Se hablaba en la plaza de la cornada de Roca y de todas las aventuras y desventuras que se está llevando por delante esta feria de Abril que hoy cumple su noveno lleno de «No hay billetes». Era el día que los sevilllanos comandaban la Maestranza: Luque, Ortega y Aguado con el hierro de Juan Pedro Domecq. Pleno. El primer toro iba y venía, sin mala ni buena condición, ni emoción ni grandes problemas. Exceso de solvente se mostró Luque con un comienzo de faena casi con desprecio, sobrado. El toro decía poco y la faena se fue apagando también.. Un ejercicio de poder hizo con el cuarto al que le obligó a pasar cuando no quería y le impuso una cuarta más de viaje sin otra alternativa, siempre tenía el Juampedro la muleta en el lugar preciso. Ya sin la ayuda, y con la derecha, le alargó el viaje desde la relajación para acabar en luquecinas. Al toro había que sacárselo todo. Y eso hizo en un despliegue de facultades y conocimiento del toro. Lo cazó con la espada y el trofeo fue suyo. Y nuestro.. Había ganas de ver a Ortega y Aguado, que vuelven a verse las caras en la fecha del Corpus, 4 de junio, con la presencia de Morante ya en casa, en el aire. Ortega, que iba por delante al ser más antiguo, tuvo un toro de poco fondo que ya se quedó corto en el capote y desarrolló poca historia en la faena. Así que la cosa pasó con discreción.. Inusual fue también como comenzó la faena Ortega al quinto yéndose a los medios y desde ahí un molinete mientras el toro salía suelto y logró coserle a la muleta genuflexo. Lo mejor vino en el toreo diestro, suave, templado y ligado. El toro iba con nobleza a un paso de querer rajarse siempre. Al natural muy con los vuelos le encadenó los muletazos. Fue a menos el toro y ya se vio que la faena tenía los segundos contados.. Bonito fue el toreo a la verónica de Aguado al tercero, como si quisiéramos desprendernos de la losa emocional que cargábamos. Brindó a la Infanta Elena y una vez de asegurarse que la montera llegaba hasta arriba vino un prólogo de faena tan inesperado como colosal: de rodillas. Precioso inicio que prendió la llama en los tendidos y los primeros acordes de la música. Se le ensució después la faena por la derecha rematando los muletazos por arriba y fue al natural por donde pegó los mejores pases. El toro se dejaba hacer y la faena interesó, pero sin alcanzar la plenitud inicial, porque no hubo continuidad.. Aguado al entrar a matar a ese primero se hizo un corte en un dedo y le tuvieron que coser (tiene trabajo el cirujano de la Maestranza este año). Aprovechó después las pocas arrancadas que tuvo el sexto que iba al paso y cada vez más parado. Aguantó alguna que otra desagradable paradita, pero lo cierto es que era poco agradecido porque no decía nada. De hecho, antes de acabar la faena el toro se echó. Y así fue como acabó la tarde en la que Luque, Ortega y Aguado intentaron levantar una corrida de Juampedro vacía de contenido. Después de lo volcánico de estos días todo era raro.. Ficha del festejo. Sevilla. 14ª de abono. Se lidiaron toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq. El 1º, va y viene sin poder ni transmisión; 2º, bajo de raza; 3º, manejable; 4º, paradote y a la espera; 5º, rajado y a menos; 6º, al paso. Lleno de «No hay billetes».. Daniel Luque, de habano y oro, estocada, (silencio); aviso, estocada (oreja).. Juan Ortega, de rosa palo y oro, pinchazo, media (silencio); pinchazo, estocada (saludos).. Pablo Aguado, de teja y oro, pinchazo, estocada (saludos); dos pinchazos (silencio).
Daniel arranca una oreja tras una faena meritoria; Ortega torea muy despacio al quinto con una desrazada del ganadero sevillano
Se hablaba en la plaza de la cornada de Roca y de todas las aventuras y desventuras que se está llevando por delante esta feria de Abril que hoy cumple su noveno lleno de «No hay billetes». Era el día que los sevilllanos comandaban la Maestranza: Luque, Ortega y Aguado con el hierro de Juan Pedro Domecq. Pleno. El primer toro iba y venía, sin mala ni buena condición, ni emoción ni grandes problemas. Exceso de solvente se mostró Luque con un comienzo de faena casi con desprecio, sobrado. El toro decía poco y la faena se fue apagando también.. Un ejercicio de poder hizo con el cuarto al que le obligó a pasar cuando no quería y le impuso una cuarta más de viaje sin otra alternativa, siempre tenía el Juampedro la muleta en el lugar preciso. Ya sin la ayuda, y con la derecha, le alargó el viaje desde la relajación para acabar en luquecinas. Al toro había que sacárselo todo. Y eso hizo en un despliegue de facultades y conocimiento del toro. Lo cazó con la espada y el trofeo fue suyo. Y nuestro.. Había ganas de ver a Ortega y Aguado, que vuelven a verse las caras en la fecha del Corpus, 4 de junio, con la presencia de Morante ya en casa, en el aire. Ortega, que iba por delante al ser más antiguo, tuvo un toro de poco fondo que ya se quedó corto en el capote y desarrolló poca historia en la faena. Así que la cosa pasó con discreción.. Inusual fue también como comenzó la faena Ortega al quinto yéndose a los medios y desde ahí un molinete mientras el toro salía suelto y logró coserle a la muleta genuflexo. Lo mejor vino en el toreo diestro, suave, templado y ligado. El toro iba con nobleza a un paso de querer rajarse siempre. Al natural muy con los vuelos le encadenó los muletazos. Fue a menos el toro y ya se vio que la faena tenía los segundos contados.. Bonito fue el toreo a la verónica de Aguado al tercero, como si quisiéramos desprendernos de la losa emocional que cargábamos. Brindó a la Infanta Elena y una vez de asegurarse que la montera llegaba hasta arriba vino un prólogo de faena tan inesperado como colosal: de rodillas. Precioso inicio que prendió la llama en los tendidos y los primeros acordes de la música. Se le ensució después la faena por la derecha rematando los muletazos por arriba y fue al natural por donde pegó los mejores pases. El toro se dejaba hacer y la faena interesó, pero sin alcanzar la plenitud inicial, porque no hubo continuidad.. Aguado al entrar a matar a ese primero se hizo un corte en un dedo y le tuvieron que coser (tiene trabajo el cirujano de la Maestranza este año). Aprovechó después las pocas arrancadas que tuvo el sexto que iba al paso y cada vez más parado. Aguantó alguna que otra desagradable paradita, pero lo cierto es que era poco agradecido porque no decía nada. De hecho, antes de acabar la faena el toro se echó. Y así fue como acabó la tarde en la que Luque, Ortega y Aguado intentaron levantar una corrida de Juampedro vacía de contenido. Después de lo volcánico de estos días todo era raro.. Sevilla. 14ª de abono. Se lidiaron toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq. El 1º, va y viene sin poder ni transmisión; 2º, bajo de raza; 3º, manejable; 4º, paradote y a la espera; 5º, rajado y a menos; 6º, al paso. Lleno de «No hay billetes».. Daniel Luque, de habano y oro, estocada, (silencio); aviso, estocada (oreja).. Juan Ortega, de rosa palo y oro, pinchazo, media (silencio); pinchazo, estocada (saludos).. Pablo Aguado, de teja y oro, pinchazo, estocada (saludos); dos pinchazos (silencio).
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