Al cumplirse el primer mes de la guerra que Israel libra en suelo libanés contra Hizbulá, el Gobierno de Benjamin Netanyahu ha dejado claro que la ofensiva contra la mejor dotada de las milicias diseñadas y dirigidas por Irán en la región tiene un guion propio y ajeno a la campaña contra la República Islámica. Después de la ofensiva aérea y terrestre de las fuerzas israelíes del otoño de 2024, Tel Aviv y la fuerza chií alcanzaron un alto el fuego durante el cual, si bien sus hombres aprovecharon para rearmarse, evitaron atacar directamente suelo israelí desde sus bastiones del sur y el este del país de los cedros. Beirut creyó entonces llegado el momento de forzar el desarme de la única milicia sobreviviente de la guerra civil libanesa (1975-1990), pero sólo pudo certificar su impotencia ante una organización mejor dotada que las Fuerzas Armadas nacionales a pesar del castigo sufrido durante los últimos meses de 2024.. Fracasada la tentativa de las autoridades libanesas, el plan de Netanyahu para la destrucción definitiva de las capacidades operativas de la milicia leal a Irán -tras quince meses sin dirigir drones o misiles contra Israel, Hizbulá entró en la guerra al conocerse el asesinato del anterior líder supremo iraní Ali Jamenei- pasa por la ocupación permanente de la zona comprendida entre el río Litani y la Línea Azul -aproximadamente un 10% de la superficie de Líbano- y el establecimiento de una zona de amortiguación. En su histórica resolución 1701 del 11 de agosto de 2006, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ya exigió la retirada del citado espacio de todas las fuerzas no estatales -alusión velada a Hizbulá- sin que el paso del tiempo haya podido sino atestiguar el fracaso.. Las dificultades de avance de los soldados israelíes en la montañosa zona meridional libanesa, donde las fuerzas del Tsahal se enfrentan a la artillería de Hizbulá, evidencian que la milicia proiraní aprovechó los últimos 15 meses para rearmarse, así como su nula voluntad de abandonar las armas. Impotente, el Gobierno libanés -que decretó ilegales las actividades armadas de Hizbulá el pasado 2 de marzo en una medida desesperada- retira en las últimas horas a las tropas del Ejército de varios puntos del sur ante la incapacidad de garantizar su seguridad. La misma indefensión que denuncia en las últimas horas la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) en sus dos sectores situados en el sur del país levantino.. Así las cosas, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, alertó de los planes del Gobierno israelí en el sur del país. “Ha quedado claro que la agresión israelí contra Líbano no se limitará a la continuación de las operaciones militares que hemos conocido durante dieciséis meses. Las declaraciones de los responsables israelíes y las acciones de su Ejército revelan objetivos de mayor alcance, que incluyen una amplia expansión en la ocupación de territorios libaneses”, afirmó el jefe del Gobierno libanés en declaraciones recogidas por la agencia estatal NNA.. Ajeno a las denuncias y súplicas de las autoridades libanesas a las partes y al fracaso de las iniciativas diplomáticas occidentales para un cese el fuego en el país de los últimos días, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, amenazaba al secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, tras las nuevas salvas de ataques de la milicia contra poblaciones israelíes coincidiendo con la celebración de la Pascua judía. “Tengo un mensaje claro para Qassem: tú y tus socios pagaréis un precio muy alto por la intensificación de los ataques dirigidos a civiles mientras celebraban el Séder”. Según el titular de Defensa israelí, el actual secretario general del movimiento chií libanés “no vivirá para ver” la respuesta israelí “porque ya estarás en las profundidades del infierno junto a Hasán Nasrallah, Ali Jamenei y Yahya Sinouar”.. Entretanto, Israel prosiguió su campaña aérea contra objetivos de Hizbulá en el distrito beirutí del Dahiyeh -bastión de los hombres de Naim Qassem en la capital- y en otros puntos del sur alejados de la frontera. Fuentes del Ejército anunciaron la eliminación de más de 40 “terroristas” de Hizbulá en distintos puntos del sur del país árabe: “Las Fuerzas de Defensa continúan sus operaciones terrestres selectivas en el sur de Líbano, combinadas con ataques aéreos, navales y terrestres dirigidos contra infraestructuras terroristas”.. La campaña aérea terrestre israelí en el país levantino y las reiteradas órdenes de evacuación dirigidas contra la población de los distritos beirutíes de mayoría chií y la población del sur han dejado más de 1,2 millones de desplazados internos, causando una crisis humanitaria en un país ya castigado por la superpoblación, la deficiencia de servicios públicos, la inflación y las tensiones sectarias, que la guerra no está sino agravando. Finalmente, la ofensiva israelí dejaba un balance provisional de 1.318 muerto y 3.935 heridos, según un balance del Ministerio de Sanidad libanés que no desglosa entre civiles y soldados de Hizbulá.
