La actriz Melanie Olivares, una de las protagonistas de la serie Aida y ahora de la versión cinematográfica Aida y vuelta, ha estado en la sección de Amigos Alegres de Hoy por Hoy, con Àngels Barceló, donde ha explicado su complicada infancia, marcada por la delincuencia, las drogas y las carencias afectivas; un período de su vida que reconoce que, pese a la dificultad, le ha «marcado para muy bien».. Nacida en Badalona, creció como hija única en el barrio de San Roque y tuvo que madurar muy pronto cuidando a su madre. Eso provocó que, con tan solo 16 años, se independizara para construir su propia vida.. «Sabía que esa no era la única vida que había, que más allá del barrio de San Roque de Artigas había otra, y enseguida me fui a buscarla», contaba la actriz, que destacaba que aquella complicada infancia fue «el apalancamiento que le dio fuerza para pivotar y decir: ‘Pa’lante'».. Olivares explicó que ella nunca tuvo problemas con las drogas, pero sí estaba en un contexto en el que estos existían. La danza fue su válvula de escape para comprender que otra vida era posible.. «Yo bailaba y eso es lo que me protegía también del ambiente de estar todo el día en la calle». Aquello, reconoció la actriz, la ayudó a combatir también la falta de atención de sus padres, de lo que admite que sí «hay herida».. Olivares quiso mandar un mensaje: «En la infancia, si te quedas atrapado ahí, es una putada, porque no evolucionas. En cambio, si realmente la infancia ha sido jodida pero has podido remontarla, en ese reencontrarte, revivir, renacer… todo eso te va forjando», dijo.
La actriz Melanie Olivares, una de las protagonistas de la serie Aida y ahora de la versión cinematográfica Aida y vuelta, ha estado en la sección de Amigos Alegres de Hoy por Hoy, con Àngels Barceló, donde ha explicado su complicada infancia, marcada por la delincuencia, las drogas y las carencias afectivas; un período de su vida que reconoce que, pese a la dificultad, le ha «marcado para muy bien».. Nacida en Badalona, creció como hija única en el barrio de San Roque y tuvo que madurar muy pronto cuidando a su madre. Eso provocó que, con tan solo 16 años, se independizara para construir su propia vida.. «Sabía que esa no era la única vida que había, que más allá del barrio de San Roque de Artigas había otra, y enseguida me fui a buscarla», contaba la actriz, que destacaba que aquella complicada infancia fue «el apalancamiento que le dio fuerza para pivotar y decir: ‘Pa’lante'».. Olivares explicó que ella nunca tuvo problemas con las drogas, pero sí estaba en un contexto en el que estos existían. La danza fue su válvula de escape para comprender que otra vida era posible.. «Yo bailaba y eso es lo que me protegía también del ambiente de estar todo el día en la calle». Aquello, reconoció la actriz, la ayudó a combatir también la falta de atención de sus padres, de lo que admite que sí «hay herida».. Olivares quiso mandar un mensaje: «En la infancia, si te quedas atrapado ahí, es una putada, porque no evolucionas. En cambio, si realmente la infancia ha sido jodida pero has podido remontarla, en ese reencontrarte, revivir, renacer… todo eso te va forjando», dijo.
