España cuenta con innumerables monumentos naturales de una gran belleza, que hace que sea uno de los países más visitados del mundo. Pero en muchas ocasiones solo nos paramos en lo que tenemos a simple vista, y España es mucho más, ya que tiene mucho que mostrar dentro de sus montañas.. Es el caso de las cuevas. Nuestro país cuenta con innumerables ejemplos que dejan prendados a cualquiera que los visitas. A todos nos vienen a la cabeza, numerosos nombres, como Altamira, Valporquero o las cuevas del Drach, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en un conjunto kárstico, que sorprende, y mucho al visitante, y que bien merece una visita este año 2026.. Una cueva o caverna es una cavidad natural del terreno causada por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores. En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida.. A veces es apta para servir de cobijo a animales y seres humanos, pudiendo ser acondicionada para vivienda en forma de casas cueva y otros usos antrópicos. Las cuevas están formadas por procesos de espeleogénesis que involucran actividad química, geológica, fuerzas tectónicas e influencias atmosféricas. En las entrañas de la tierra se pueden encontrar una enorme cantidad de cuevas repletas de sorpresas: desde enormes cristales hasta cascadas, desde una playa hasta un pueblo al que solo se puede entrar por una de esas cuevas.. Además, ofrecen un tipo de turismo ecológico que está ganando terreno entre los amantes de la naturaleza. España tiene de las mejores redes de cuevas del continente Europeo. También en estas cavidades uno se puede adentrar en las profundidades marinas para ver cuevas submarinas, la mayoría de ellas son fácilmente accesibles, lo que permite ver las estalactitas y estalagmitas que se alojan en su interior sin problema.. Cuevas Menudas. En esta ocasión nos vamos a centrar en un conjunto arqueológico no muy conocido excavado directamente en la roca, elevado sobre el llano y asociado al silencio y al aislamiento, donde todavía hoy pueden observarse grabados antiguos que remiten a prácticas religiosas y a una forma de vida marcada por la austeridad.. Este conjunto corresponde a las Cuevas Menudas, situadas en el municipio leonés de Villasabariego. Actualmente se conservan 17 cavidades artificiales de hasta dos metros de altura, aunque el número original debió de ser mayor. Durante mucho tiempo se atribuyeron a épocas prehistóricas, pero los estudios más recientes las sitúan entre los siglos IX y X, vinculándolas a un uso eremítico altomedieval. Los numerosos grafitos cruciformes, junto a inscripciones lineales, zoomorfas y geométricas, evidencian su carácter cristiano y refuerzan la hipótesis de que fueron habitadas por monjes que buscaban una vida apartada.. Eran tenidas por cuevas de época neolítica pero recientes estudios consideran que se trata de unos antiguos eremitorios altomedievales que se fecharían entre los siglos V al IX a.C. Las cuevas se han visto alteradas en el trascurso de los siglos, no obstante hay varias y significativas evidencias de su uso por los eremitas. En las paredes se aprecian cruces grabadas de diversa tipología, predominando las de cruz latina.. Hay una oquedad en la que esculpe una cruz patada, aquella cruz cuyos brazos se estrechan al llegar al centro y se ensanchan en los extremos y que recibe este nombre por los brazos que asemejan patas. La cruz grabada se interpreta como un espacio de uso litúrgico destinado a una cruz portátil de la misma forma y dimensiones que la grabada. Igualmente se distinguen bancos corridos, oquedades en el suelo, posiblemente para el almacenamiento de alimentos, y posibles fosas de enterramientos de los monjes.. La mayor parte de las estancias serían las habitaciones de los monjes, a pesar de sus reducidas dimensiones. Un cuarto, claramente de mayor tamaño -tres metros de anchura, la misma altura y algo más de dos metros y medio de profundidad – , se piensa que fue el espacio en el que los antiguos monjes celebraban ciertas actividades colectivas, tal vez un comedor comunal.. Todas estas cavidades presentan características muy semejantes, no