Fue el gol de nuestras vidas junto al de Iniesta en 2010. Todos los españoles recuerdan la jugada como si hubiese sido ayer. Lamine Yamal le dejó el balón a Pedro Porro, que puso el centro de primeras desde el pico diestro del área. Parecía ir pasado, pero Nico Williams llegó in extremis para mantenerlo dentro del campo y devolverlo a la zona de peligro para que llegara Ferran e hiciera historia fusilando a Emiliano Martínez con su pierna izquierda.. El balón reventó la red y provocó millones de abrazos en las gradas y alrededor de todo el país, que se lanzó a la calle esa noche y el día siguiente para celebrar que la segunda estrella ya era una realidad. Todo pasó muy rápido en ese momento, aunque la tensión no desapareció hasta el pitido final. Los nervios apenas dejaron analizar la acción, pero hay un detalle que fue pasado por alto en el momento y que ahora explica Nico Williams, protagonista con la asistencia, en una entrevista con ‘Fútbol Emotion’.. El detalle oculto del gol de Ferran en la final del Mundial. Es un gol que se ha visto repetido una y otra vez, pero hay un detalle que explica Nico Williams al que no se le ha dado la importancia suficiente: no llegaba a cabecear ese balón. Así lo afirma el protagonista: «La gente creo que no se ha dado cuenta pero si no me llega a empujar, no llego. No llego ni en mil vidas». Finalmente, pudo tocarla y el gol llegó, pero por un detalle en el que la mayoría de aficionados no ha hecho hincapié.. Nico Williams detalló toda la acción: «Está el balón cayendo y me empuja. Me choca y me empuja con los dos brazos. Cuando venía el balón pensé que no llegaba, pero cuando me empujó digo “hostia, ahora llego”. No me daba tiempo a rematar a puerta así que pensé en dejarla ahí. La dejé, llegó Ferran y la metió». Fue el empujón de Nahuel Molina lo que permitió al jugador del Athletic llegar para asistir. Sin ese contacto, nunca hubiera llegado el gol de Ferran.. Un protagonista inesperado. El extremo es una de las estrellas de la Selección, pero en el Mundial no estuvo a su mejor nivel por una lesión que así explica: «Es jodido. El pubis es una lesión que te levantas de puta madre un día y al día siguiente de levantas mal. Mentalmente te enerva. Un día estas que te comes a todos y al siguiente, fatal. Lo notas mucho en las arrancadas. Soy rápido, explosivo y la temporada que estuve mal no llegué a 29 km/h. Normalmente yo hago 34, 35 km/h. Estaba superlimitado para acelerar, cambiar de dirección…».. Sin embargo, fue protagonista en la gran final por muchas acciones. Tuvo una ocasión muy clara que perdonó: «Estaba en la banda y recorto a Molina. Veo a Ferran cortando. Pensé ‘¿la paso o no la paso? La voy a pasar’. Justo el central hizo un movimiento como para la derecha y pensé, sigo y chuto. Recorto y chuto. Y mi cabeza me decía ‘no, pásala’. Y el balón me hizo pom… Cuando piensas dos cosas a la vez no funciona». También llegó a marcar, pero fue anulado: «¿Mi gol en la final? No vamos a entrar en polémicas».. Fue un Mundial atípico para él, pero recuerda que tuvo final feliz pese a algunos momentos complicados en los meses previos y en la propia concentración: «Hay cosas que yo había hecho con mi club que no te dejaban, por prevención. Nos concentramos tres semanas antes. Lamine y yo queríamos chutar y el preparador físico nos decía que no. Una semana fue corriendo de aquí para allá, pero sin tocar balón. Y encima, ves a tus compañeros pasándolo bien, entrenando. Al final, es duro, pero salió bien».
El asistente en el tanto que dio la segunda estrella a España desveló un detalle que pasó desapercibido para la mayoría
Fue el gol de nuestras vidas junto al de Iniesta en 2010. Todos los españoles recuerdan la jugada como si hubiese sido ayer. Lamine Yamal le dejó el balón a Pedro Porro, que puso el centro de primeras desde el pico diestro del área. Parecía ir pasado, pero Nico Williams llegó in extremis para mantenerlo dentro del campo y devolverlo a la zona de peligro para que llegara Ferran e hiciera historia fusilando a Emiliano Martínez con su pierna izquierda.. El balón reventó la red y provocó millones de abrazos en las gradas y alrededor de todo el país, que se lanzó a la calle esa noche y el día siguiente para celebrar que la segunda estrella ya era una realidad. Todo pasó muy rápido en ese momento, aunque la tensión no desapareció hasta el pitido final. Los nervios apenas dejaron analizar la acción, pero hay un detalle que fue pasado por alto en el momento y que ahora explica Nico Williams, protagonista con la asistencia, en una entrevista con ‘Fútbol Emotion’.. El detalle oculto del gol de Ferran en la final del Mundial. Es un gol que se ha visto repetido una y otra vez, pero hay un detalle que explica Nico Williams al que no se le ha dado la importancia suficiente: no llegaba a cabecear ese balón. Así lo afirma el protagonista: «La gente creo que no se ha dado cuenta pero si no me llega a empujar, no llego. No llego ni en mil vidas». Finalmente, pudo tocarla y el gol llegó, pero por un detalle en el que la mayoría de aficionados no ha hecho hincapié.. Nico Williams detalló toda la acción: «Está el balón cayendo y me empuja. Me choca y me empuja con los dos brazos. Cuando venía el balón pensé que no llegaba, pero cuando me empujó digo “hostia, ahora llego”. No me daba tiempo a rematar a puerta así que pensé en dejarla ahí. La dejé, llegó Ferran y la metió». Fue el empujón de Nahuel Molina lo que permitió al jugador del Athletic llegar para asistir. Sin ese contacto, nunca hubiera llegado el gol de Ferran.. Un protagonista inesperado. El extremo es una de las estrellas de la Selección, pero en el Mundial no estuvo a su mejor nivel por una lesión que así explica: «Es jodido. El pubis es una lesión que te levantas de puta madre un día y al día siguiente de levantas mal. Mentalmente te enerva. Un día estas que te comes a todos y al siguiente, fatal. Lo notas mucho en las arrancadas. Soy rápido, explosivo y la temporada que estuve mal no llegué a 29 km/h. Normalmente yo hago 34, 35 km/h. Estaba superlimitado para acelerar, cambiar de dirección…».. Sin embargo, fue protagonista en la gran final por muchas acciones. Tuvo una ocasión muy clara que perdonó: «Estaba en la banda y recorto a Molina. Veo a Ferran cortando. Pensé ‘¿la paso o no la paso? La voy a pasar’. Justo el central hizo un movimiento como para la derecha y pensé, sigo y chuto. Recorto y chuto. Y mi cabeza me decía ‘no, pásala’. Y el balón me hizo pom… Cuando piensas dos cosas a la vez no funciona». También llegó a marcar, pero fue anulado: «¿Mi gol en la final? No vamos a entrar en polémicas».. Fue un Mundial atípico para él, pero recuerda que tuvo final feliz pese a algunos momentos complicados en los meses previos y en la propia concentración: «Hay cosas que yo había hecho con mi club que no te dejaban, por prevención. Nos concentramos tres semanas antes. Lamine y yo queríamos chutar y el preparador físico nos decía que no. Una semana fue corriendo de aquí para allá, pero sin tocar balón. Y encima, ves a tus compañeros pasándolo bien, entrenando. Al final, es duro, pero salió bien».
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