Son muchas las capitales españolas que seducen a los turistas, sobre todo a los extranjeros. Pero las más destacables son las que forman parte del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Aunque los internautas tienen un gusto bastante particular, y frente a lo que piensan no es ni Toledo, ni Santiago de Compostela su capital preferida, sino una que destaca por su impresionante casco histórico, que le ha permitido contar con esta distinción, y su rica gastronomía.. El Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España se fundó en 1993 para actuar de manera conjunta en la defensa del patrimonio histórico y cultural de las 15 ciudades realizando proyectos y propuestas comunes y estableciendo políticas de intercambios.. El Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España está integrado por 15 ciudades: Alcalá de Henares; Ávila, Baeza, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza/Eivisa, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de La Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona, Toledo y Úbeda. Los cascos históricos de las 15 ciudades han sido reconocidos como lugares de Valor Universal Excepcional por la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.. Dentro de la Asociación, las ciudades fundadoras que participaron en el acto de constitución del Grupo en el año 1993 fueron: Ávila, Cáceres, Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia y Toledo. Posteriormente y de forma sucesiva, ingresaron en el Grupo las siguientes ciudades que también forman parte de la Asamblea General: Córdoba (1996); Cuenca (1998), Álcalá de Henares (2000), San Cristóbal de La Laguna (2002), Ibiza/Eivissa (2002), Tarragona (2006), Mérida (2006), Baeza (2014) y Úbeda (2014).. Encuentra la singularidad de cada una de ellas, porque ésa será la brújula mágica en un recorrido que te guía por el misterio, la espiritualidad, la belleza, la fascinación y por sensaciones y sabores que no podrás hallar ni compartir en ningún otro lugar.. Segovia. Pues de estas 15 ciudades españolas, la preferida por los internautas es Segovia. La Ciudad Vieja de Segovia y su Acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1985, reconociendo su excepcional valor histórico, monumental y paisajístico. La distinción destaca la armoniosa integración de monumentos icónicos como el Acueducto romano (siglo II), el Alcázar y la catedral gótica, manteniendo un entorno urbano de gran belleza.. Segovia es así porque desde ella Alfonso X estudiaba el firmamento. Porque Quevedo se inspiró en sus espacios –y aún en sus gentes- para escribir el Buscón don Pablos. También porque en esta ciudad, fue proclamada reina de Castilla Isabel I, la Católica, con lo que este hecho supuso para la Historia. Y porque aquí se imprimió un libro por primera vez en España.. Principales atractivos. La capital cuenta con un casco histórico medieval declarado Patrimonio de la Humanidad que conserva una coherencia urbana poco habitual, donde el pasado no es un decorado, sino parte activa de la vida cotidiana. Una ciudad monumental, serena y profundamente histórica que atrapa al visitante sin necesidad de artificios. Muchos son los rincones que impresionan, pero de ellos destacan:. Acueducto. El Acueducto de Segovia, construido en el siglo II d.C., es una de las mayores obras de ingeniería romana en España. Con sus 167 arcos de granito, transportó agua a la ciudad durante casi 2.000 años. Está formado por bloques de piedra unidos sin argamasa, utilizando un sistema de equilibrio de fuerzas. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, este monumento es el emblema por excelencia de la ciudad.. El Acueducto de Segovia conduce las aguas del manantial de la Fuenfría, situado en la sierra cercana a 17 kilómetros de la ciudad, en un paraje denominado La Acebeda. Recorre más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. El agua se recoge primeramente en una cisterna conocida con el nombre de «El Caserón», para ser conducida a continuación por un canal de sillares hasta una segunda torre (llamada Casa de Aguas), donde se decanta y desarena, para continuar su camino. Después recorre 813 metros (con una pendiente de un 1 %) hasta lo alto del Postigo (el espolón rocoso sobre el que se asentaba la ciudad en torno al Alcázar). Antes, en la plaza de Día Sanz, hace un brusco giro y se dirige hacia la plaza del Azoguejo, donde salva la depresión con una arquería, que presenta todo el esplendor del monumento. En la parte más elevada mide 28 metros (con cerca de 6 m de cimientos) y tiene dos órdenes de arcos sobre pilares.. Alcázar de Segovia. El Alcázar de Segovia, símbolo de la ciudad, es un castillo medieval del siglo XII con vistas impresionantes, que fue residencia real, fortaleza y prisión, situado en un promontorio entre los ríos Eresma y Clamores. Le anteceden unos cuidados