Aunque les separan muchos años de edad, Marina García y su hermano pequeño siempre han estados muy unidos. Este estrecho vínculo entre ambos se habría forjado, en gran medida, gracias al instinto de protección que la influencer andaluza habría desarrollado desde una temprana edad hacia su hermanito, quien esta semana cumplía doce años.»El tiempo pasa demasiado rápido», reconocía la que fuera participante de La isla de las tentaciones 3 en su post más reciente de Instagram, acompañando su felicitación con un entrañable carrusel de fotografías en el que compara imágenes antiguas con otras más recientes, reflejando así el inevitable paso del tiempo en su relación de hermanos. Con el propósito de ilustrar cómo vivió realmente aquella etapa, la pareja de Jesús Sánchez se sinceró más tarde sobre la madurez precoz que tuvo que asumir cuando, debido a las circunstancias familiares en aquel entonces, comenzó a hacerse cargo de su hermano de la noche a la mañana, ejerciendo a la vez un rol de madre y hermana mientras intentaba compaginar su vida académica en el instituto. «Mi hermano nació cuando yo tenía 16 años, y mi madre cuando Ale tenía dos añitos se fue a trabajar fuera», explicaba Marina, tal y como recoge el portal Outdoor. Aunque no se trataba de una tesitura agradable para alguien a tan corta edad, la influencer recalcó que no guarda ningún rencor o reproche por la situación que le tocó vivir en la casa familiar.»(Su madre) tenía un puesto importante y era la que más dinero traía a casa, tuvo que ser así», sentenció ella. Su padre, José Luis, estaba centrado también en su faceta profesional, por lo que la atención y los cuidados que requería su hermano recayó principalmente en ella hasta que su madre fue destinada de nuevo a España y pudo regresar a la casa familiar. «De los 2 a los 4 años era yo con todo: cole, comida, siesta, baño, noches…», recordaba ella, y aclaró: «Mi padre estaba, pero trabajaba desde por la mañana temprano hasta por la tarde». Aunque, con el regreso de su madre, dejó de desempeñar algunas de las tareas que había asumido, Marina señaló que su hermano siguió «siendo el centro de mi vida en toda mi adolescencia». «Me hizo madurar muy rápido, y también me hizo saber que jamás sería mamá joven», apuntó.Estas declaraciones personales llegan, asimismo, a pocas semanas de que la creadora de contenido se pronunciara sobre sus planes de maternidad y asegurara que, de momento, tener hijos no forma parte de sus planes pese a «estar preparada» para ello. «Mi vida, el tener una madre que me tuvo tan joven y criar a mi hermano pequeño, ha determinado mucho cómo pienso a día de hoy», comentaba entonces.
Aunque les separan muchos años de edad, Marina García y su hermano pequeño siempre han estados muy unidos. Este estrecho vínculo entre ambos se habría forjado, en gran medida, gracias al instinto de protección que la influencer andaluza habría desarrollado desde una temprana edad hacia su hermanito, quien esta semana cumplía doce años.»El tiempo pasa demasiado rápido», reconocía la que fuera participante de La isla de las tentaciones 3 en su post más reciente de Instagram, acompañando su felicitación con un entrañable carrusel de fotografías en el que compara imágenes antiguas con otras más recientes, reflejando así el inevitable paso del tiempo en su relación de hermanos. Con el propósito de ilustrar cómo vivió realmente aquella etapa, la pareja de Jesús Sánchez se sinceró más tarde sobre la madurez precoz que tuvo que asumir cuando, debido a las circunstancias familiares en aquel entonces, comenzó a hacerse cargo de su hermano de la noche a la mañana, ejerciendo a la vez un rol de madre y hermana mientras intentaba compaginar su vida académica en el instituto. «Mi hermano nació cuando yo tenía 16 años, y mi madre cuando Ale tenía dos añitos se fue a trabajar fuera», explicaba Marina, tal y como recoge el portal Outdoor. Aunque no se trataba de una tesitura agradable para alguien a tan corta edad, la influencer recalcó que no guarda ningún rencor o reproche por la situación que le tocó vivir en la casa familiar.»(Su madre) tenía un puesto importante y era la que más dinero traía a casa, tuvo que ser así», sentenció ella. Su padre, José Luis, estaba centrado también en su faceta profesional, por lo que la atención y los cuidados que requería su hermano recayó principalmente en ella hasta que su madre fue destinada de nuevo a España y pudo regresar a la casa familiar. «De los 2 a los 4 años era yo con todo: cole, comida, siesta, baño, noches…», recordaba ella, y aclaró: «Mi padre estaba, pero trabajaba desde por la mañana temprano hasta por la tarde». Aunque, con el regreso de su madre, dejó de desempeñar algunas de las tareas que había asumido, Marina señaló que su hermano siguió «siendo el centro de mi vida en toda mi adolescencia». «Me hizo madurar muy rápido, y también me hizo saber que jamás sería mamá joven», apuntó.Estas declaraciones personales llegan, asimismo, a pocas semanas de que la creadora de contenido se pronunciara sobre sus planes de maternidad y asegurara que, de momento, tener hijos no forma parte de sus planes pese a «estar preparada» para ello. «Mi vida, el tener una madre que me tuvo tan joven y criar a mi hermano pequeño, ha determinado mucho cómo pienso a día de hoy», comentaba entonces.
