«Algunas personas no consiguen volver de sus propios demonios», esa frase pronunciada por Shamar Elkins hace unas semanas, no hizo sospechar que fuera premonitoria de lo que ocurrió ayer, pero hoy es una de las pocas piezas que los investigadores están utilizando para intentar reconstruir el estado emocional del autor del ataque y que han adquirido relevancia en la investigación.. El caso ha ocurrido en Shreveport, donde Elkins, de 31 años, asesinó a ocho menores de su familia que tenían entre 1 y 12 años: siete eran sus propios hijos, y la octava, su prima. La mayoría fueron disparados mientras dormían, lo que convierte a este suceso en uno de los que más conmoción ha generado en la comunidad y que las autoridades siguen analizando desde distintos ángulos. El macabro crimen se produjo poco después de una discusión con su mujer, un día antes de que ambos tuvieran que comparecer ante el tribunal el lunes por un caso de separación. El homicida trató de huir, robó un vehículo a punta de pistola y murió durante la persecución policial.. Según varios testimonios recogidos por los investigadores, hace unas semanas Elkins hablaba con su madre y su padrastro y les confesaba que atravesaba un momento de profunda inestabilidad emocional. En ese momento, les reconoció que se sentía abrumado por lo que describió como «pensamientos oscuros» y llegó a verbalizar la idea de que algunas personas no logran superar ese tipo de estado psicológico.. Lejos de ser un mensaje aislado, esa conversación se enmarca en un periodo en el que el agresor habría mostrado signos de deterioro emocional progresivo. Según recogen varios medios norteamericanos, varias personas cercanas señaron que en las semanas previas había expresado ideas relacionadas con el suicidio, sensación de bloqueo personal y dificultades para gestionar su vida cotidiana, incluyendo la posibilidad de una ruptura familiar. Sin embargo, a pesar de su situación, su entorno más cercano no sospechó en ningún momento que el mal momento por el que estaba pasando fuera un indicador de un riesgo inmediato. Lo percibieron más bien como una expresión de angustia, más que como una advertencia directa al terrible desenlace.. Los investigadores subrayan que este tipo de mensajes, cuando se producen de forma aislada, suelen quedar diluidos dentro de dinámicas familiares complejas, lo que dificulta su lectura como señales de alarma. En este caso, la frase sobre los «demonios» internos se ha convertido en un punto de referencia dentro del análisis del perfil psicológico del autor.. El interés de la investigación no se centra únicamente en el hecho, sino en la evolución previa del estado emocional del agresor, y en cómo ciertos avisos verbales pudieron pasar desapercibidos dentro de su círculo más cercano.. El caso ha reabierto el debate sobre la dificultad de identificar a tiempo procesos de deterioro psicológico cuando se manifiestan en conversaciones privadas, sin signos externos evidentes o intervención profesional previa.. Las primeras investigaciones indicaron que el ataque se produjo poco antes del amanecer, cuando Elkins disparó a una mujer en una vivienda antes de dirigirse a un segundo lugar «donde se perpetró este atroz acto» en la que murieron los siete menores, algunos de los cuales trataron de huir por la puerta trasera. La octava víctima fue hallada en el tejado de la casa, donde perdió la vida mientras trataba de escapar. En el incidente, otras dos mujeres resultaron heridas y su estado es crítico.. Elkins era ya conocido por la policía. En 2019 fue detenido por un delito con armas de fuego pero no tenían constancia de ningún antecedente de violencia doméstica.. Crystal Brown, prima de una de las mujeres que resultaron heridas, declaró que Elkins tenía cuatro hijos con su esposa, tres con otra mujer que vivía cerca y que todos los niños estaban juntos en una misma casa. Brown describió a los niños como «unos niños felices, muy amigables y muy dulces».. El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, oriundo de Shreveport, emitieron sendos comunicados en los que expresaron su profundo pesar y elogiaron la labor de las fuerzas del orden. «Acompañamos a las víctimas, a sus familias y seres queridos, así como a nuestra comunidad de Shreveport, con nuestros pensamientos y oraciones durante este momento tan difícil», declaró Johnson.
