El Museu del Rock de Barcelona inicia una nueva etapa con el firme propósito de convertirse en un espacio de pensamiento crítico a través de la música. Bajo el título «La història sonora d’una revolta», el museo ha reformado parte de sus instalaciones para ofrecer un recorrido cronológico por el rock como movimiento contracultural, social y político, con especial atención al público joven y local. «Es urgente transmitir a las nuevas generaciones este legado para que sepan que existe un género que siempre nadó a contracorriente», explican desde la dirección de este edificio rockero.. El nuevo contenido, gráfico y sonoro, organiza la historia del rock por décadas: desde su nacimiento en los años 50 en el contexto de la segregación racial en Estados Unidos, con B.B. King como figura central, hasta la irrupción de internet en los 2000, que cambió radicalmente la industria y la forma de consumir música. El relato destaca cómo el rock desafió normas conservadoras, impulsó cambios sociales y se convirtió en altavoz de derechos civiles a través de sus letras y su actitud.. Por primera vez, el Museu del Rock acoge una muestra temporal que permanecerá abierta hasta finales de año. Bajo el título «Avançats al seu temps», toma la saga cinematográfica «Regreso al futuro» como hilo conductor para explorar a los visionarios del rock y la cultura pop. La instalación comienza con una sala dedicada al universo creado por Robert Zemeckis: la icónica matrícula OUTATIME, el hoverboard, el almanaque deportivo y otros objetos de la trilogía, acompañados de una guitarra Gibson ES-345 como la que toca Marty McFly. La exposición utiliza la famosa escena de «Johnny B. Goode» de Chuck Berry —tocada antes de que existiera— como metáfora del poder precursor del rock.. A partir de ahí, la muestra recorre otros «avances al futuro»: el accidente de Tony Iommi que dio origen al sonido metálico de Black Sabbath, los mensajes contraculturales incomprendidos de Pink Floyd, Led Zeppelin o The Velvet Underground, y los artistas que revolucionaron el directo como The Beatles, David Bowie, Freddie Mercury, Grace Jones, Nina Hagen, Ritchie Blackmore, The Rolling Stones o Frank Zappa.Instrumentos originales, réplicas de edición limitada, discos, fotografías, objetos de cine y un eje cronológico que compara fechas reales y ficticias completan la propuesta, que invita al visitante a convertirse en parte de la «máquina del tiempo» dejando sus propias predicciones sobre quiénes serán los adelantados de mañana.. El responsable de todo esto. Detrás del proyecto está Juanjo Castellano, un apasionado del rock desde su adolescencia en los años 80. Influido primero por Guns N’ Roses, AC/DC, Dire Straits y Obús, profundizó después en Led Zeppelin, Pink Floyd o Jimi Hendrix, descubriendo las raíces afroamericanas del género en el blues. Su afición por la guitarra le llevó a coleccionar más de 70 instrumentos, muchos de ellos pertenecientes a grandes leyendas que había visto en directo. La falta de espacio en casa le impulsó a crear un museo donde las guitarras sirvieran de excusa para explicar la historia del rock de forma didáctica.. «Las guitarras son el vehículo para recorrer la historia del rock desde los años 50 hasta hoy. En cada década explicamos no solo a las figuras clave y sus canciones, sino el contexto histórico y los cambios sociales que promovieron», subraya Castellano.. El Museu del Rock exhibe guitarras que pertenecieron a B.B. King, Billy Gibbons (ZZ Top), Bono (U2), Jimmy Page (Led Zeppelin), Cliff Williams (AC/DC), Dave Mustaine (Megadeth), Santana, Eric Clapton, Edward Van Halen, Richie Sambora, George Harrison, Jimi Hendrix, Pete Townshend o Brian May, entre otros. Se trata de una colección de extraordinario valor y única en Europa.Más allá de las piezas, el museo busca mostrar cómo el rock ha influido en toda la música posterior, del mismo modo que él mismo bebió del blues. Un viaje sonoro que, con la nueva etapa, aspira a despertar conciencias y a recordar que la buena música siempre ha sido un instrumento de rebeldía y transformación.