jardines con el monumento erigido a los héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas. A la izquierda la Casa de la Química, construida en la época de la Ilustración y centro de investigación de Louis Proust. A ambos lados del castillo se nos ofrecen espléndidas vistas del Pinarillo (con el cementerio judío) y la Iglesia de la Vera Cruz y Zamarramala.. Un profundo foso con puente levadizo abre paso a una fortaleza de ubicación privilegiada, posiblemente habitada desde la época celta. El castillo, convertido en Alcázar -residencia real- en el siglo XIII, adquirirá su fisonomía gótica en los tiempos de Juan II y Enrique IV. Su restauración ha sido continua tras un grave incendio ocurrido en 1862 y que a punto estuvo de destruirlo definitivamente. Sin embargo, en 1882, reinando Alfonso XII, se inició su reconstrucción, ya nunca abandonada por el Patronato del Alcázar, que ha ido restaurando artesonados, frisos, retablos y muros.. En la silueta del monumento destaca la torrecita de Alfonso X El Sabio, en el ángulo norte, desde la que este monarca estudiaba el firmamento, y la torre de Juan II, de 80 metros de altura, con bellos esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. En sus estrechas y frías prisiones pasaron días penosos nobles caídos en desgracia como Don Álvaro de Luna y otros imaginarios como Don Torcuato de «El Delincuente Honrado» de Jovellanos.. A través de una empinada y extenuante escalera de caracol, el visitante puede acceder a la parte superior de la torre, desde donde se divisa una bellísima vista de la ciudad, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala y la cantera de la que se extrajo parte de la piedra empleada en la Catedral.. En el interior y alrededor del Patio de Armas -marco habitual de conciertos de música de cámara- y del Patio del Reloj se sitúan las estancias. A la izquierda están las salas dedicadas al Colegio de Artillería; a la derecha, el Palacio de los Reyes de Castilla, núcleo principal del edificio. Sobresalen por su belleza la Sala de Ajimeces; de la Galera, cuyo artesonado ha sido reconstruido recientemente; del Trono -con una llamativa techumbre mudéjar, procedente de Urones de Castroponce (Valladolid) y obra de Xadel Alcalde, autor de la que existía en la misma sala antes del incendio-; de la Chimenea; del Cordón; de las Piñas; la Cámara Regia; el Tocador de la Reina y la Capilla en la que podemos ver un retablo de la escuela castellana del primer cuarto del siglo XVI procedente de Viana de Cega (Valladolid) y otro dedicado a Santiago Apóstol, así como la Adoración de los Reyes, pintada en 1600 por Bartolomé Carduccio.. De todas ellas, destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y un original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Loca.. Catedral. Construida entre los siglos XVI y XVIII, la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos, forma parte del gótico tardío. Es una de las catedrales góticas más tardías de España y Europa. Se erige en pleno siglo XVI, concretamente entre los años 1525 y 1768. En esta época la arquitectura imperante en Europa era ya la renacentista. Es por ello que en la Catedral de Segovia se puede discernir un estilo predominantemente gótico pero ya enmarcada con rasgos renacentistas.. Su belleza y elegancia, así como su fuerza visual y dimensiones, hacen posible su denominación como «La Dama de las Catedrales». Situada frente a la Plaza Mayor de Segovia, a medio camino se puede encontrar dos monumentos de gran valor histórico y arquitectónico para la ciudad: el Acueducto romano y el Alcázar.. Cada una de las diferentes piedras que componen la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos nos revela siglos de grandiosa historia. La misma historia que impera en toda la ciudad elegida en 1985 Patrimonio Mundial por la UNESCO.. La catedral es la iglesia madre de las diócesis, sede del obispo donde tiene su cátedra. Esto se traduce en que es el epicentro de las celebraciones litúrgicas y, también, de las principales tradiciones y devociones del pueblo. Es el caso de la Catedral de Segovia, que destaca por su patrimonio material e inmaterial representado en naves, capillas, claustro o las actuales salas de exposición. Desde que se restaura la Diócesis en 1120 después de la reconquista de la zona por las tropas cristianas, Segovia ha tenido dos catedrales:. Antigua catedral: siglo XII – 1525. Una de las primeras noticias sobre esta nueva catedral data del año 1117 cuando el caballero de origen francés, pero afincado en Segovia, Domingo Petit, entrega su testamento otorgando parte de su fortuna para sufragar los gastos de construcción de la nueva Catedral de Segovia, lo que deja constancia de que se estaría a punto de empezar la construcción del templo.. En 1120 tomó posesión del obispado segoviano Pedro de Agen, restaurando la