Al cumplirse el primer mes de la guerra que Israel libra en suelo libanés contra Hizbulá, el Gobierno de Benjamin Netanyahu ha dejado claro que la ofensiva contra la mejor dotada de las milicias diseñadas y dirigidas por Irán en la región tiene un guion propio y ajeno a la campaña contra la República Islámica. Después de la ofensiva aérea y terrestre de las fuerzas israelíes del otoño de 2024, Tel Aviv y la fuerza chií alcanzaron un alto el fuego durante el cual, si bien sus hombres aprovecharon para rearmarse, evitaron atacar directamente suelo israelí desde sus bastiones del sur y el este del país de los cedros. Beirut creyó entonces llegado el momento de forzar el desarme de la única milicia sobreviviente de la guerra civil libanesa (1975-1990), pero sólo pudo certificar su impotencia ante una organización mejor dotada que las Fuerzas Armadas nacionales a pesar del castigo sufrido durante los últimos meses de 2024.. Fracasada la tentativa de las autoridades libanesas, el plan de Netanyahu para la destrucción definitiva de las capacidades operativas de la milicia leal a Irán -tras quince meses sin dirigir drones o misiles contra Israel, Hizbulá entró en la guerra al conocerse el asesinato del anterior líder supremo iraní Ali Jamenei- pasa por la ocupación permanente de la zona comprendida entre el río Litani y la Línea Azul -aproximadamente un 10% de la superficie de Líbano- y el establecimiento de una zona de amortiguación. En su histórica resolución 1701 del 11 de agosto de 2006, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ya exigió la retirada del citado espacio de todas las fuerzas no estatales -alusión velada a Hizbulá- sin que el paso del tiempo haya podido sino atestiguar el fracaso.. Las dificultades de avance de los soldados israelíes en la montañosa zona meridional libanesa, donde las fuerzas del Tsahal se enfrentan a la artillería de Hizbulá, evidencian que la milicia proiraní aprovechó los últimos 15 meses para rearmarse, así como su nula voluntad de abandonar las armas. Impotente, el Gobierno libanés -que decretó ilegales las actividades armadas de Hizbulá el pasado 2 de marzo en una medida desesperada- retira en las últimas horas a las tropas del Ejército de varios puntos del sur ante la incapacidad de garantizar su seguridad. La misma indefensión que denuncia en las últimas horas la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) en sus dos sectores situados en el sur del país levantino.. Así las cosas, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, alertó de los planes del Gobierno israelí en el sur del país. “Ha quedado claro que la agresión israelí contra Líbano no se limitará a la continuación de las operaciones militares que hemos conocido durante dieciséis meses. Las declaraciones de los responsables israelíes y las acciones de su Ejército revelan objetivos de mayor alcance, que incluyen una amplia expansión en la ocupación de territorios libaneses”, afirmó el jefe del Gobierno libanés en declaraciones recogidas por la agencia estatal NNA.. Ajeno a las denuncias y súplicas de las autoridades libanesas a las partes y al fracaso de las iniciativas diplomáticas occidentales para un cese el fuego en el país de los últimos días, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, amenazaba al secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, tras las nuevas salvas de ataques de la milicia contra poblaciones israelíes coincidiendo con la celebración de la Pascua judía. “Tengo un mensaje claro para Qassem: tú y tus socios pagaréis un precio muy alto por la intensificación de los ataques dirigidos a civiles mientras celebraban el Séder”. Según el titular de Defensa israelí, el actual secretario general del movimiento chií libanés “no vivirá para ver” la respuesta israelí “porque ya estarás en las profundidades del infierno junto a Hasán Nasrallah, Ali Jamenei y Yahya Sinouar”.. Entretanto, Israel prosiguió su campaña aérea contra objetivos de Hizbulá en el distrito beirutí del Dahiyeh -bastión de los hombres de Naim Qassem en la capital- y en otros puntos del sur alejados de la frontera. Fuentes del Ejército anunciaron la eliminación de más de 40 “terroristas” de Hizbulá en distintos puntos del sur del país árabe: “Las Fuerzas de Defensa continúan sus operaciones terrestres selectivas en el sur de Líbano, combinadas con ataques aéreos, navales y terrestres dirigidos contra infraestructuras terroristas”.. La campaña aérea terrestre israelí en el país levantino y las reiteradas órdenes de evacuación dirigidas contra la población de los distritos beirutíes de mayoría chií y la población del sur han dejado más de 1,2 millones de desplazados internos, causando una crisis humanitaria en un país ya castigado por la superpoblación, la deficiencia de servicios públicos, la inflación y las tensiones sectarias, que la guerra no está sino agravando. Finalmente, la ofensiva israelí dejaba un balance provisional de 1.318 muerto y 3.935 heridos, según un balance del Ministerio de Sanidad libanés que no desglosa entre civiles y soldados de Hizbulá.
Israel Katz amenaza al líder de Hizbulá por las salvas cohetes durante la Pascua judía
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