Este centro barcelonés replantea su discurso para acercar sus colecciones musicales a un público más joven
El Museu del Rock de Barcelona inicia una nueva etapa con el firme propósito de convertirse en un espacio de pensamiento crítico a través de la música. Bajo el título «La història sonora d’una revolta», el museo ha reformado parte de sus instalaciones para ofrecer un recorrido cronológico por el rock como movimiento contracultural, social y político, con especial atención al público joven y local. «Es urgente transmitir a las nuevas generaciones este legado para que sepan que existe un género que siempre nadó a contracorriente», explican desde la dirección de este edificio rockero.. El nuevo contenido, gráfico y sonoro, organiza la historia del rock por décadas: desde su nacimiento en los años 50 en el contexto de la segregación racial en Estados Unidos, con B.B. King como figura central, hasta la irrupción de internet en los 2000, que cambió radicalmente la industria y la forma de consumir música. El relato destaca cómo el rock desafió normas conservadoras, impulsó cambios sociales y se convirtió en altavoz de derechos civiles a través de sus letras y su actitud.. Por primera vez, el Museu del Rock acoge una muestra temporal que permanecerá abierta hasta finales de año. Bajo el título «Avançats al seu temps», toma la saga cinematográfica «Regreso al futuro» como hilo conductor para explorar a los visionarios del rock y la cultura pop. La instalación comienza con una sala dedicada al universo creado por Robert Zemeckis: la icónica matrícula OUTATIME, el hoverboard, el almanaque deportivo y otros objetos de la trilogía, acompañados de una guitarra Gibson ES-345 como la que toca Marty McFly. La exposición utiliza la famosa escena de «Johnny B. Goode» de Chuck Berry —tocada antes de que existiera— como metáfora del poder precursor del rock.. A partir de ahí, la muestra recorre otros «avances al futuro»: el accidente de Tony Iommi que dio origen al sonido metálico de Black Sabbath, los mensajes contraculturales incomprendidos de Pink Floyd, Led Zeppelin o The Velvet Underground, y los artistas que revolucionaron el directo como The Beatles, David Bowie, Freddie Mercury, Grace Jones, Nina Hagen, Ritchie Blackmore, The Rolling Stones o Frank Zappa.Instrumentos originales, réplicas de edición limitada, discos, fotografías, objetos de cine y un eje cronológico que compara fechas reales y ficticias completan la propuesta, que invita al visitante a convertirse en parte de la «máquina del tiempo» dejando sus propias predicciones sobre quiénes serán los adelantados de mañana.. El responsable de todo esto. Detrás del proyecto está Juanjo Castellano, un apasionado del rock desde su adolescencia en los años 80. Influido primero por Guns N’ Roses, AC/DC, Dire Straits y Obús, profundizó después en Led Zeppelin, Pink Floyd o Jimi Hendrix, descubriendo las raíces afroamericanas del género en el blues. Su afición por la guitarra le llevó a coleccionar más de 70 instrumentos, muchos de ellos pertenecientes a grandes leyendas que había visto en directo. La falta de espacio en casa le impulsó a crear un museo donde las guitarras sirvieran de excusa para explicar la historia del rock de forma didáctica.. «Las guitarras son el vehículo para recorrer la historia del rock desde los años 50 hasta hoy. En cada década explicamos no solo a las figuras clave y sus canciones, sino el contexto histórico y los cambios sociales que promovieron», subraya Castellano.. El Museu del Rock exhibe guitarras que pertenecieron a B.B. King, Billy Gibbons (ZZ Top), Bono (U2), Jimmy Page (Led Zeppelin), Cliff Williams (AC/DC), Dave Mustaine (Megadeth), Santana, Eric Clapton, Edward Van Halen, Richie Sambora, George Harrison, Jimi Hendrix, Pete Townshend o Brian May, entre otros. Se trata de una colección de extraordinario valor y única en Europa.Más allá de las piezas, el museo busca mostrar cómo el rock ha influido en toda la música posterior, del mismo modo que él mismo bebió del blues. Un viaje sonoro que, con la nueva etapa, aspira a despertar conciencias y a recordar que la buena música siempre ha sido un instrumento de rebeldía y transformación.
Noticias de Cataluña en La Razón