Diócesis tras el fin de la dominación musulmana. Se produce con la orden del rey Alfonso VI de repoblar Segovia en 1085 y la necesidad constituir sus instituciones, entre ellas, una catedral para la sede del obispo con su respectivo cabildo.. Una vez nombrado obispo a Pedro de Agen, el Concejo de Segovia dona a la Iglesia los terrenos frente al Alcázar para levantar la Catedral, probablemente sobre un templo o construcción ya existente. En este espacio, entre el barrio y la fortaleza, se construye, además de la nueva catedral de Segovia, un hospital y el palacio episcopal. Prácticamente, formaban un espacio en el que el poder político representado por los nobles y el religioso, con el obispo a la cabeza, convivían.. Alfonso VII recibió la corona en el año 1126, convirtiéndose en rey de León y de Castilla. Su reinado fue decisivo para la construcción de la catedral. Una vez terminada se consagra el 16 de julio de 1228 por el legado apostólico -representante personal del papa- Juan de Abbeville, aunque en el año 1257 se vuelve a consagrar tras varias reformas realizadas.. Según documentos de la época, la catedral constaba de tres naves rematadas con ábsides, con una robusta torre a los pies y claustro anexo. En su interior destacaban las capillas de santa María, san Frutos y los santos Juanes. También, contaba una cripta dedicada a san Salvador.. Segovia desde el siglo XIII vive una época de esplendor gracias a su posición estratégica en la ruta de la trashumancia que la convirtió en un centro de comercio de la lana y de las manufacturas textiles. El rey Enrique IV (1425-1474) era consciente de la importancia de la ciudad y, también, de la necesidad de que el poder político y religioso estuviera separado, lo que le hizo pedir el traslado de la catedral a la Plaza de San Miguel, en la actual Plaza Mayor. Solicitud rechazada por el Cabildo, administrador del templo.. Trascurridos más de dos siglos, en el año 1436, el estado del claustro era descrito por el obispo D. Juan de Tordesillas como “hundido e mobido por muchas partes”. Un estado lamentable, causado por la falta de tejados y el paso del tiempo, lo que llevó a que Tordesillas movilizara a los estamentos, solicitando impuestos y prebendas para su reconstrucción.. Pero fue el conocido obispo de Juan Arias Dávila (1460-1497), quien reanudó el proyecto de reconstrucción del claustro y el que llevó a Segovia a su florecimiento cultural y económico. Al unísono, el interés de los reyes de Castilla también crecía por esta ciudad y por las “fábricas” que estaban en marcha.. De esta época también data la reforma del coro, con una nueva sillería de estilo tardogótico -obra de los tallistas Pedro de Palencia y el maestro Juan-, y actuaciones en capillas, órganos o rejería. Destacó como maestro de obras el arquitecto Juan Guas entre 1472 y 1491.. Isabel la Católica es proclamada reina de Castilla en la iglesia de San Miguel de Segovia, señal de la importancia que esta ciudad tendría para la corona. En el año 1520, bajo el reinado de Carlos I, sucesor de la reina Juana de Castilla, empieza la Guerra de las Comunidades (1520-1522) que enfrentó a los comuneros de toda Castilla contra el rey Carlos I.. Durante la contienda el templo fue utilizado como lugar de defensa y sufrió daños. Con la derrota de los comuneros se debatió qué hacer con la catedral. Todos deseaban su asentamiento en otro lugar separado del poder político que representaba el Alcázar, aunque el Cabildo sí había expresado la posibilidad de recuperar el templo.. Finalmente, la decisión se oficializó el 18 de agosto del 1523 cuando Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, escribía al obispo de Segovia, Diego de Ribera, y al Ayuntamiento: “avemos acordado que la iglesia Cathedral desa obispalia se mude del lugar donde agora está a otra parte de la dicha çibdad”. El claustro gótico fue uno de los pocos elementos que se conservó junto con el coro, algunas rejas o la portada de acceso al claustro.. Actual Catedral: 1525-actualidad. Una vez terminada la Guerra de las Comunidades y aplastados los comuneros, Carlos I de España y V de Alemania ordenó construir una nueva catedral apartada de la residencia regia. Ya tomada la decisión se elige el emplazamiento y se busca un maestro de obras. En cuanto al emplazamiento, la actual Catedral se construyó en uno de los puntos más altos de la ciudad, en la denominada “Plaza Grande” y sobre el antiguo convento de Santa Clara.. El convento de Santa Clara, que se localizaba exactamente sobre la actual cabecera, estaba formado por un claustro de dos plantas con sus dependencias, casas, corrales, huertas e iglesia. En los primeros años de construcción de la Catedral, que comenzó en la fachada occidental, esta iglesia sirvió como lugar principal de culto en la ciudad para más tarde ser derruida.. El primer arquitecto fue Juan