Llegó la temporada del boato tecnológico: el MWC o el Mobile World Congress. Aquí, cada año se anuncian promesas de futuro que a veces tardan en materializarse o no lo hacen nunca, pero que ocupan titulares. Y luego están las que sí. En este caso, Honor apuesta a la realidad y juega en dos tiempos: presentar lo que ya es capaz de hacer y, al mismo tiempo, insinuar hacia dónde quiere llevar el smartphone. Lo ha hecho con dos dispositivos que, aunque muy distintos, comparten una idea de fondo. Para el fabricante chino, la inteligencia artificial ya no es solo una capa de software, sino una forma de redefinir el propio cuerpo del teléfono.. El primero de ellos, bautizado como Robot Phone, no es simplemente un móvil con más IA. Es un intento de convertir el smartphone en algo que se mueve, que reacciona y que expresa. Si hasta ahora la interacción con el teléfono se limitaba a tocar una pantalla o a dar una orden de voz, aquí la compañía plantea una metáfora ambiciosa: dotarlo no solo de cerebro, sino también de “manos y pies”. Es decir, combinar la inteligencia artificial con movimiento físico real, con desplazamiento dinámico de la cámara y con una especie de lenguaje corporal.. La clave está en la llamada IA encarnada. El dispositivo no solo procesa información: percibe. Su sistema multimodal le permite identificar sonidos, seguir movimientos y mantener conciencia visual del entorno. En la práctica, esto se traduce en una experiencia más orgánica. Durante una videollamada, por ejemplo, el teléfono puede seguir al usuario ajustando el encuadre gracias a un control de movimiento de nivel robótico. No se limita a estabilizar la imagen: cambia su perspectiva en tiempo real.. El componente casi “vivo” no termina ahí. Honor ha incorporado gestos físicos como asentir o negar con la “cabeza”, e incluso la capacidad de bailar al ritmo de la música. Puede parecer anecdótico, pero introduce un elemento expresivo que hasta ahora era ajeno al teléfono: una interacción que apela no solo a la eficiencia, sino también a la emoción.. Para lograrlo, los ingenieros de la compañía han tenido que replantearse el interior del dispositivo desde cero. Integrar un sistema robótico en el espacio milimétrico de un smartphone implica revisar peso, resistencia estructural y distribución interna de componentes. Honor ha trasladado el conocimiento adquirido en sus plegables, donde la fiabilidad mecánica es crítica, al desarrollo de un micromotor propio, más compacto y potente. Gracias a esa miniaturización, han conseguido integrar un sistema gimbal 4DoF ultra compacto, una arquitectura que permite un control de movimiento preciso con estabilización mecánica avanzada.. Este sistema se apoya en una estabilización gimbal de tres ejes que suaviza los movimientos incluso en escenas dinámicas. El modo Super Steady Video optimiza la estabilidad en situaciones de alta acción, mientras que AI Object Tracking sigue sujetos en tiempo real con una precisión que acerca el vídeo móvil a estándares más profesionales. AI SpinShot, por su parte, permite rotaciones automáticas de 90 y 180, facilitando transiciones fluidas con una sola mano.. Con un sensor de 200 megapíxeles y esta arquitectura de estabilización como núcleo, Robot Phone no quiere limitarse a capturar momentos, sino facilitar una narrativa. El mensaje es claro: reducir la distancia entre grabar con el móvil y contar historias con acabado cinematográfico. Pero hay más.. Mientras Robot Phone mira hacia el mañana, el HONOR Magic V6 representa el presente más ambicioso en el segmento de los plegables. Aquí la apuesta no es experimental, sino consolidada: ofrecer un dispositivo ultrafino, resistente y potente sin sacrificar autonomía ni experiencia de pantalla.. Con solo 8,75 milímetros de grosor cuando está cerrado, el Magic V6 combina una arquitectura de bisagra avanzada con una estructura reforzada y certificación IP68 e IP69 frente a agua y polvo. Es una declaración de intenciones en un segmento donde la delgadez suele competir con la durabilidad. La batería de silicio-carbono de nueva generación, fruto de la colaboración con ATL, incorpora un 25% de contenido de silicio (un hito en la industria) y alcanza los 6.660 mAh en un formato