Un total de 1.076 rayos impactaron en tierra en la comunidad autónoma de Castilla y León durante la jornada del sábado 15 de agosto, especialmente en las provincias de León y Ávila, donde cayeron 206 y 199 rayos, respectivamente.. Así lo informó el Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, en un mensaje recogido por Ical, en el que cifró los rayos en 158 en la provincia de Palencia, 133 en Segovia, 122 en Valladolid, 121 en Soria y, ya por debajo del centenar, 62 en Burgos, 46 en Zamora y 29 en la provincia menos afectada por las tormentas, Salamanca.. Desde Medio Ambiente se recuerda que el paso de una ola de calor, como la que ha vivido Castilla y León hasta ayer, a una bajada de temperaturas por la influencia de una Dana situada en el Atlántico, provoca una situación de inestabilidad que suele ir acompañada de rachas de viento de cierta intensidad y provoca “el momento más peligroso” para los incendios porque “la vegetación acumula estrés hídrico de varios días y la meteorología inyecta oxígeno a cualquier pequeño chispazo o conato en el medio natural”.. Esa situación aúna combustible seco dispuesto a arder con gran facilidad y oxígeno que aviva el incendio en caso de producirse. Si además se le unen tormentas secas con un gran aparato eléctrico, como el que hubo ayer, se produce “el chispazo” que puede provocar incendios como la decena que se sumaron ayer en apenas unas horas durante la tarde, si bien solo el de La Tejera, en la provincia de Zamora, se encuentra activo y en nivel 2.. “Se da la circunstancia de que estos incendios por rayos se suelen producir en las zonas más elevadas y de difícil acceso de las montañas. Su extinción exige de medios aéreos y mucho trabajo manual, puesto que la maquinaria pesada no puede acceder y el trabajo de remate y aseguramiento del perímetro es imprescindible para evitar reproducciones”, constata la Junta.. En ese sentido, el trabajo consiste en aislar la zona quemada de la verde, retirando toda la vegetación hasta que aparece el suelo mineral, y evitar reactivaciones, porque “en una situación de simultaneidad de incendios, tener que volver a rematar un fuego supone un esfuerzo extra y no permite atender otras emergencias”. “Es un trabajo exigente físicamente para el operativo Infocal, pero imprescindible”, concluyen desde el Servicio de Medio Ambiente.. Además, el operativo continúa alerta tras los 1.076 rayos caídos ayer porque aunque “no todos originan incendios, nunca se sabe cuál de ellos puede hacerlo” y no todos provocan un fuego de inmediato, sino que a veces “pueden tardar hasta tres y cuatro días en aparecer”. Son los llamados rayos latentes, que provocan una combustión interna lenta hasta que cae el árbol o una ráfaga de viento provoca que salga a la superficie y lo hace “correr” o progresar.
Las provincias más afectadas fueron León, con 206, y Ávila, que rozó los dos centenares
Un total de 1.076 rayos impactaron en tierra en la comunidad autónoma de Castilla y León durante la jornada del sábado 15 de agosto, especialmente en las provincias de León y Ávila, donde cayeron 206 y 199 rayos, respectivamente.. Así lo informó el Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, en un mensaje recogido por Ical, en el que cifró los rayos en 158 en la provincia de Palencia, 133 en Segovia, 122 en Valladolid, 121 en Soria y, ya por debajo del centenar, 62 en Burgos, 46 en Zamora y 29 en la provincia menos afectada por las tormentas, Salamanca.. Desde Medio Ambiente se recuerda que el paso de una ola de calor, como la que ha vivido Castilla y León hasta ayer, a una bajada de temperaturas por la influencia de una Dana situada en el Atlántico, provoca una situación de inestabilidad que suele ir acompañada de rachas de viento de cierta intensidad y provoca “el momento más peligroso” para los incendios porque “la vegetación acumula estrés hídrico de varios días y la meteorología inyecta oxígeno a cualquier pequeño chispazo o conato en el medio natural”.. Esa situación aúna combustible seco dispuesto a arder con gran facilidad y oxígeno que aviva el incendio en caso de producirse. Si además se le unen tormentas secas con un gran aparato eléctrico, como el que hubo ayer, se produce “el chispazo” que puede provocar incendios como la decena que se sumaron ayer en apenas unas horas durante la tarde, si bien solo el de La Tejera, en la provincia de Zamora, se encuentra activo y en nivel 2.. “Se da la circunstancia de que estos incendios por rayos se suelen producir en las zonas más elevadas y de difícil acceso de las montañas. Su extinción exige de medios aéreos y mucho trabajo manual, puesto que la maquinaria pesada no puede acceder y el trabajo de remate y aseguramiento del perímetro es imprescindible para evitar reproducciones”, constata la Junta.. En ese sentido, el trabajo consiste en aislar la zona quemada de la verde, retirando toda la vegetación hasta que aparece el suelo mineral, y evitar reactivaciones, porque “en una situación de simultaneidad de incendios, tener que volver a rematar un fuego supone un esfuerzo extra y no permite atender otras emergencias”. “Es un trabajo exigente físicamente para el operativo Infocal, pero imprescindible”, concluyen desde el Servicio de Medio Ambiente.. Además, el operativo continúa alerta tras los 1.076 rayos caídos ayer porque aunque “no todos originan incendios, nunca se sabe cuál de ellos puede hacerlo” y no todos provocan un fuego de inmediato, sino que a veces “pueden tardar hasta tres y cuatro días en aparecer”. Son los llamados rayos latentes, que provocan una combustión interna lenta hasta que cae el árbol o una ráfaga de viento provoca que salga a la superficie y lo hace “correr” o progresar.
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