Gil de Hontañón. El que también fuera maestro de obras de la Catedral de Salamanca firmó el contrato con el Cabildo Catedral de Segovia el 7 de mayo de 1524. Junto a él trabajaría, codo con codo, su aparejador García de Cubillas, ambos bajo la atenta mirada del entonces canónigo fabriquero D. Juan Rodríguez.. La primera piedra se colocó en la fachada occidental el 8 de junio de 1525 y la consagración fue el 16 de julio de 1768 por el obispo D. José Martínez Escalzo, 243 años después de la colocación de la primera piedra. Para abaratar costes se trasladaron algunos elementos de la antigua catedral al nuevo emplazamiento: el magnífico claustro del siglo XV diseñado por Juan Guas; el coro, también del siglo XV, realizado en madera de nogal con los sitiales del rey Enrique IV y su mujer Juana de Portugal; pero, también, esculturas, pinturas, rejería, la capilla de Los Cabrera o la portada de acceso al claustro.. En la construcción de la Catedral se pueden distinguir tres campañas constructivas. La primera se extiende de 1525 a 1557 con los maestros de obra Juan Gil de Hontañón, su hijo Rodrigo y García de Cubillas. La segunda campaña constructiva de 1578 a 1607 donde participaron maestros de obra como Rodrigo de Solar, Diego de Sisniega, Juan Pescador, entre otros. La tercera y última campaña constructiva (1607-1685) con Pedro de Brizuela o Francisco de Viadero. El templo se fue levantando desde los pies hasta la cabecera por lo que el crucero no se cerró hasta 1685. En 1686 se comenzó a construir la capilla de los Ayala Berganza, actual capilla del Santísimo, exponente barroco del templo.. Dentro de la Catedral de Segovia la luz que atraviesa las vidrieras envuelve al visitante en un fascinante mundo de color, siempre dentro de la materialidad arquitectónica. La Catedral posee uno de los conjuntos de vidrieras manieristas más logrado desde el punto de vista catequético de España con un total de 157 vitrales distribuidos en las naves, girola y presbiterio. El pasaje bíblico de los evangelios, representado en el vitral central, se ve apoyado en sus laterales por escenas de la historia sagrada. Vitralistas españoles y flamencos plasmaron desde el s. XVI, con acierto, los misterios de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, y muchos de los milagros del ministerio público del Mesías. Entre los maestros vidrieros sobresalen Pierre de Holanda, Pierre de Chiberry, Walter de Roch, Nicolás de Holanda y Nicolás de Vergara.. Entorno Histórico. La ciudad conserva un trazado medieval, una muralla de más de 3 kilómetros con 80 torreones, el antiguo barrio judío y diversas iglesias románicas. El recinto amurallado de Segovia encierra innumerables sorpresas que poder descubrir a cada paso que demos por el intrincado laberinto de piedra que suponen sus calles. Desde regias calles flanqueadas por palacios e iglesias hasta angostos callejones escondidos a los ojos del transeúnte.. Manifestaciones arquitectónicas de todos los estilos salen al encuentro del caminante por doquier. Cada rincón ofrece una lección de historia de la arquitectura: magníficos ejemplos de arquitectura civil, militar o religiosa deslumbran en esta ciudad de piedra y luz.. Gastronomía. Además de por sus monumentos Segovia es conocida por su rica y apreciada gastronomía. Caracterizada por inviernos fríos y largos, sus platos son contundentes para contrarestar sus efectos.. Los primeros platos que encontrarás en todos los restaurantes de la ciudad sin excepción son:. La “sopa castellana” también conocida como “Sopa de ajo” es uno de los reconstituyentes más eficaces para combatir el frío de los meses invernales. Se trata de una receta de muy rápida preparación para la que se utilizan ingredientes muy sencillos pero que garantizaba el aporte calórico necesario para la realización de las duras tareas del campo.. Los “Judiones de La Granja” son otra de las joyas de nuestra gastronomía. Toman su nombre del municipio de San Ildefonso, justo a los pies de la Sierra de Guadarrama, en el mismo municipio donde se cultiva. Es llamado Judíón por su gran tamaño y sorprende, al probarla por ser blanda y sabrosa.. Los segundo platos no son más ligeros. El Cochinillo de Segovia “Marca de Garantía” y el cordero lechal de sabrosa raza churra, ambos asados son dos de los productos estelares de nuestra gastronomía aunque la oferta de carnes de complementa con ricas piezas de vacuno y con gran variedad de platos con el cerdo como protagonista.. Los postres también hacen las delicias de todos aquellos que se sientan a las mesas de Segovia.. El Ponche Segoviano es la estrella por excelencia de todos los dulces. Pero no siempre asequible a todos los bolsillos y ocasiones comparte protagonismo con dulces más sencillos como los florones o las rosquillas.
La villa medieval destaca por su impresionante casco histórico, su patrimonio y su rica gastronomía