ultrafino. Es un equilibrio complejo: máxima densidad energética en el menor espacio posible.. En paralelo, HONOR ha anticipado la siguiente evolución con su Silicon-carbon Blade Battery, que eleva el contenido de silicio al 32% y supera los 900 Wh/L. El objetivo es claro: llevar a los plegables hacia la era de los 7.000 mAh sin engrosar el dispositivo. Si la autonomía ha sido tradicionalmente el talón de Aquiles de los formatos más innovadores, aquí se plantea como una prioridad estratégica.. La experiencia visual también refuerza ese posicionamiento. El Magic V6 incorpora dos paneles LTPO 2.0 (6,52 pulgadas en el exterior y 7,95 al desplegarse) con tasas adaptativas de 1 a 120 Hz y picos de brillo que alcanzan los 6.000 y 5.000 nits en HDR. La pantalla interior reduce en un 44% la profundidad del pliegue respecto a la generación anterior y emplea vidrio flexible ultrafino con certificación SGS Minimized Crease, logrando una superficie más uniforme e inmersiva. A ello se suman tecnologías como el atenuado PWM de 4.320 Hz, la capa antirreflejos basada en nitruro de silicio y AI Defocus Display, orientadas a mejorar la comodidad visual en usos prolongados.. En rendimiento, el Magic V6 se convierte en el primer plegable impulsado por Snapdragon 8 Elite Gen 5, acompañado de un sistema avanzado de refrigeración por cámara de vapor que garantiza estabilidad en tareas exigentes, desde juegos hasta multitarea intensiva. Las funciones potenciadas por IA optimizan la productividad en la gran pantalla desplegada, y las herramientas cross-ecosystem (aquellas que combinan diferentes opciones operativas) refuerzan su compatibilidad con el entorno Apple, ampliando su versatilidad.. En conjunto, la propuesta de HONOR en este MWC dibuja un doble retrato. Por un lado, un smartphone que empieza a moverse, a expresar y a percibir, insinuando una nueva relación entre humano y dispositivo. Por otro, un plegable que perfecciona la ingeniería actual hasta límites de delgadez, autonomía y brillo que hace unos años parecían incompatibles.
Uno de ellos es el Robot Phone, un smartphone concebido para tener mente, pero también cuerpo.
Llegó la temporada del boato tecnológico: el MWC o el Mobile World Congress. Aquí, cada año se anuncian promesas de futuro que a veces tardan en materializarse o no lo hacen nunca, pero que ocupan titulares. Y luego están las que sí. En este caso, Honor apuesta a la realidad y juega en dos tiempos: presentar lo que ya es capaz de hacer y, al mismo tiempo, insinuar hacia dónde quiere llevar el smartphone. Lo ha hecho con dos dispositivos que, aunque muy distintos, comparten una idea de fondo. Para el fabricante chino, la inteligencia artificial ya no es solo una capa de software, sino una forma de redefinir el propio cuerpo del teléfono.. El primero de ellos, bautizado como Robot Phone, no es simplemente un móvil con más IA. Es un intento de convertir el smartphone en algo que se mueve, que reacciona y que expresa. Si hasta ahora la interacción con el teléfono se limitaba a tocar una pantalla o a dar una orden de voz, aquí la compañía plantea una metáfora ambiciosa: dotarlo no solo de cerebro, sino también de “manos y pies”. Es decir, combinar la inteligencia artificial con movimiento físico real, con desplazamiento dinámico de la cámara y con una especie de lenguaje corporal.. La clave está en la llamada IA encarnada. El dispositivo no solo procesa información: percibe. Su sistema multimodal le permite identificar sonidos, seguir movimientos y mantener conciencia visual del entorno. En la práctica, esto se traduce en una experiencia más orgánica. Durante una videollamada, por ejemplo, el teléfono puede seguir al usuario ajustando el encuadre gracias a un control de movimiento de nivel robótico. No se limita a estabilizar la imagen: cambia su perspectiva en tiempo real.. El componente casi “vivo” no termina ahí. Honor ha incorporado gestos físicos como asentir o negar con la “cabeza”, e incluso la capacidad de bailar al ritmo de la música. Puede parecer anecdótico, pero introduce un elemento expresivo que hasta ahora era ajeno al teléfono: una interacción que apela no solo a la eficiencia, sino también a la emoción.. Para lograrlo, los ingenieros de la compañía