Mario Samper viajaba en el coche cuatro del tren Alvia siniestrado en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Aunque resultó herido, la situación en la que se encontró solo le permitía «ayudar a los que no podían salir del tren». No había dolor, solo desesperación, una situación al límite que «no desea a nadie» y que lo convirtió en una de las primeras personas que ayudaron en aquel momento a salvar a otras. No es portavoz de los afectados, pero sí uno de los impulsores de la «Plataforma onubense de afectados por el accidente de Adamuz» que comenzó a gestarse la misma noche del accidente y que aspira a constituirse como asociación para canalizar apoyo, asesoramiento y exigir responsabilidades.. Con el paso de los días, lo que comenzó como un grupo de WhatsApp fue creciendo al comprobar que muchas víctimas y familiares no sabían cómo actuar ni a quién dirigirse. «Hay personas que están muy perdidas», explica Samper a LA RAZÓN, que señala que algunos no sabían siquiera «ni a qué médico tenían que acudir» ni cómo gestionar la situación, los tratamientos psicológicos o los trámites. La idea, añade, es ofrecer apoyo inmediato y, más adelante, «buscar la verdad sobre lo ocurrido para que el responsable asuma sus responsabilidades y pida, como mínimo, perdón».. En ese contexto, el anuncio del Gobierno sobre las indemnizaciones a las víctimas ha caído como un jarro de agua fría. Para Samper, al igual que para muchas de las víctimas que aún no son capaces ni de asimilar lo ocurrido, el problema ahora mismo no es económico, sino el momento y las formas. «Para nosotros es una situación drástica. Yo, que no tengo familiares fallecidos, me levanto todas las mañanas llorando», afirma, antes de añadir «que el Gobierno hable del dinero que nos va a dar cuando todavía no se ha puesto en contacto con nosotros me parece terrorífico e indignante». Aún conmocionado, asegura que todavía se entera de lo relativo al accidente a través del contacto con periodistas porque «aún no soy capaz de ver ningún informativo ni imágenes del accidente». La misma falta de contacto se repite, según cuenta, entre familiares de fallecidos. «En el día de hoy todavía se está enterrando una persona y ya se está hablando de dinero», lamenta, en referencia a la rapidez con la que se han trasladado estos anuncios sin haber contactado de forma previa con las víctimas.. La sensación de abandono es una constante en su relato y en el de otros afectados. «Que nadie se haya puesto en contacto con nosotros ni para decir ‘oye, estamos trabajando en esto’ es muy duro», señala. Solo han tenido contacto con un comité técnico de Renfe, pero no con representantes del Gobierno, de la oposición ni de otras Administraciones.. Insiste, en todo caso, en que no es y no debe convertirse en un debate político por respecto a los afectados y fallecidos en la tragedia.. Esa falta de comunicación también ha marcado el debate sobre el funeral de Estado que el Ejecutivo central había previsto celebrar el próximo 31 de enero en Huelva y que finalmente ha quedado pospuesto sin fecha. El Gobierno llegó a iniciar los preparativos del acto, pero trasladó posteriormente a la Junta de Andalucía su decisión de aplazarlo tras el rechazo de varias familias. A ello se sumó la oposición de algunos allegados a que se tratara de una ceremonia laica en una provincia de profunda tradición cristiana.. En el caso de Mar Fadón, hermana de Agustín Fadón, uno de los camareros del Alvia fallecido en el accidente, dejó claro ayer que no acudiría a ningún acto con presencia institucional porque «no voy a compartir ni tiempo ni espacio con los asesinos de mi hermano», al tiempo que reclamó que «el único homenaje que pido es que arreglen las vías para la seguridad de sus compañeros».. Samper, a preguntas de los periodistas, «y para ser lo más preciso posible», ha hecho dos consultas sobre este asunto a los familiares: si el Gobierno se ha puesto en contacto con ellos y si estaban de acuerdo con celebrarlo ahora. «En ambos casos, la respuesta es negativa», afirma. «Todos dicen que no quieren un funeral de Estado ahora, que cómo van a acudir si ni siquiera pueden hablar de esto todavía», concluye.
