Una urbanización llena de vida en verano por sus chalets con piscinas, jardines y camas balinesas parece ahora, de repente, un pueblo abandonado. Las casas y los coches calcinados se suceden a los lados de la calle de este lugar laberíntico en el suroeste de Madrid que hasta hace pocas horas vivía como un riesgo lejano los incendios que afectaban a pueblos limítrofes. Sin embargo, la lengua de fuego ha acabado alcanzándolos y los vecinos de este complejo de Villa del Prado, como les ha ocurrido a otras miles de personas de los alrededores, se han visto obligados a marcharse para evitar una muerte segura.Seguir leyendo
Las llamas obligan a desalojar un pueblo completo, Aldea del Fresno, mientras que una urbanización de Villa del Prado sufre importantes daños
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Una urbanización llena de vida en verano por sus chalets con piscinas, jardines y camas balinesas parece ahora, de repente, un pueblo abandonado. Las casas y los coches calcinados se suceden a los lados de la calle de este lugar laberíntico en el suroeste de Madrid que hasta hace pocas horas vivía como un riesgo lejano los incendios que afectaban a pueblos limítrofes. Sin embargo, la lengua de fuego ha acabado alcanzándolos y los vecinos de este complejo de Villa del Prado, como les ha ocurrido a otras miles de personas de los alrededores, se han visto obligados a marcharse para evitar una muerte segura.Las autoridades han tenido que cortar carreteras, lanzar alertas a la población y evacuar a 10.000 personas ―de hecho, un municipio completo como Aldea del Fresno ha sido desalojado por el fuego de Villa del Prado―. La misma situación se ha presentado en San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa, incendio al que hay que sumar el primer fuego todavía activo, aunque en fase de estabilización, de Almorox (Toledo), que saltó el miércoles de Castilla-La Mancha a Madrid. Un coche calcinado tras el incendio en Villa el Prado. SAMUEL SANCHEZPor todo esto, la Comunidad de Madrid ha pedido al Gobierno central que decrete la situación operativa 3 de interés nacional, el máximo nivel de gravedad dentro del Plan Estatal de Protección Civil, es decir, que tome el control del operativo. “En Madrid tenemos miles de evacuados e incendios fuera de capacidad de extinción”, ha dicho este miércoles por la noche la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. “Nuestros efectivos junto con la UME están jugándose la vida para salvar vidas y bienes”, ha añadido. En apenas un par de horas, el Gobierno de España ha respondido declarando la emergencia nacional en Madrid y en Ávila por el incendio de Burgohondo, que se dirige a territorio madrileño.La situación se ha vuelto tan difícil que los teléfonos de la gente de los alrededores han recibido un mensaje de Protección Civil a media tarde: “Permanezca confinado en su vivienda hasta nuevo aviso. Mantenga puertas y ventanas cerradas y evite salir al exterior”. Eso es exactamente lo que ha hecho Antonio López, un vecino de 76 años respetuoso “de la ley y el orden”. “La gente, además, tiene muy presente la tragedia de Almería (13 muertos). Ya nadie se confía con un incendio, lo hemos visto en el telediario”, dice López. Desde la madrugada permanecía atento a lo que decían las autoridades. No pegó ojo en toda la noche, como casi todos. Exactamente igual que Jerónimo López, el alcalde de Cenicientos, un pueblo muy cercano en el que la cobertura de internet es inestable por las complicaciones con los incendios. Sobre él ha caído estos días una gran responsabilidad. En el tanatorio de su pueblo se ha instalado el puesto de mando avanzado desde donde las autoridades tratan de evitar que se propague más el fuego que se inició en Almorox, en Toled