Son muchas las capitales españolas que seducen a los turistas, sobre todo a los extranjeros. Pero las más destacables son las que forman parte del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Aunque los internautas tienen un gusto bastante particular, y frente a lo que piensan no es ni Toledo, ni Santiago de Compostela su capital preferida, sino una que destaca por su impresionante casco histórico, que le ha permitido contar con esta distinción, y su rica gastronomía.. El Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España se fundó en 1993 para actuar de manera conjunta en la defensa del patrimonio histórico y cultural de las 15 ciudades realizando proyectos y propuestas comunes y estableciendo políticas de intercambios.. El Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España está integrado por 15 ciudades: Alcalá de Henares; Ávila, Baeza, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza/Eivisa, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de La Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona, Toledo y Úbeda. Los cascos históricos de las 15 ciudades han sido reconocidos como lugares de Valor Universal Excepcional por la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.. Dentro de la Asociación, las ciudades fundadoras que participaron en el acto de constitución del Grupo en el año 1993 fueron: Ávila, Cáceres, Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia y Toledo. Posteriormente y de forma sucesiva, ingresaron en el Grupo las siguientes ciudades que también forman parte de la Asamblea General: Córdoba (1996); Cuenca (1998), Álcalá de Henares (2000), San Cristóbal de La Laguna (2002), Ibiza/Eivissa (2002), Tarragona (2006), Mérida (2006), Baeza (2014) y Úbeda (2014).. Encuentra la singularidad de cada una de ellas, porque ésa será la brújula mágica en un recorrido que te guía por el misterio, la espiritualidad, la belleza, la fascinación y por sensaciones y sabores que no podrás hallar ni compartir en ningún otro lugar.. Segovia. Pues de estas 15 ciudades españolas, la preferida por los internautas es Segovia. La Ciudad Vieja de Segovia y su Acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1985, reconociendo su excepcional valor histórico, monumental y paisajístico. La distinción destaca la armoniosa integración de monumentos icónicos como el Acueducto romano (siglo II), el Alcázar y la catedral gótica, manteniendo un entorno urbano de gran belleza.. Segovia es así porque desde ella Alfonso X estudiaba el firmamento. Porque Quevedo se inspiró en sus espacios –y aún en sus gentes- para escribir el Buscón don Pablos. También porque en esta ciudad, fue proclamada reina de Castilla Isabel I, la Católica, con lo que este hecho supuso para la Historia. Y porque aquí se imprimió un libro por primera vez en España.. Principales atractivos. La capital cuenta con un casco histórico medieval declarado Patrimonio de la Humanidad que conserva una coherencia urbana poco habitual, donde el pasado no es un decorado, sino parte activa de la vida cotidiana. Una ciudad monumental, serena y profundamente histórica que atrapa al visitante sin necesidad de artificios. Muchos son los rincones que impresionan, pero de ellos destacan:. Acueducto. El Acueducto de Segovia, construido en el siglo II d.C., es una de las mayores obras de ingeniería romana en España. Con sus 167 arcos de granito, transportó agua a la ciudad durante casi 2.000 años. Está formado por bloques de piedra unidos sin argamasa, utilizando un sistema de equilibrio de fuerzas. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, este monumento es el emblema por excelencia de la ciudad.. El Acueducto de Segovia conduce las aguas del manantial de la Fuenfría, situado en la sierra cercana a 17 kilómetros de la ciudad, en un paraje denominado La Acebeda. Recorre más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. El agua se recoge primeramente en una cisterna conocida con el nombre de «El Caserón», para ser conducida a continuación por un canal de sillares hasta una segunda torre (llamada Casa de Aguas), donde se decanta y desarena, para continuar su camino. Después recorre 813 metros (con una pendiente de un 1 %) hasta lo alto del Postigo (el espolón rocoso sobre el que se asentaba la ciudad en torno al Alcázar). Antes, en la plaza de Día Sanz, hace un brusco giro y se dirige hacia la plaza del Azoguejo, donde salva la depresión con una arquería, que presenta todo el esplendor del monumento. En la parte más elevada mide 28 metros (con cerca de 6 m de cimientos) y tiene dos órdenes de arcos sobre pilares.. Alcázar de Segovia. El Alcázar de Segovia, símbolo de la ciudad, es un castillo medieval del siglo XII con vistas impresionantes, que fue residencia real, fortaleza y prisión, situado en un promontorio entre los ríos Eresma y Clamores. Le