El expresidente de la Generalitat, José Montilla, ha introducido un matiz significativo en el debate sobre inmigración al rechazar abiertamente el modelo de “puertas abiertas”. En unas declaraciones en La2Cat y Ràdio 4, el también exlíder del PSC ha asegurado que la situación actual poco tiene que ver con la que él vivió cuando llegó a Cataluña, y ha defendido la necesidad de regular los flujos migratorios.. “Esto no es puertas abiertas y que venga todo el mundo. Hay personas que defienden puertas abiertas y papeles para todo el mundo, yo no”, ha afirmado. Aun así, ha matizado que los partidos que rechazan frontalmente la inmigración siguen siendo minoritarios.. Montilla también ha abordado el debate sobre la integración lingüística, mostrándose contrario a exigir conocimientos mínimos de catalán como requisito para la regularización. “Soy más partidario de crear unas condiciones para que la gente vea que esto es necesario”, ha señalado, apostando por una vía más incentivadora que coercitiva.. Cambio de tendencia. Sus palabras resultan llamativas en el contexto político actual. Tanto el PSC como el PSOE han sido tradicionalmente identificados con posiciones progresistas en materia migratoria, defendiendo políticas de acogida, el discurso de los “welcome refugees” y planteamientos como el de una Cataluña de 10 millones de habitantes. Durante años, además, desde estos espacios se calificó de racista o xenófobo a quienes proponían endurecer el control de fronteras.. Sin embargo, el contexto político catalán está experimentando una transformación notable. El auge de formaciones como Vox y Aliança Catalana, con discursos muy duros contra la inmigración, ha coincidido con un endurecimiento progresivo de otras fuerzas. El Partido Popular y Junts han elevado el tono en esta materia, mientras que incluso Esquerra Republicana de Catalunya ha empezado a reconocer problemas de convivencia e inseguridad en algunos barrios humildes vinculados a la inmigración.. En esta misma línea, el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, del PSC, rebajó recientemente la ambición del proyecto de la Cataluña de los 10 millones, otro indicio del cambio de clima político. Actualmente, los únicos espacios que mantienen sin matices el discurso más aperturista son los comuns (integrados en Sumar) y la CUP, que continúan defendiendo políticas de acogida amplias.. Las declaraciones de Montilla reflejan el desplazamiento del debate migratorio en Cataluña hacia posiciones más restrictivas o, al menos, más matizadas, incluso dentro de sectores tradicionalmente alineados con políticas de apertura.
El expresidente de la Generalitat defiende regular los flujos migratorios y rechaza el modelo de «papeles para todos»
El expresidente de la Generalitat, José Montilla, ha introducido un matiz significativo en el debate sobre inmigración al rechazar abiertamente el modelo de “puertas abiertas”. En unas declaraciones en La2Cat y Ràdio 4, el también exlíder del PSC ha asegurado que la situación actual poco tiene que ver con la que él vivió cuando llegó a Cataluña, y ha defendido la necesidad de regular los flujos migratorios.. “Esto no es puertas abiertas y que venga todo el mundo. Hay personas que defienden puertas abiertas y papeles para todo el mundo, yo no”, ha afirmado. Aun así, ha matizado que los partidos que rechazan frontalmente la inmigración siguen siendo minoritarios.. Montilla también ha abordado el debate sobre la integración lingüística, mostrándose contrario a exigir conocimientos mínimos de catalán como requisito para la regularización. “Soy más partidario de crear unas condiciones para que la gente vea que esto es necesario”, ha señalado, apostando por una vía más incentivadora que coercitiva.. Cambio de tendencia. Sus palabras resultan llamativas en el contexto político actual. Tanto el PSC como el PSOE han sido tradicionalmente identificados con posiciones progresistas en materia migratoria, defendiendo políticas de acogida, el discurso de los “welcome refugees” y planteamientos como el de una Cataluña de 10 millones de habitantes. Durante años, además, desde estos espacios se calificó de racista o xenófobo a quienes proponían endurecer el control de fronteras.. Sin embargo, el contexto político catalán está experimentando una transformación notable. El auge de formaciones como Vox y Aliança Catalana, con discursos muy duros contra la inmigración, ha coincidido con un endurecimiento progresivo de otras fuerzas. El Partido Popular y Junts han elevado el tono en esta materia, mientras que incluso Esquerra Republicana de Catalunya ha empezado a reconocer problemas de convivencia e inseguridad en algunos barrios humildes vinculados a la inmigración.. En esta misma línea, el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, del PSC, rebajó recientemente la ambición del proyecto de la Cataluña de los 10 millones, otro indicio del cambio de clima político. Actualmente, los únicos espacios que mantienen sin matices el discurso más aperturista son los comuns (integrados en Sumar) y la CUP, que continúan defendiendo políticas de acogida amplias.. Las declaraciones de Montilla reflejan el desplazamiento del debate migratorio en Cataluña hacia posiciones más restrictivas o, al menos, más matizadas, incluso dentro de sectores tradicionalmente alineados con políticas de apertura.
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