Luis Enrique estuvo muy serio, como Arteta, durante los lanzamientos de penalti, pero cuando falló el último el Arsenal, el entrenador asturiano se volvió loco. Hizo el rondo con todo su staff y después, junto a sus jugadores, se fue al fondo sur a celebrarlo como un futbolista más, saltando, eufórico, liberando toda la tensión que había vivido minutos antes. Cuando le tocó levantar el trofeo, le levantaron en hombros.. La temporada más larga del PSG. Acababa de culminar con esta Champions es la temporada más larga y más exigente de la historia del PSG. El equipo parisino arrancó el año en el Mundial de Clubes, llegó a la final de aquella competición, y ha cerrado el ciclo con la Champions. Una temporada sin fin que Luis Enrique ha sabido administrar mejor que nadie.. Porque el verano también dejó una cicatriz. El PSG perdió la final del Mundial de Clubes ante el Chelsea y la reacción del técnico fue inmediata y descarnada, un golpe físico a un rival en plena tensión competitiva. Eso quedó atrás. Lo que importa es lo que Luis Enrique construyó desde ese tropiezo hasta ayer.. La gestión de Luis Enrique. Una de las claves ha sido la gestión del grupo. A lo largo de toda la temporada, Luis Enrique ha repartido minutos con una lógica que muchos cuestionaron pero que el tiempo ha terminado dando la razón. Priorizó el colectivo sobre cualquier ego individual, dosificó cargas, protegió piernas y cabezas cuando el calendario apretaba. Contra el Arsenal quedó claro lo que eso significaba en la práctica: Vitinha y Dembélé salieron del campo antes del final sin protestas, gestos o dramas.. Esta es la segunda Champions que Luis Enrique gana con el PSG en años consecutivos, y la tercera de su carrera como entrenador. La primera la logró con el Barcelona en 2015, en aquella temporada en la que el tridente Messi, Suárez y Neymar arrasó Europa. Ahora repite en París, con otro estilo, pero con equipo que lleva su sello más que cualquier otro.. El olimpo de entrenadores. Tres Champions como entrenador colocan a Luis Enrique en una lista cortísima de privilegiados. Guardiola las tiene, al igual que Bob Paisley, cuya leyenda está grabada en la historia del Liverpool. Zidane también llegó a ese número, aunque él lo hizo de una manera que el fútbol no había visto antes, tres ediciones seguidas con el Real Madrid entre 2016 y 2018. Pero por encima de todos ellos hay un nombre que ya pertenece a otra categoría, la de Carlo Ancelotti, que acumula cinco Champions y convierte cualquier comparación en un ejercicio de humildad.
El entrenador asturiano logró su tercera Copa de Europa. La primera con el Barcelona y dos consecutivas con el PSG
Luis Enrique estuvo muy serio, como Arteta, durante los lanzamientos de penalti, pero cuando falló el último el Arsenal, el entrenador asturiano se volvió loco. Hizo el rondo con todo su staff y después, junto a sus jugadores, se fue al fondo sur a celebrarlo como un futbolista más, saltando, eufórico, liberando toda la tensión que había vivido minutos antes. Cuando le tocó levantar el trofeo, le levantaron en hombros.. La temporada más larga del PSG. Acababa de culminar con esta Champions es la temporada más larga y más exigente de la historia del PSG. El equipo parisino arrancó el año en el Mundial de Clubes, llegó a la final de aquella competición, y ha cerrado el ciclo con la Champions. Una temporada sin fin que Luis Enrique ha sabido administrar mejor que nadie.. Porque el verano también dejó una cicatriz. El PSG perdió la final del Mundial de Clubes ante el Chelsea y la reacción del técnico fue inmediata y descarnada, un golpe físico a un rival en plena tensión competitiva. Eso quedó atrás. Lo que importa es lo que Luis Enrique construyó desde ese tropiezo hasta ayer.. La gestión de Luis Enrique. Una de las claves ha sido la gestión del grupo. A lo largo de toda la temporada, Luis Enrique ha repartido minutos con una lógica que muchos cuestionaron pero que el tiempo ha terminado dando la razón. Priorizó el colectivo sobre cualquier ego individual, dosificó cargas, protegió piernas y cabezas cuando el calendario apretaba. Contra el Arsenal quedó claro lo que eso significaba en la práctica: Vitinha y Dembélé salieron del campo antes del final sin protestas, gestos o dramas.. Esta es la segunda Champions que Luis Enrique gana con el PSG en años consecutivos, y la tercera de su carrera como entrenador. La primera la logró con el Barcelona en 2015, en aquella temporada en la que el tridente Messi, Suárez y Neymar arrasó Europa. Ahora repite en París, con otro estilo, pero con equipo que lleva su sello más que cualquier otro.. El olimpo de entrenadores. Tres Champions como entrenador colocan a Luis Enrique en una lista cortísima de privilegiados. Guardiola las tiene, al igual que Bob Paisley, cuya leyenda está grabada en la historia del Liverpool. Zidane también llegó a ese número, aunque él lo hizo de una manera que el fútbol no había visto antes, tres ediciones seguidas con el Real Madrid entre 2016 y 2018. Pero por encima de todos ellos hay un nombre que ya pertenece a otra categoría, la de Carlo Ancelotti, que acumula cinco Champions y convierte cualquier comparación en un ejercicio de humildad.
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