anteceden unos cuidados jardines con el monumento erigido a los héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas. A la izquierda la Casa de la Química, construida en la época de la Ilustración y centro de investigación de Louis Proust. A ambos lados del castillo se nos ofrecen espléndidas vistas del Pinarillo (con el cementerio judío) y la Iglesia de la Vera Cruz y Zamarramala.. Un profundo foso con puente levadizo abre paso a una fortaleza de ubicación privilegiada, posiblemente habitada desde la época celta. El castillo, convertido en Alcázar -residencia real- en el siglo XIII, adquirirá su fisonomía gótica en los tiempos de Juan II y Enrique IV. Su restauración ha sido continua tras un grave incendio ocurrido en 1862 y que a punto estuvo de destruirlo definitivamente. Sin embargo, en 1882, reinando Alfonso XII, se inició su reconstrucción, ya nunca abandonada por el Patronato del Alcázar, que ha ido restaurando artesonados, frisos, retablos y muros.. En la silueta del monumento destaca la torrecita de Alfonso X El Sabio, en el ángulo norte, desde la que este monarca estudiaba el firmamento, y la torre de Juan II, de 80 metros de altura, con bellos esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. En sus estrechas y frías prisiones pasaron días penosos nobles caídos en desgracia como Don Álvaro de Luna y otros imaginarios como Don Torcuato de «El Delincuente Honrado» de Jovellanos.. A través de una empinada y extenuante escalera de caracol, el visitante puede acceder a la parte superior de la torre, desde donde se divisa una bellísima vista de la ciudad, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala y la cantera de la que se extrajo parte de la piedra empleada en la Catedral.. En el interior y alrededor del Patio de Armas -marco habitual de conciertos de música de cámara- y del Patio del Reloj se sitúan las estancias. A la izquierda están las salas dedicadas al Colegio de Artillería; a la derecha, el Palacio de los Reyes de Castilla, núcleo principal del edificio. Sobresalen por su belleza la Sala de Ajimeces; de la Galera, cuyo artesonado ha sido reconstruido recientemente; del Trono -con una llamativa techumbre mudéjar, procedente de Urones de Castroponce (Valladolid) y obra de Xadel Alcalde, autor de la que existía en la misma sala antes del incendio-; de la Chimenea; del Cordón; de las Piñas; la Cámara Regia; el Tocador de la Reina y la Capilla en la que podemos ver un retablo de la escuela castellana del primer cuarto del siglo XVI procedente de Viana de Cega (Valladolid) y otro dedicado a Santiago Apóstol, así como la Adoración de los Reyes, pintada en 1600 por Bartolomé Carduccio.. De todas ellas, destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y un original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Loca.. Catedral. Construida entre los siglos XVI y XVIII, la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos, forma parte del gótico tardío. Es una de las catedrales góticas más tardías de España y Europa. Se erige en pleno siglo XVI, concretamente entre los años 1525 y 1768. En esta época la arquitectura imperante en Europa era ya la renacentista. Es por ello que en la Catedral de Segovia se puede discernir un estilo predominantemente gótico pero ya enmarcada con rasgos renacentistas.. Su belleza y elegancia, así como su fuerza visual y dimensiones, hacen posible su denominación como «La Dama de las Catedrales». Situada frente a la Plaza Mayor de Segovia, a medio camino se puede encontrar dos monumentos de gran valor histórico y arquitectónico para la ciudad: el Acueducto romano y el Alcázar.. Cada una de las diferentes piedras que componen la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos nos revela siglos de grandiosa historia. La misma historia que impera en toda la ciudad elegida en 1985 Patrimonio Mundial por la UNESCO.. La catedral es la iglesia madre de las diócesis, sede del obispo donde tiene su cátedra.Esto se traduce en que es el epicentro de las celebraciones litúrgicas y, también, de las principales tradiciones y devociones del pueblo. Es el caso de la Catedral de Segovia, que destaca por su patrimonio material e inmaterial representado en naves, capillas, claustro o las actuales salas de exposición. Desde que se restaura la Diócesis en 1120 después de la reconquista de la zona por las tropas cristianas, Segovia ha tenido dos catedrales:. Antigua catedral: siglo XII – 1525. Una de las primeras noticias sobre esta nueva catedral data del año 1117 cuando el caballero de origen francés, pero afincado en Segovia, Domingo Petit, entrega su testamento otorgando parte de su fortuna para sufragar los gastos de construcción de la nueva Catedral de Segovia, lo que deja constancia de que se estaría a punto de empezar la construcción del templo.. En 1120 tomó posesión del obispado segoviano Pedro