La British Heart Foundation ha avisado de que algunos alimentos fermentados y productos vinculados a la salud intestinal pueden no ser tan saludables como aparentan.. El problema no está en los fermentados en sí, sino en las versiones comerciales que acumulan demasiada sal, azúcar o calorías. Productos como el kimchi, la kombucha, el chucrut o ciertos yogures se han popularizado por sus supuestos beneficios para la microbiota, pero esa imagen de alimento “healthy” hace que muchas veces se pase por alto su composición real.. La sal y el azúcar, el principal problema. Uno de los ejemplos que señala la fundación británica es el kimchi, el plato coreano elaborado con col fermentada. Aunque distintos estudios relacionan su consumo moderado con beneficios para la microbiota y el sistema inmunitario, algunas variedades comerciales contienen mucha más sal de la que parece.. Según explican los expertos, ciertas versiones alcanzan 1,6 gramos de sal por cada 100 gramos. El riesgo aparece cuando se consumen varias raciones o se incorpora con frecuencia a la dieta, algo que puede terminar afectando a la presión arterial y aumentar el riesgo cardiovascular.. Además, muchos productos pasteurizados mantienen esa misma cantidad de sal, pero pierden parte de las bacterias beneficiosas generadas durante la fermentación.. Con el chucrut ocurre algo parecido. Esta col fermentada, muy popular en Alemania y otros países europeos, aporta vitaminas y microorganismos beneficiosos, aunque muchas opciones de supermercado vuelven a destacar por el exceso de sodio.. Por eso, los especialistas recomiendan elegir versiones refrigeradas, crudas o no pasteurizadas y consumirlas más como acompañamiento que como plato principal.. La kombucha también figura entre los productos señalados. Aunque suele venderse como alternativa a los refrescos y contiene antioxidantes derivados de la fermentación, algunas marcas siguen teniendo bastante azúcar.. Hay variedades que rondan los 12 gramos por botella o porción, casi la mitad de la cantidad diaria recomendada para un adulto. Los expertos recuerdan que el consumo frecuente de bebidas azucaradas se asocia desde hace años a un mayor riesgo cardiovascular.. Con los yogures pasa algo similar. Muchos pierden los cultivos vivos tras ser procesados y, además, algunas versiones con sabores o frutas contienen entre 15 y 20 gramos de azúcar por envase, hasta el punto de parecerse más a un postre que a un snack saludable.. La recomendación general es sencilla: revisar las etiquetas y no asumir que todo lo relacionado con la salud intestinal es automáticamente bueno para el corazón.
Cada vez están más presentes en supermercados, cafeterías y dietas saludables por sus supuestos beneficios para la microbiota, pero algunos expertos alertan de que varias versiones comerciales pueden contener demasiada sal o azúcar y acabar afectando también a la salud cardiovascular
La British Heart Foundation ha avisado de que algunos alimentos fermentados y productos vinculados a la salud intestinal pueden no ser tan saludables como aparentan.. El problema no está en los fermentados en sí, sino en las versiones comerciales que acumulan demasiada sal, azúcar o calorías. Productos como el kimchi, la kombucha, el chucrut o ciertos yogures se han popularizado por sus supuestos beneficios para la microbiota, pero esa imagen de alimento “healthy” hace que muchas veces se pase por alto su composición real.. Uno de los ejemplos que señala la fundación británica es el kimchi, el plato coreano elaborado con col fermentada. Aunque distintos estudios relacionan su consumo moderado con beneficios para la microbiota y el sistema inmunitario, algunas variedades comerciales contienen mucha más sal de la que parece.. Según explican los expertos, ciertas versiones alcanzan 1,6 gramos de sal por cada 100 gramos. El riesgo aparece cuando se consumen varias raciones o se incorpora con frecuencia a la dieta, algo que puede terminar afectando a la presión arterial y aumentar el riesgo cardiovascular.. Además, muchos productos pasteurizados mantienen esa misma cantidad de sal, pero pierden parte de las bacterias beneficiosas generadas durante la fermentación.. Con el chucrut ocurre algo parecido. Esta col fermentada, muy popular en Alemania y otros países europeos, aporta vitaminas y microorganismos beneficiosos, aunque muchas opciones de supermercado vuelven a destacar por el exceso de sodio.. Por eso, los especialistas recomiendan elegir versiones refrigeradas, crudas o no pasteurizadas y consumirlas más como acompañamiento que como plato principal.. La kombucha también figura entre los productos señalados. Aunque suele venderse como alternativa a los refrescos y contiene antioxidantes derivados de la fermentación, algunas marcas siguen teniendo bastante azúcar.. Hay variedades que rondan los 12 gramos por botella o porción, casi la mitad de la cantidad diaria recomendada para un adulto. Los expertos recuerdan que el consumo frecuente de bebidas azucaradas se asocia desde hace años a un mayor riesgo cardiovascular.. Con los yogures pasa algo similar. Muchos pierden los cultivos vivos tras ser procesados y, además, algunas versiones con sabores o frutas contienen entre 15 y 20 gramos de azúcar por envase, hasta el punto de parecerse más a un postre que a un snack saludable.. La recomendación general es sencilla: revisar las etiquetas y no asumir que todo lo relacionado con la salud intestinal es automáticamente bueno para el corazón.
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