Una empleada limpia a mediodía los últimos restos del atraco del día anterior. Otra atiende a la clientela y una más coloca etiquetas en el escaparate. La joyería José Luis en el centro comercial La Vaguada de Madrid sufrió este martes 2 por la tarde un robo exprés en el que las principales perjudicadas fueron las vitrinas de Casio y Guess ubicadas en la parte inferior de una esquina del establecimiento, que ahora lucen vacías y rotas. De allí sacaron los tres atacantes el botín, que a primera vista no parece muy cuantioso. Es el cuarto atraco en un mes a joyerías en Madrid, el segundo en un centro comercial a plena luz del día y rodeado de clientes.. Seguir leyendo
El asalto a una joyería de La Vaguada es el último de una serie de atracos en establecimientos similares durante el último mes
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Una empleada limpia a mediodía los últimos restos del atraco del día anterior. Otra atiende a la clientela y una más coloca etiquetas en el escaparate. La joyería José Luis en el centro comercial La Vaguada de Madrid sufrió este martes 2 por la tarde un robo exprés en el que las principales perjudicadas fueron las vitrinas de Casio y Guess ubicadas en la parte inferior de una esquina del establecimiento, que ahora lucen vacías y rotas. De allí sacaron los tres atacantes el botín, que a primera vista no parece muy cuantioso. Es el cuarto atraco en un mes a joyerías en Madrid, el segundo en un centro comercial a plena luz del día y rodeado de clientes.. La Vaguada, inaugurada en 1983, presume de ser el primer centro comercial de España que aunó locales de ocio, comerciales y de alimentación. José Luis, la cadena a la que pertenece la tienda atracada este martes, nació en 1973, como indica el cartel luminoso que preside la entrada a la joyería. “Es la primera vez que sufrimos un robo de este tipo”, señala un portavoz del centro comercial.. Tres de los delincuentes accedieron a la gran superficie por la entrada de la calle Monforte de Lemos cuando faltaban diez minutos para las nueve de la noche. La joyería está solo a unos metros en línea recta de ese acceso y ocupa todo un chaflán. Iban cubiertos con gorras y pañuelos o bragas, y uno de ellos llevaba una bolsa en la mano.. La superficie cuenta con más de 300 cámaras de videovigilancia y un equipo de 30 agentes de seguridad que trabajan por turnos. Además, es habitual ver caminar por sus pasillos a patrullas de la policía municipal y la nacional. Aun así, a esta banda de cuatro ladrones les pareció un lugar idóneo para dar un golpe.. Ángeles C. y Raquel M. estaban en ese momento en su tienda de ropa interior y bañadores y empezaron a ver a gente correr. “Fue todo muy rápido, no más de dos minutos; me asomé al ver a gente correr y vi a uno de los encapuchados con algo en la mano que parecía una pistola, a otro hombre con los brazos extendidos y apoyados contra el escaparate y a una de las dependientas agachada detrás del mostrador”, detalla Raquel. En ese momento, hizo entrar a los clientes que estaban justo delante de su puerta y Ángeles cerró con llave. Ari Vargas, dependienta de la heladería Dino, que pega pared con pared con la joyería, no estaba por la tarde, pero sí una compañera que les transmitió su susto. “Nos dijo que había oído un ruido muy fuerte, y todo el mundo salió corriendo”, resume la joven. Lo mismo hizo Valentina Benítez, que trabaja en un negocio de perfumes cercano al lugar del robo. “Cerramos con todos los clientes que había dentro en cuanto nos avisaron de que estaba pasando algo en la joyería”, apunta.. Los vigilantes de seguridad llegaron a la joyería apenas medio minuto después de que los encapuchados accedieran al edificio. Sin embargo, no arremetieron contra ellos al observar que uno esgrimía lo que parecía un arma. “El protocolo indica que la prioridad es que nadie resulte herido, no evitar la sustracción; en ese sentido, fue todo muy rápido y todo el mundo salió ileso”, apunta un portavoz de La Vaguada. En una de las entradas más alejadas de la joyería había una concentración de la comunidad evangélica en la que había presencia policial, por lo que los primeros agentes también llegaron al lugar del robo en un breve periodo de tiempo.. La Vaguada es un centro comercial urbano, muy concurrido durante todo el día. A la mañana siguiente del robo, un miércoles a mediodía, sus pasillos estaban llenos de padres paseando con sus bebés, señores mayores caminando con el fresquito del aire acondicionado y también adolescentes que aprovechaban la hora del recreo para acercarse a ver la joyería del atraco. Un panorama semejante se podía encontrar cuando accedieron los ladrones al recinto; incluso se ve en las imágenes cómo pasan al lado de clientas que no se percatan de que van encapuchados.. Tras vaciar la vitrina de Casio y Guess, los tres encapuchados escaparon por la misma puerta por la que habían entrado. Justo al frente les esperaba un cuarto integrante de la banda dentro de un BMW robado, algo habitual en este tipo de golpes.. Dos semanas antes, otra joyería de barrio en un centro comercial de Puente de Vallecas sufrió otro atraco casi igual; en esa ocasión, a media tarde. Varios transeúntes y empleados de la superficie lograron grabar a los ladrones, que escaparon en dos vehículos aparcados en la puerta. El 15 de mayo, un establecimiento de compraventa de oro en Torrejón de Ardoz sufrió otro asalto violento en el que se vio involucrada una mujer. Apenas una semana después, otra joyería en el centro de Madrid fue asaltada por un hombre y una mujer. La Policía Nacional investiga todos estos golpes, sin descartar ninguna hipótesis, entre ellas que algunos de estos robos estén relacionados o tengan detrás a la misma banda.