de Agen, restaurando la Diócesis tras el fin de la dominación musulmana. Se produce con la orden del rey Alfonso VI de repoblar Segovia en 1085 y la necesidad constituir sus instituciones, entre ellas, una catedral para la sede del obispo con su respectivo cabildo.. Una vez nombrado obispo a Pedro de Agen, el Concejo de Segovia dona a la Iglesia los terrenos frente al Alcázar para levantar la Catedral, probablemente sobre un templo o construcción ya existente. En este espacio, entre el barrio y la fortaleza, se construye, además de la nueva catedral de Segovia, un hospital y el palacio episcopal. Prácticamente, formaban un espacio en el que el poder político representado por los nobles y el religioso, con el obispo a la cabeza, convivían.. Alfonso VII recibió la corona en el año 1126, convirtiéndose en rey de León y de Castilla. Su reinado fue decisivo para la construcción de la catedral. Una vez terminada se consagra el 16 de julio de 1228 por el legado apostólico -representante personal del papa- Juan de Abbeville, aunque en el año 1257 se vuelve a consagrar tras varias reformas realizadas.. Según documentos de la época, la catedral constaba de tres naves rematadas con ábsides, con una robusta torre a los pies y claustro anexo. En su interior destacaban las capillas de santa María, san Frutos y los santos Juanes. También, contaba una cripta dedicada a san Salvador.. Segovia desde el siglo XIII vive una época de esplendor gracias a su posición estratégica en la ruta de la trashumancia que la convirtió en un centro de comercio de la lana y de las manufacturas textiles. El rey Enrique IV (1425-1474) era consciente de la importancia de la ciudad y, también, de la necesidad de que el poder político y religioso estuviera separado, lo que le hizo pedir el traslado de la catedral a la Plaza de San Miguel, en la actual Plaza Mayor. Solicitud rechazada por el Cabildo, administrador del templo.. Trascurridos más de dos siglos, en el año 1436, el estado del claustro era descrito por el obispo D. Juan de Tordesillas como “hundido e mobido por muchas partes”. Un estado lamentable, causado por la falta de tejados y el paso del tiempo, lo que llevó a que Tordesillas movilizara a los estamentos, solicitando impuestos y prebendas para su reconstrucción.. Pero fue el conocido obispo de Juan Arias Dávila (1460-1497), quien reanudó el proyecto de reconstrucción del claustro y el que llevó a Segovia a su florecimiento cultural y económico. Al unísono, el interés de los reyes de Castilla también crecía por esta ciudad y por las “fábricas” que estaban en marcha.. De esta época también data la reforma del coro, con una nueva sillería de estilo tardogótico -obra de los tallistas Pedro de Palencia y el maestro Juan-, y actuaciones en capillas, órganos o rejería. Destacó como maestro de obras el arquitecto Juan Guas entre 1472 y 1491.. Isabel la Católica es proclamada reina de Castilla en la iglesia de San Miguel de Segovia, señal de la importancia que esta ciudad tendría para la corona. En el año 1520, bajo el reinado de Carlos I, sucesor de la reina Juana de Castilla, empieza la Guerra de las Comunidades (1520-1522) que enfrentó a los comuneros de toda Castilla contra el rey Carlos I.. Durante la contienda el templo fue utilizado como lugar de defensa y sufrió daños. Con la derrota de los comuneros se debatió qué hacer con la catedral. Todos deseaban su asentamiento en otro lugar separado del poder político que representaba el Alcázar, aunque el Cabildo sí había expresado la posibilidad de recuperar el templo.. Finalmente, la decisión se oficializó el 18 de agosto del 1523 cuando Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, escribía al obispo de Segovia, Diego de Ribera, y al Ayuntamiento: “avemos acordado que la iglesia Cathedral desa obispalia se mude del lugar donde agora está a otra parte de la dicha çibdad”. El claustro gótico fue uno de los pocos elementos que se conservó junto con el coro, algunas rejas o la portada de acceso al claustro.. Actual Catedral: 1525-actualidad. Una vez terminada la Guerra de las Comunidades y aplastados los comuneros, Carlos I de España y V de Alemania ordenó construir una nueva catedral apartada de la residencia regia. Ya tomada la decisión se elige el emplazamiento y se busca un maestro de obras. En cuanto al emplazamiento, la actual Catedral se construyó en uno de los puntos más altos de la ciudad, en la denominada “Plaza Grande” y sobre el antiguo convento de Santa Clara.. El convento de Santa Clara, que se localizaba exactamente sobre la actual cabecera, estaba formado por un claustro de dos plantas con sus dependencias, casas, corrales, huertas e iglesia. En los primeros años de construcción de la Catedral, que comenzó en la fachada occidental, esta iglesia sirvió como lugar principal de culto en la ciudad para más tarde ser derruida.. El