El periodista y escritor Gregorio Morán ha fallecido este domingo. Nacido en Oviedo en 1947, Morán se convirtió en una de las voces más críticas, independientes y lúcidas del periodismo español contemporáneo, especialmente en el análisis de la dictadura franquista y la Transición democrática, libros en ocasiones incómodos, pero con una gran documentación a sus espaldas.. Morán inició su trayectoria en la militancia antifranquista. Miembro del Partido Comunista de España (PCE), se exilió en París en 1968, donde colaboró con “Mundo Obrero”. Abandonó el partido en 1977, poco antes de su legalización, marcando ya entonces su rechazo a las ortodoxias y su apuesta por una mirada libre y sin concesiones. Tras estudiar Arte Dramático en Madrid y París, coescribió con Juan Antonio Bardem el guion de “Siete días de enero” (1979), película sobre los asesinatos de los abogados laboralistas de la calle Atocha. Su irrupción literaria llegó con “Adolfo Suárez: historia de una ambición” (Planeta, 1979), una biografía demoledora del primer presidente de la democracia que rompió el consenso hagiográfico y reveló las ambiciones y contradicciones del personaje, una obra que incluso fue traducida al inglés por la CIA para uso interno. Años después, en 2009, publicó una versión revisada y ampliada: “Adolfo Suárez: ambición y destino» (Debate). Otros títulos clave incluyen “El precio de la Transición” (1991), “El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo”, “El cura y los mandarines” y, más recientemente, “El jugador de billar”, una biografía crítica de Felipe González que desmontaba mitos con la misma crudeza.. Desde finales de los años setenta, Morán colaboró en diferentes medios como “Cambio 16”, “Diario 16”, “Opinión” o “La Gaceta del Norte”, de la que fue director. En 1988 se incorporó al diario “La Vanguardia”, donde durante casi tres décadas firmó la columna semanal “Sabatinas intempestivas”, un espacio de opinión incómoda, irónica y sin filtros que le granjeó tanto admiradores como enemigos. Tras su salida del diario del Grupo Godó, pasó brevemente por “Crónica Global” y, desde 2018, colaboraba en “Vozpópuli”, donde siguió publicando hasta fecha reciente.. Su estilo era inconfundible: directo, erudito, a menudo mordaz, siempre ajeno a la autocensura. Morán, un autor insobornable, no escribía para agradar ni para encajar en ningún relato oficial; diseccionaba la historia reciente de España con una honestidad que incomodaba a vencedores y vencidos por igual. En sus textos, la Transición dejaba de ser un relato de concordia para convertirse en un proceso lleno de ambiciones, silencios y traiciones. “Los padres de la Transición eran absolutamente impresentables”, llegó a afirmar en una entrevista, resumiendo su visión desencantada pero rigurosa.
Autor de libros sobre Suárez o González, tuvo una mirada crítica hacia la Transición
El periodista y escritor Gregorio Morán ha fallecido este domingo. Nacido en Oviedo en 1947, Morán se convirtió en una de las voces más críticas, independientes y lúcidas del periodismo español contemporáneo, especialmente en el análisis de la dictadura franquista y la Transición democrática, libros en ocasiones incómodos, pero con una gran documentación a sus espaldas.. Morán inició su trayectoria en la militancia antifranquista. Miembro del Partido Comunista de España (PCE), se exilió en París en 1968, donde colaboró con “Mundo Obrero”. Abandonó el partido en 1977, poco antes de su legalización, marcando ya entonces su rechazo a las ortodoxias y su apuesta por una mirada libre y sin concesiones. Tras estudiar Arte Dramático en Madrid y París, coescribió con Juan Antonio Bardem el guion de “Siete días de enero” (1979), película sobre los asesinatos de los abogados laboralistas de la calle Atocha. Su irrupción literaria llegó con “Adolfo Suárez: historia de una ambición” (Planeta, 1979), una biografía demoledora del primer presidente de la democracia que rompió el consenso hagiográfico y reveló las ambiciones y contradicciones del personaje, una obra que incluso fue traducida al inglés por la CIA para uso interno. Años después, en 2009, publicó una versión revisada y ampliada: “Adolfo Suárez: ambición y destino» (Debate). Otros títulos clave incluyen “El precio de la Transición” (1991), “El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo”, “El cura y los mandarines” y, más recientemente, “El jugador de billar”, una biografía crítica de Felipe González que desmontaba mitos con la misma crudeza.. Desde finales de los años setenta, Morán colaboró en diferentes medios como “Cambio 16”, “Diario 16”, “Opinión” o “La Gaceta del Norte”, de la que fue director. En 1988 se incorporó al diario “La Vanguardia”, donde durante casi tres décadas firmó la columna semanal “Sabatinas intempestivas”, un espacio de opinión incómoda, irónica y sin filtros que le granjeó tanto admiradores como enemigos. Tras su salida del diario del Grupo Godó, pasó brevemente por “Crónica Global” y, desde 2018, colaboraba en “Vozpópuli”, donde siguió publicando hasta fecha reciente.. Su estilo era inconfundible: directo, erudito, a menudo mordaz, siempre ajeno a la autocensura. Morán, un autor insobornable, no escribía para agradar ni para encajar en ningún relato oficial; diseccionaba la historia reciente de España con una honestidad que incomodaba a vencedores y vencidos por igual. En sus textos, la Transición dejaba de ser un relato de concordia para convertirse en un proceso lleno de ambiciones, silencios y traiciones. “Los padres de la Transición eran absolutamente impresentables”, llegó a afirmar en una entrevista, resumiendo su visión desencantada pero rigurosa.
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