La influencer Abril Cols ha abierto un intenso debate en redes sociales tras defender públicamente la hostelería a raíz de su experiencia como copropietaria de la cafetería Balanzen, ubicada en Andorra, proyecto que comparte con Andrea Garte desde su apertura hace seis meses.. En una serie de declaraciones difundidas en redes, Cols quiso poner el foco en las condiciones del sector y en la falta de empatía hacia los trabajadores. “no somos robots”, afirmó, subrayando que los errores humanos forman parte de un trabajo sometido a ritmos exigentes. En esa línea, añadió que trabajar en este ámbito cambia la percepción del cliente: “entender muchas cosas que ahora exiges sin pensar”.. La creadora de contenido fue más allá al plantear una idea que ha generado especial controversia: “La hostelería debería ser obligatoria un mes”, defendiendo que todo el mundo debería pasar por este tipo de trabajos al menos una vez en la vida para comprender mejor la realidad del sector. También insistió en la necesidad de empatía: “Más empatía, no somos robots”.. Una situación que para muchos no es un ejemplo. Sus palabras han provocado una fuerte división de opiniones en redes sociales. Mientras algunos usuarios apoyan su mensaje, otros han cuestionado su postura por considerar que no refleja la realidad de los trabajadores asalariados. Entre las críticas más repetidas, un usuario señalaba: “Pero tu hostelería es poner dos cafés y después irte a Bali un mes, en esa hostelería trabajaría yo también de lujo”.. Otros comentarios han incidido en su posición privilegiada como propietaria del negocio: “Creo que sois las menos indicadas para hacer este vídeo. No es ‘hate’, pero por cuatro días que habéis estado ayudando en el local, no sabéis lo que de verdad es estar detrás de una barra o atender a gente”.. El debate vuelve a poner sobre la mesa la distancia entre la visión empresarial e influencer del sector hostelero y la experiencia cotidiana de sus trabajadores.
En una serie de declaraciones difundidas en redes, la creadora de contenido quiso poner el foco en las condiciones del sector y en la falta de empatía hacia los trabajadores, pero para muchos ella no es el ejemplo de una hostelera habitual
La influencer Abril Cols ha abierto un intenso debate en redes sociales tras defender públicamente la hostelería a raíz de su experiencia como copropietaria de la cafetería Balanzen, ubicada en Andorra, proyecto que comparte con Andrea Garte desde su apertura hace seis meses.. En una serie de declaraciones difundidas en redes, Cols quiso poner el foco en las condiciones del sector y en la falta de empatía hacia los trabajadores. “no somos robots”, afirmó, subrayando que los errores humanos forman parte de un trabajo sometido a ritmos exigentes. En esa línea, añadió que trabajar en este ámbito cambia la percepción del cliente: “entender muchas cosas que ahora exiges sin pensar”.. La creadora de contenido fue más allá al plantear una idea que ha generado especial controversia: “La hostelería debería ser obligatoria un mes”, defendiendo que todo el mundo debería pasar por este tipo de trabajos al menos una vez en la vida para comprender mejor la realidad del sector. También insistió en la necesidad de empatía: “Más empatía, no somos robots”.. Sus palabras han provocado una fuerte división de opiniones en redes sociales. Mientras algunos usuarios apoyan su mensaje, otros han cuestionado su postura por considerar que no refleja la realidad de los trabajadores asalariados. Entre las críticas más repetidas, un usuario señalaba: “Pero tu hostelería es poner dos cafés y después irte a Bali un mes, en esa hostelería trabajaría yo también de lujo”.. Otros comentarios han incidido en su posición privilegiada como propietaria del negocio: “Creo que sois las menos indicadas para hacer este vídeo. No es ‘hate’, pero por cuatro días que habéis estado ayudando en el local, no sabéis lo que de verdad es estar detrás de una barra o atender a gente”.. El debate vuelve a poner sobre la mesa la distancia entre la visión empresarial e influencer del sector hostelero y la experiencia cotidiana de sus trabajadores.
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