sólo entre ellas sino también con respecto a otras excavadas en otros puntos de la geografía peninsular. En el año 2012 la Universidad de León publicó un trabajo de Vanessa Jimeno Guerra en el que, además de realizar un análisis exhaustivo sobre la Cuevas Menudas de Villasabariego, proporciono información detallada de las emplazadas en los pueblos cercanos de Villacontilde, Valle de Mansilla y Rueda del Almirante.. La razón por la que, de todas ellas, sólo las Cuevas Menudas fueron declaradas BIC se basa en su antigua catalogación como arte rupestre prehistórico, denominación que, hasta hace muy poco tiempo, figuraba en la ficha de la Junta de Castilla y León y que aún se mantiene en la página web del Ayuntamiento de Villasabariego, según señala la web de hispanianostra.. Para acceder a las Cuevas Menudas hay que seguir la carretera nacional 601 desde Villamoros de Mansilla hacia Mansilla de las Mulas y tomar la desviación que conduce hasta el yacimiento arqueológico de Lancia. A poco menos de un kilómetro el visitante puede alcanzar el aparcamiento desde el que se inicia la senda hasta los eremitorios.. Villasabariego. Las cuevas se encuentran en el termino municipal leonés de Villasabariego, situado en un enclave privilegiado, entre los ríos Porma y Esla, y en medio de la llamada «Ruta de los Monasterios», ya que al Oeste está el Monasterio de Gradefes, el Monasterio de Escalada, así como los restos del importante monasterio de san Pedro de Eslonza. Y por el Este, se encuentra el Monasterio de Sandoval, así como los restos del antiguo Monasterio de San Agustín en Mansilla de las Mulas.. Por todo ello es un punto clave para conocer la historia prehistórica y romana de la zona, con restos que incluyen vajillas, molinos y tuberías. Su visita se centra en la inmersión histórica en la cultura astur-romana, ideal para amantes de la arqueología. Muy cerca se encuentra la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera, considerada la más antigua de España.
Se trata de un enclave excavado en la roca y con una huella medieval que sigue gravada en la piedra
España cuenta con innumerables monumentos naturales de una gran belleza, que hace que sea uno de los países más visitados del mundo. Pero en muchas ocasiones solo nos paramos en lo que tenemos a simple vista, y España es mucho más, ya que tiene mucho que mostrar dentro de sus montañas.. Es el caso de las cuevas. Nuestro país cuenta con innumerables ejemplos que dejan prendados a cualquiera que los visitas. A todos nos vienen a la cabeza, numerosos nombres, como Altamira, Valporquero o las cuevas del Drach, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en un conjunto kárstico, que sorprende, y mucho al visitante, y que bien merece una visita este año 2026.. Una cueva o caverna es una cavidad natural del terreno causada por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores. En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida.. A veces es apta para servir de cobijo a animales y seres humanos, pudiendo ser acondicionada para vivienda en forma de casas cueva y otros usos antrópicos. Las cuevas están formadas por procesos de espeleogénesis que involucran actividad química, geológica, fuerzas tectónicas e influencias atmosféricas. En las entrañas de la tierra se pueden encontrar una enorme cantidad de cuevas repletas de sorpresas: desde enormes cristales hasta cascadas, desde una playa hasta un pueblo al que solo se puede entrar por una de esas cuevas.. Además, ofrecen un tipo de turismo ecológico que está ganando terreno entre los amantes de la naturaleza. España tiene de las mejores redes de cuevas del continente Europeo. También en estas cavidades uno se puede adentrar en las profundidades marinas para ver cuevas submarinas, la mayoría de ellas son fácilmente accesibles, lo que permite ver las estalactitas y estalagmitas que se alojan en su interior sin problema.. Cuevas Menudas. En esta ocasión nos vamos a centrar en un conjunto arqueológico no muy conocido excavado directamente en la roca, elevado sobre el llano y asociado al silencio y al aislamiento, donde todavía hoy pueden observarse