No son solo los niños pobres, aunque, según el informe de la Plataforma de Infancia, del casi treinta por ciento de menores en España en riesgo de exclusión social, más del ochenta son inmigrantes. También en gran medida lo son los hijos que solo cuida una persona, la madre normalmente, y los hogares donde hay alguna criatura con discapacidad. Es una barbaridad que en España hoy haya un porcentaje tan elevado de críos vulnerables. Es decir, en situación de riesgo social y vital. No voy a hablar de Noelia, la muchacha que nos tiene a todos conmocionados por su elección de morir en plena juventud. Pero el riesgo que ella vivió en una familia desestructurada de una sociedad que no cuida a su infancia, puede llevar a intentos, como hizo ella, y otros tantos suicidios consumados de adolescentes. Porque nuestra gestación y primera infancia nos marcan psicológicamente para toda la vida.. Erich Fromm decía que para que un niño crezca sano necesita la leche y la miel. La leche, en estos países, mejor o peor la tenemos todos, pero ¿y la miel? ¿Cuántos progenitores son capaces de dar el amor necesario para que crezcamos en paz y compañía? Está visto que la situación social en la que vivimos, cargada de trastornos mentales diversos, no es la mejor cuna en la que criarte. Está visto que el Estado no sabe hacerse cargo de aquellos que necesitan un apoyo especial en su niñez, personas que seguramente serán adultos con heridas incurables. El dinero no lo resuelve todo, es cierto, pero palía en buena medida el desastre de muchas familias. Me viene a la cabeza la historia de un amigo de progenitores humildes; el padre, seguramente con delirios de grandeza, se empeñó en llevar al hijo a uno de los colegios más caros de su ciudad. Pero, claro, el chavalín no podía invitarlos a jugar en su modesta vivienda. ¡Y lo que sufrió el pobre!. Señores gobernantes, un país lleno de niños marginados es país con mal futuro. ¿O será que no les importa el futuro?
Erich Fromm decía que para que un niño crezca sano necesita la leche y la miel
No son solo los niños pobres, aunque, según el informe de la Plataforma de Infancia, del casi treinta por ciento de menores en España en riesgo de exclusión social, más del ochenta son inmigrantes. También en gran medida lo son los hijos que solo cuida una persona, la madre normalmente, y los hogares donde hay alguna criatura con discapacidad. Es una barbaridad que en España hoy haya un porcentaje tan elevado de críos vulnerables. Es decir, en situación de riesgo social y vital. No voy a hablar de Noelia, la muchacha que nos tiene a todos conmocionados por su elección de morir en plena juventud. Pero el riesgo que ella vivió en una familia desestructurada de una sociedad que no cuida a su infancia, puede llevar a intentos, como hizo ella, y otros tantos suicidios consumados de adolescentes. Porque nuestra gestación y primera infancia nos marcan psicológicamente para toda la vida.. Erich Fromm decía que para que un niño crezca sano necesita la leche y la miel. La leche, en estos países, mejor o peor la tenemos todos, pero ¿y la miel? ¿Cuántos progenitores son capaces de dar el amor necesario para que crezcamos en paz y compañía? Está visto que la situación social en la que vivimos, cargada de trastornos mentales diversos, no es la mejor cuna en la que criarte. Está visto que el Estado no sabe hacerse cargo de aquellos que necesitan un apoyo especial en su niñez, personas que seguramente serán adultos con heridas incurables. El dinero no lo resuelve todo, es cierto, pero palía en buena medida el desastre de muchas familias. Me viene a la cabeza la historia de un amigo de progenitores humildes; el padre, seguramente con delirios de grandeza, se empeñó en llevar al hijo a uno de los colegios más caros de su ciudad. Pero, claro, el chavalín no podía invitarlos a jugar en su modesta vivienda. ¡Y lo que sufrió el pobre!. Señores gobernantes, un país lleno de niños marginados es país con mal futuro. ¿O será que no les importa el futuro?
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