primer arquitecto fue Juan Gil de Hontañón. El que también fuera maestro de obras de la Catedral de Salamanca firmó el contrato con el Cabildo Catedral de Segovia el 7 de mayo de 1524. Junto a él trabajaría, codo con codo, su aparejador García de Cubillas, ambos bajo la atenta mirada del entonces canónigo fabriquero D. Juan Rodríguez.. La primera piedra se colocó en la fachada occidental el 8 de junio de 1525 y la consagración fue el 16 de julio de 1768 por el obispo D. José Martínez Escalzo, 243 años después de la colocación de la primera piedra. Para abaratar costes se trasladaron algunos elementos de la antigua catedral al nuevo emplazamiento: el magnífico claustro del siglo XV diseñado por Juan Guas; el coro, también del siglo XV, realizado en madera de nogal con los sitiales del rey Enrique IV y su mujer Juana de Portugal; pero, también, esculturas, pinturas, rejería, la capilla de Los Cabrera o la portada de acceso al claustro.. En la construcción de la Catedral se pueden distinguir tres campañas constructivas. La primera se extiende de 1525 a 1557 con los maestros de obra Juan Gil de Hontañón, su hijo Rodrigo y García de Cubillas. La segunda campaña constructiva de 1578 a 1607 donde participaron maestros de obra como Rodrigo de Solar, Diego de Sisniega, Juan Pescador, entre otros. La tercera y última campaña constructiva (1607-1685) con Pedro de Brizuela o Francisco de Viadero. El templo se fue levantando desde los pies hasta la cabecera por lo que el crucero no se cerró hasta 1685. En 1686 se comenzó a construir la capilla de los Ayala Berganza, actual capilla del Santísimo, exponente barroco del templo.. Dentro de la Catedral de Segovia la luz que atraviesa las vidrieras envuelve al visitante en un fascinante mundo de color, siempre dentro de la materialidad arquitectónica. La Catedral posee uno de los conjuntos de vidrieras manieristas más logrado desde el punto de vista catequético de España con un total de 157 vitrales distribuidos en las naves, girola y presbiterio. El pasaje bíblico de los evangelios, representado en el vitral central, se ve apoyado en sus laterales por escenas de la historia sagrada. Vitralistas españoles y flamencos plasmaron desde el s. XVI, con acierto, los misterios de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, y muchos de los milagros del ministerio público del Mesías. Entre los maestros vidrieros sobresalen Pierre de Holanda, Pierre de Chiberry, Walter de Roch, Nicolás de Holanda y Nicolás de Vergara.. Entorno Histórico. La ciudad conserva un trazado medieval, una muralla de más de 3 kilómetros con 80 torreones, el antiguo barrio judío y diversas iglesias románicas. El recinto amurallado de Segovia encierra innumerables sorpresas que poder descubrir a cada paso que demos por el intrincado laberinto de piedra que suponen sus calles. Desde regias calles flanqueadas por palacios e iglesias hasta angostos callejones escondidos a los ojos del transeúnte.. Manifestaciones arquitectónicas de todos los estilos salen al encuentro del caminante por doquier. Cada rincón ofrece una lección de historia de la arquitectura: magníficos ejemplos de arquitectura civil, militar o religiosa deslumbran en esta ciudad de piedra y luz.. Gastronomía. Además de por sus monumentos Segovia es conocida por su rica y apreciada gastronomía.Caracterizada por inviernos fríos y largos,sus platos son contundentes para contrarestar sus efectos.. Los primeros platos que encontrarás en todos los restaurantes de la ciudad sin excepción son:. La “sopa castellana” también conocida como “Sopa de ajo” es uno de los reconstituyentes más eficaces para combatir el frío de los meses invernales. Se trata de una receta de muy rápida preparación para la que se utilizan ingredientes muy sencillos pero que garantizaba el aporte calórico necesario para la realización de las duras tareas del campo.. Los “Judiones de La Granja”son otra de las joyas de nuestra gastronomía. Toman su nombre del municipio de San Ildefonso, justo a los pies de la Sierra de Guadarrama, en el mismo municipio donde se cultiva. Es llamado Judíón por su gran tamaño y sorprende, al probarla por ser blanda y sabrosa.. Los segundo platos no son más ligeros. El Cochinillo de Segovia “Marca de Garantía” y el cordero lechal de sabrosa raza churra, ambos asados son dos de los productos estelares de nuestra gastronomía aunque la oferta de carnes de complementa con ricas piezas de vacuno y con gran variedad de platos con el cerdo como protagonista.. Los postres también hacen las delicias de todos aquellos que se sientan a las mesas de Segovia.. El Ponche Segoviano es la estrella por excelencia de todos los dulces. Pero no siempre asequible a todos los bolsillos y ocasiones comparte protagonismo con dulces más sencillos como los florones o las rosquillas.
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