grabados antiguos que remiten a prácticas religiosas y a una forma de vida marcada por la austeridad.. Este conjunto corresponde a las Cuevas Menudas, situadas en el municipio leonés de Villasabariego. Actualmente se conservan 17 cavidades artificiales de hasta dos metros de altura, aunque el número original debió de ser mayor. Durante mucho tiempo se atribuyeron a épocas prehistóricas, pero los estudios más recientes las sitúan entre los siglos IX y X, vinculándolas a un uso eremítico altomedieval. Los numerosos grafitos cruciformes, junto a inscripciones lineales, zoomorfas y geométricas, evidencian su carácter cristiano y refuerzan la hipótesis de que fueron habitadas por monjes que buscaban una vida apartada.. Eran tenidas por cuevas de época neolítica pero recientes estudios consideran que se trata de unos antiguos eremitorios altomedievales que se fecharían entre los siglos V al IX a.C. Las cuevas se han visto alteradas en el trascurso de los siglos, no obstante hay varias y significativas evidencias de su uso por los eremitas. En las paredes se aprecian cruces grabadas de diversa tipología, predominando las de cruz latina.. Hay una oquedad en la que esculpe una cruz patada, aquella cruz cuyos brazos se estrechan al llegar al centro y se ensanchan en los extremos y que recibe este nombre por los brazos que asemejan patas. La cruz grabada se interpreta como un espacio de uso litúrgico destinado a una cruz portátil de la misma forma y dimensiones que la grabada. Igualmente se distinguen bancos corridos, oquedades en el suelo, posiblemente para el almacenamiento de alimentos, y posibles fosas de enterramientos de los monjes.. La mayor parte de las estancias serían las habitaciones de los monjes, a pesar de sus reducidas dimensiones. Un cuarto, claramente de mayor tamaño -tres metros de anchura, la misma altura y algo más de dos metros y medio de profundidad – , se piensa que fue el espacio en el que los antiguos monjes celebraban ciertas actividades colectivas, tal vez un comedor comunal.. Todas estas cavidades presentan características muy semejantes, no sólo entre ellas sino también con respecto a otras excavadas en otros puntos de la geografía peninsular. En el año 2012 la Universidad de León publicó un trabajo de Vanessa Jimeno Guerra en el que, además de realizar un análisis exhaustivo sobre la Cuevas Menudas de Villasabariego, proporciono información detallada de las emplazadas en los pueblos cercanos de Villacontilde, Valle de Mansilla y Rueda del Almirante.. La razón por la que, de todas ellas, sólo las Cuevas Menudas fueron declaradas BIC se basa en su antigua catalogación como arte rupestre prehistórico, denominación que, hasta hace muy poco tiempo, figuraba en la ficha de la Junta de Castilla y León y que aún se mantiene en la página web del Ayuntamiento de Villasabariego, según señala la web de hispanianostra.. Para acceder a las Cuevas Menudas hay que seguir la carretera nacional 601 desde Villamoros de Mansilla hacia Mansilla de las Mulas y tomar la desviación que conduce hasta el yacimiento arqueológico de Lancia. A poco menos de un kilómetro el visitante puede alcanzar el aparcamiento desde el que se inicia la senda hasta los eremitorios.. Villasabariego. Las cuevas se encuentran en el termino municipal leonés de Villasabariego, situado en un enclave privilegiado, entre los ríos Porma y Esla, y en medio de la llamada «Ruta de los Monasterios», ya que al Oeste está el Monasterio de Gradefes, el Monasterio de Escalada, así como los restos del importante monasterio de san Pedro de Eslonza. Y por el Este, se encuentra el Monasterio de Sandoval, así como los restos del antiguo Monasterio de San Agustín en Mansilla de las Mulas.. Por todo ello es un punto clave para conocer la historia prehistórica y romana de la zona, con restos que incluyen vajillas, molinos y tuberías. Su visita se centra en la inmersión histórica en la cultura astur-romana, ideal para amantes de la arqueología. Muy cerca se encuentra la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera, considerada la más antigua de España.
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