Muchos sentíamos que lo sabíamos. La Pizza de Mask Singer era Lydia Lozano. La máscara de cuerpo entero no pudo tapar el carisma de la periodista del corazón. Hay personas que nos han acompañado en el televisor durante tantas horas y tantos años que reconocemos su voz con los ojos tapados. Incluso su forma de moverse. Y Lydia Lozano solo sabe pisar el escenario como Lydia Lozano.. El significado de «personalidad propia» podría definirse con un vídeo del baile chuminero de Lydia. Fue delatada por la coreografía. Y nos sentó muy bien. Porque pudimos jugar. Por una vez, hasta adivinar. Es la gracia de este programa: ser Sherlock Holmes desde casa.. Pero el programa lo pone cada vez más difícil. A menudo, las voces de los cantantes furtivos están tan retocadas que solo queda intentar no quedarse dormido para descubrir quién aparece cuando el público grita “¡Quítatela!”.. El rostro de no tener ni idea de Juan Y Medio nos representa durante toda esta temporada. Hasta que salió Pizza y las redes sociales no dudaron. Dentro no estaba una artista internacional. Tampoco una cantante. Ni una actriz. Dentro estaba la televisión que siempre termina cayendo de pie. Porque atesora el secreto de la masa de la comunicación audiovisual: la autenticidad que nunca jamás podrá disfrazarse de lo que no es. Ni siquiera cuando es metida dentro de una pizza (muy) familiar. Con su pepperoni, con su tomatito, con su picante. Demostrado: hay espontaneidades con una alegría que siempre traspasa. Se pongan lo que se pongan encima.
Fue pillada por Ana Milán y Boris Izaguirre en ‘MaskSinger’.
20MINUTOS.ES – Televisión
Muchos sentíamos que lo sabíamos. La Pizza de Mask Singer era Lydia Lozano. La máscara de cuerpo entero no pudo tapar el carisma de la periodista del corazón. Hay personas que nos han acompañado en el televisor durante tantas horas y tantos años que reconocemos su voz con los ojos tapados. Incluso su forma de moverse. Y Lydia Lozano solo sabe pisar el escenario como Lydia Lozano.. El significado de «personalidad propia» podría definirse con un vídeo del baile chuminero de Lydia. Fue delatada por la coreografía. Y nos sentó muy bien. Porque pudimos jugar. Por una vez, hasta adivinar. Es la gracia de este programa: ser Sherlock Holmes desde casa.. Pero el programa lo pone cada vez más difícil. A menudo, las voces de los cantantes furtivos están tan retocadas que solo queda intentar no quedarse dormido para descubrir quién aparece cuando el público grita “¡Quítatela!”.. El rostro de no tener ni idea de Juan Y Medio nos representa durante toda esta temporada. Hasta que salió Pizza y las redes sociales no dudaron. Dentro no estaba una artista internacional. Tampoco una cantante. Ni una actriz. Dentro estaba la televisión que siempre termina cayendo de pie. Porque atesora el secreto de la masa de la comunicación audiovisual: la autenticidad que nunca jamás podrá disfrazarse de lo que no es. Ni siquiera cuando es metida dentro de una pizza (muy) familiar. Con su pepperoni, con su tomatito, con su picante. Demostrado: hay espontaneidades con una alegría que siempre traspasa. Se pongan lo que se pongan encima.