han tenido que replantearse el interior del dispositivo desde cero. Integrar un sistema robótico en el espacio milimétrico de un smartphone implica revisar peso, resistencia estructural y distribución interna de componentes. Honor ha trasladado el conocimiento adquirido en sus plegables, donde la fiabilidad mecánica es crítica, al desarrollo de un micromotor propio, más compacto y potente. Gracias a esa miniaturización, han conseguido integrar un sistema gimbal 4DoF ultra compacto, una arquitectura que permite un control de movimiento preciso con estabilización mecánica avanzada.. Este sistema se apoya en una estabilización gimbal de tres ejes que suaviza los movimientos incluso en escenas dinámicas. El modo Super Steady Video optimiza la estabilidad en situaciones de alta acción, mientras que AI Object Tracking sigue sujetos en tiempo real con una precisión que acerca el vídeo móvil a estándares más profesionales. AI SpinShot, por su parte, permite rotaciones automáticas de 90° y 180°, facilitando transiciones fluidas con una sola mano.. Con un sensor de 200 megapíxeles y esta arquitectura de estabilización como núcleo, Robot Phone no quiere limitarse a capturar momentos, sino facilitar una narrativa. El mensaje es claro: reducir la distancia entre grabar con el móvil y contar historias con acabado cinematográfico. Pero hay más.. Mientras Robot Phone mira hacia el mañana, el HONOR Magic V6 representa el presente más ambicioso en el segmento de los plegables. Aquí la apuesta no es experimental, sino consolidada: ofrecer un dispositivo ultrafino, resistente y potente sin sacrificar autonomía ni experiencia de pantalla.. Con solo 8,75 milímetros de grosor cuando está cerrado, el Magic V6 combina una arquitectura de bisagra avanzada con una estructura reforzada y certificación IP68 e IP69 frente a agua y polvo. Es una declaración de intenciones en un segmento donde la delgadez suele competir con la durabilidad. La batería de silicio-carbono de nueva generación, fruto de la colaboración con ATL, incorpora un 25% de contenido de silicio (un hito en la industria) y alcanza los 6.660 mAh en un formato ultrafino. Es un equilibrio complejo: máxima densidad energética en el menor espacio posible.. En paralelo, HONOR ha anticipado la siguiente evolución con su Silicon-carbon Blade Battery, que eleva el contenido de silicio al 32% y supera los 900 Wh/L. El objetivo es claro: llevar a los plegables hacia la era de los 7.000 mAh sin engrosar el dispositivo. Si la autonomía ha sido tradicionalmente el talón de Aquiles de los formatos más innovadores, aquí se plantea como una prioridad estratégica.. La experiencia visual también refuerza ese posicionamiento. El Magic V6 incorpora dos paneles LTPO 2.0 (6,52 pulgadas en el exterior y 7,95 al desplegarse) con tasas adaptativas de 1 a 120 Hz y picos de brillo que alcanzan los 6.000 y 5.000 nits en HDR. La pantalla interior reduce en un 44% la profundidad del pliegue respecto a la generación anterior y emplea vidrio flexible ultrafino con certificación SGS Minimized Crease, logrando una superficie más uniforme e inmersiva. A ello se suman tecnologías como el atenuado PWM de 4.320 Hz, la capa antirreflejos basada en nitruro de silicio y AI Defocus Display, orientadas a mejorar la comodidad visual en usos prolongados.. En rendimiento, el Magic V6 se convierte en el primer plegable impulsado por Snapdragon 8 Elite Gen 5, acompañado de un sistema avanzado de refrigeración por cámara de vapor que garantiza estabilidad en tareas exigentes, desde juegos hasta multitarea intensiva. Las funciones potenciadas por IA optimizan la productividad en la gran pantalla desplegada, y las herramientas cross-ecosystem (aquellas que combinan diferentes opciones operativas) refuerzan su compatibilidad con el entorno Apple, ampliando su versatilidad.. En conjunto, la propuesta de HONOR en este MWC dibuja un doble retrato. Por un lado,un smartphone que empieza a moverse, a expresar y a percibir, insinuando una nueva relación entre humano y dispositivo. Por otro,un plegable que perfecciona la ingeniería actualhasta límites de delgadez, autonomía y brillo que hace unos años parecían incompatibles.
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