Hace justo ahora un año el entonces presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, esquivaba el balcón del Ayuntamiento de Valencia. El motivo era obvio, se arriesgaba a recibir una pitada del público. No le ocurría cada vez que salía a la calle, pero la tensión que generaba su presencia era evidente. Tras su dimisión, la crispación se ha rebajado, el jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, abrió su agenda política visitando Picanya, después siguió por Paiporta y emitió el mensaje institucional de final de año desde Utiel.. El jefe del Consell fue recibido con total normalidad en estos municipios, no solo por los alcaldes- dos de ellos del PSPV- sino también por la ciudadanía. Pérez Llorca comprobó que no había heredado el rechazo que despertaba su antecesor.. Logró marcarse un primer tanto muy pronto. Cuando tras reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pudo anunciar que se constituiría, por fin, una comisión mixta entre Generalitat, Gobierno y Ayuntamientos para coordinar la reconstrucción tras la dana.. Y aunque la izquierda le recuerda casi a diario que, bajo su punto de vista, Mazón es indigno de mantener su escaño en Les Corts, aunque sea el número 98, Pérez Llorca ha devuelto la normalidad a la vida política valenciana.. En estos cien días recién cumplidos ha hecho ya su primer viaje fuera de España, la feria Fruit Logistic de Berlín, y participado en fiestas multitudinarias como las fallas o la Magdalena donde, por cierto, Mazón tuvo que suspender una visita el año pasado.. Pérez Llorca se muestra cercano, como solo saben hacer los que han sido alcaldes, y extremadamente prudente. Quiere navegar en la moderación, aunque sepa que tiene que lidiar con Vox en su día a día.. Quizás la frase que mejor defina cómo quiere presentarse la dijo el pasado fin de semana preguntado sobre la guerra de Irán. «Ni Trump ni Sánchez», dijo, o lo que es lo mismo, se niega a quedarse en un extremo. Pero si esta cuestión le preocupa, hay una que podría decirse que le obsesiona. No quiere ser un político que prometa cosas que no puede cumplir.. Podemos acuñó en la época del Botànic una expresión para el otrora presidente de la Generalitat, Ximo Puig. «Los ‘ximoanuncios’» eran todo aquello que prometía el socialista y que, pasaban meses o años sin materializarse.. Llorca ha seguido, hasta ahora una dinámica muy clara. Si hace un anuncio, el Consell lo convierte en viable esa misma semana. Los ejemplos más recientes tienen que ver con las nuevas desgravaciones fiscales para comprar instrumentos o las cuotas de enseñanza musical.. La reducción de impuestos es solo uno de sus principales objetivos. Afirma que es su responsabilidad cumplir el programa con el que los populares se presentaron a las elecciones y en este camino sigue pese a que, como al resto del PP, no acepta la reforma de la financiación que ha propuesto el Gobierno.. Ha sido este su primer desencuentro con los empresarios. El presidente de AVE, Vicente Boluda, le instó a sentarse a negociar este modelo con el Gobierno central y, aunque afirmó que lo hacía a título personal, sus declaraciones fueron una clara llamada de atención al Consell.. Al margen de esta cuestión, Llorca se ha encontrado con el escándalo de la adjudicación de viviendas de Les Naus de Alicante. Este asunto amenaza su segundo gran objetivo: acabar con el gravísimo problema que tienen las clases medias y los jóvenes para acceder a la vivienda.. La última medida anunciada quizás es la más arriesgada hasta el momento: usar suelo dotacional para construir 120.000 viviendas, un reto que trasciende del año legislatura que le queda.
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