La víctima tacha de «indignante» que el Ejecutivo central no haya contactado con los afectados tras más de una semana de la tragedia ferroviaria
Mario Samper viajaba en el coche cuatro del tren Alvia siniestrado en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Aunque resultó herido, la situación en la que se encontró solo le permitía «ayudar a los que no podían salir del tren». No había dolor, solo desesperación, una situación al límite que «no desea a nadie» y que lo convirtió en una de las primeras personas que ayudaron en aquel momento a salvar a otras. No es portavoz de los afectados, pero sí uno de los impulsores de la «Plataforma onubense de afectados por el accidente de Adamuz» que comenzó a gestarse la misma noche del accidente y que aspira a constituirse como asociación para canalizar apoyo, asesoramiento y exigir responsabilidades.. Con el paso de los días, lo que comenzó como un grupo de WhatsApp fue creciendo al comprobar que muchas víctimas y familiares no sabían cómo actuar ni a quién dirigirse. «Hay personas que están muy perdidas», explica Samper a LA RAZÓN, que señala que algunos no sabían siquiera «ni a qué médico tenían que acudir» ni cómo gestionar la situación, los tratamientos psicológicos o los trámites. La idea, añade, es ofrecer apoyo inmediato y, más adelante, «buscar la verdad sobre lo ocurrido para que el responsable asuma sus responsabilidades y pida, como mínimo, perdón».. En ese contexto, el anuncio del Gobierno sobre las indemnizaciones a las víctimas ha caído como un jarro de agua fría. Para Samper, al igual que para muchas de las víctimas que aún no son capaces ni de asimilar lo ocurrido, el problema ahora mismo no es económico, sino el momento y las formas. «Para nosotros es una situación drástica. Yo, que no tengo familiares fallecidos, me levanto todas las mañanas llorando», afirma, antes de añadir «que el Gobierno hable del dinero que nos va a dar cuando todavía no se ha puesto en contacto con nosotros me parece terrorífico e indignante». Aún conmocionado, asegura que todavía se entera de lo relativo al accidente a través del contacto con periodistas porque «aún no soy capaz de ver ningún informativo ni imágenes del accidente». La misma falta de contacto se repite, según cuenta, entre familiares de fallecidos. «En el día de hoy todavía se está enterrando una persona y ya se está hablando de dinero», lamenta, en referencia a la rapidez con la que se han trasladado estos anuncios sin haber contactado de forma previa con las víctimas.. La sensación de abandono es una constante en su relato y en el de otros afectados. «Que nadie se haya puesto en contacto con nosotros ni para decir ‘oye, estamos trabajando en esto’ es muy duro», señala. Solo han tenido contacto con un comité técnico de Renfe, pero no con representantes del Gobierno, de la oposición ni de otras Administraciones.. Insiste, en todo caso, en que no es y no debe convertirse en un debate político por respecto a los afectados y fallecidos en la tragedia.. Esa falta de comunicación también ha marcado el debate sobre el funeral de Estado que el Ejecutivo central había previsto celebrar el próximo 31 de enero en Huelva y que finalmente ha quedado pospuesto sin fecha. El Gobierno llegó a iniciar los preparativos del acto, pero trasladó posteriormente a la Junta de Andalucía su decisión de aplazarlo tras el rechazo de varias familias. A ello se sumó la oposición de algunos allegados a que se tratara de una ceremonia laica en una provincia de profunda tradición cristiana.. En el caso de Mar Fadón, hermana de Agustín Fadón, uno de los camareros del Alvia fallecido en el accidente, dejó claro ayer que no acudiría a ningún acto con presencia institucional porque «no voy a compartir ni tiempo ni espacio con los asesinos de mi hermano», al tiempo que reclamó que «el único homenaje que pido es que arreglen las vías para la seguridad de sus compañeros».. Samper, a preguntas de los periodistas, «y para ser lo más preciso posible», ha hecho dos consultas sobre este asunto a los familiares: si el Gobierno se ha puesto en contacto con ellos y si estaban de acuerdo con celebrarlo ahora. «En ambos casos, la respuesta es negativa», afirma. «Todos dicen que no quieren un funeral de Estado ahora, que cómo van a acudir si ni siquiera pueden hablar de esto todavía», concluye.
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