Galicia presume de cientos de senderos capaces de sorprender incluso a quienes la conocen bien. Los hay que bordean algunos de los acantilados más impresionantes de España, otros recorren bosques donde apenas se cuela la luz del sol y también existen caminos que conducen hasta castillos, monasterios o cascadas únicas en Europa. Elegir solo seis no es sencillo, pero esta selección recoge un recorrido imprescindible por la diversidad del territorio gallego. Desde el zumbido del Cantábrico hasta el silencio de las fragas del interior, pasando por ríos, fortalezas y paseos urbanos frente al Atlántico. Caminar sobre los acantilados del Cantábrico Pocos lugares simbolizan mejor la espectacularidad de la costa gallega que el Fuciño do Porco. Sus famosas pasarelas de madera serpentean sobre un estrecho cabo rocoso que se adentra en el mar ofreciendo unas vistas difíciles de olvidar. El recorrido, de apenas unos kilómetros, permite contemplar el intenso azul del Cantábrico desde una posición privilegiada, rodeado de acantilados y vegetación atlántica. En los días despejados, el paisaje parece sacado de una postal, mientras que con el mar embravecido el espectáculo resulta aún más impresionante. No es casualidad que se haya convertido en uno de los senderos más fotografiados de Galicia. La ribera del río Cabe (Monforte de Lemos) El río Cabe atraviesa Monforte dibujando uno de los paseos fluviales más agradables del interior gallego. El camino discurre junto al agua entre puentes históricos, vegetación de ribera y magníficas vistas del conjunto monumental presidido por el monasterio de San Vicente do Pino. La tranquilidad del entorno convierte esta ruta en una forma perfecta de descubrir una de las puertas de entrada a la Ribeira Sacra, combinando naturaleza, historia y gastronomía en un mismo recorrido. En cualquier época del año ofrece estampas diferentes, aunque el otoño, con los bosques teñidos de ocres y rojizos, multiplica su belleza. La cascada de O Ézaro Pocas cascadas pueden presumir de caer directamente sobre el mar. La de O Ézaro es una de ellas y constituye uno de los paisajes más singulares de toda Galicia. El río Xallas salva aquí un desnivel de más de 40 metros antes de desembocar en la ría de Corcubión, formando un espectáculo natural que cambia completamente según el caudal del agua. Una cómoda pasarela permite acercarse prácticamente al pie de la cascada, mientras que el cercano mirador del Monte Pindo ofrece una perspectiva privilegiada de este rincón de la Costa da Morte. Un bosque de cuento Hay lugares donde el silencio parece formar parte del paisaje. La fraga que rodea el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil es uno de ellos. El sendero se adentra entre robles, castaños y otras especies autóctonas siguiendo antiguos caminos utilizados durante siglos por los monjes benedictinos. La vegetación envuelve completamente el recorrido hasta desembocar en uno de los monasterios más espectac
Acantilados sobre el Cantábrico, una cascada que desemboca en el océano, senderos entre fragas centenarias, fortalezas medievales y un paseo junto a la Torre de Hércules
Galicia presume de cientos de senderos capaces de sorprender incluso a quienes la conocen bien. Los hay que bordean algunos de los acantilados más impresionantes de España, otros recorren bosques donde apenas se cuela la luz del sol y también existen caminos que conducen hasta castillos, monasterios o cascadas únicas en Europa.Elegir solo seis no es sencillo, pero esta selección recoge un recorrido imprescindible por la diversidad del territorio gallego. Desde el zumbido del Cantábrico hasta el silencio de las fragas del interior, pasando por ríos, fortalezas y paseos urbanos frente al Atlántico.Caminar sobre los acantilados del CantábricoPocos lugares simbolizan mejor la espectacularidad de la costa gallega que el Fuciño do Porco. Sus famosas pasarelas de madera serpentean sobre un estrecho cabo rocoso que se adentra en el mar ofreciendo unas vistas difíciles de olvidar.El recorrido, de apenas unos kilómetros, permite contemplar el intenso azul del Cantábrico desde una posición privilegiada, rodeado de acantilados y vegetación atlántica. En los días despejados, el paisaje parece sacado de una postal, mientras que con el mar embravecido el espectáculo resulta aún más impresionante.No es casualidad que se haya convertido en uno de los senderos más fotografiados de Galicia.La ribera del río Cabe (Monforte de Lemos) El río Cabe atraviesa Monforte dibujando uno de los paseos fluviales más agradables del interior gallego. El camino discurre junto al agua entre puentes históricos, vegetación de ribera y magníficas vistas del conjunto monumental presidido por el monasterio de San Vicente do Pino.La tranquilidad del entorno convierte esta ruta en una forma perfecta de descubrir una de las puertas de entrada a la Ribeira Sacra, combinando naturaleza, historia y gastronomía en un mismo recorrido.En cualquier época del año ofrece estampas diferentes, aunque el otoño, con los bosques teñidos de ocres y rojizos, multiplica su belleza.La cascada de O Ézaro Pocas cascadas pueden presumir de caer directamente sobre el mar. La de O Ézaro es una de ellas y constituye uno de los paisajes más singulares de toda Galicia.El río Xallas salva aquí un desnivel de más de 40 metros antes de desembocar en la ría de Corcubión, formando un espectáculo natural que cambia completamente según el caudal del agua.Una cómoda pasarela permite acercarse prácticamente al pie de la cascada, mientras que el cercano mirador del Monte Pindo ofrece una perspectiva privilegiada de este rincón de la Costa da Morte.Un bosque de cuento Hay lugares donde el silencio parece formar parte del paisaje. La fraga que rodea el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil es uno de ellos.El sendero se adentra entre robles, castaños y otras especies autóctonas siguiendo antiguos caminos utilizados durante siglos por los monjes benedictinos. La vegetación envuelve completamente el recorrido hasta desembocar en uno de los monasterios más espec
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