«Algunas personas no consiguen volver de sus propios demonios», esa frase pronunciada por Shamar Elkins hace unas semanas, no hizo sospechar que fuera premonitoria de lo que ocurrió ayer, pero hoy es una de las pocas piezas que los investigadores están utilizando para intentar reconstruir el estado emocional del autor del ataque y que han adquirido relevancia en la investigación.. El caso ha ocurrido en Shreveport, donde Elkins, de 31 años, asesinó a ocho menores de su familia que tenían entre 1 y 12 años: siete eran sus propios hijos, y la octava, su prima. La mayoría fueron disparados mientras dormían, lo que convierte a este suceso en uno de los que más conmoción ha generado en la comunidad y que las autoridades siguen analizando desde distintos ángulos. El macabro crimen se produjo poco después de una discusión con su mujer, un día antes de que ambos tuvieran que comparecer ante el tribunal el lunes por un caso de separación. El homicida trató de huir, robó un vehículo a punta de pistola y murió durante la persecución policial.. Según varios testimonios recogidos por los investigadores, hace unas semanas Elkins hablaba con su madre y su padrastro y les confesaba que atravesaba un momento de profunda inestabilidad emocional. En ese momento, les reconoció que se sentía abrumado por lo que describió como «pensamientos oscuros» y llegó a verbalizar la idea de que algunas personas no logran superar ese tipo de estado psicológico.. Lejos de ser un mensaje aislado, esa conversación se enmarca en un periodo en el que el agresor habría mostrado signos de deterioro emocional progresivo. Según recogen varios medios norteamericanos, varias personas cercanas señaron que en las semanas previas había expresado ideas relacionadas con el suicidio, sensación de bloqueo personal y dificultades para gestionar su vida cotidiana, incluyendo la posibilidad de una ruptura familiar. Sin embargo, a pesar de su situación, su entorno más cercano no sospechó en ningún momento que el mal momento por el que estaba pasando fuera un indicador de un riesgo inmediato. Lo percibieron más bien como una expresión de angustia, más que como una advertencia directa al terrible desenlace.. Los investigadores subrayan que este tipo de mensajes, cuando se producen de forma aislada, suelen quedar diluidos dentro de dinámicas familiares complejas, lo que dificulta su lectura como señales de alarma. En este caso, la frase sobre los «demonios» internos se ha convertido en un punto de referencia dentro del análisis del perfil psicológico del autor.. El interés de la investigación no se centra únicamente en el hecho, sino en la evolución previa del estado emocional del agresor, y en cómo ciertos avisos verbales pudieron pasar desapercibidos dentro de su círculo más cercano.. El caso ha reabierto el debate sobre la dificultad de identificar a tiempo procesos de deterioro psicológico cuando se manifiestan en conversaciones privadas, sin signos externos evidentes o intervención profesional previa.. Quién era Shamar Elkins. Las primeras investigaciones indicaron que el ataque se produjo poco antes del amanecer, cuando Elkins disparó a una mujer en una vivienda antes de dirigirse a un segundo lugar «donde se perpetró este atroz acto» en la que murieron los siete menores, algunos de los cuales trataron de huir por la puerta trasera. La octava víctima fue hallada en el tejado de la casa, donde perdió la vida mientras trataba de escapar. En el incidente, otras dos mujeres resultaron heridas y su estado es crítico.. Elkins era ya conocido por la policía. En 2019 fue detenido por un delito con armas de fuego pero no tenían constancia de ningún antecedente de violencia doméstica.. Crystal Brown, prima de una de las mujeres que resultaron heridas, declaró que Elkins tenía cuatro hijos con su esposa, tres con otra mujer que vivía cerca y que todos los niños estaban juntos en una misma casa. Brown describió a los niños como «unos niños felices, muy amigables y muy dulces».. El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, oriundo de Shreveport, emitieron sendos comunicados en los que expresaron su profundo pesar y elogiaron la labor de las fuerzas del orden. «Acompañamos a las víctimas, a sus familias y seres queridos, así como a nuestra comunidad de Shreveport, con nuestros pensamientos y oraciones durante este momento tan difícil», declaró Johnson.
El entorno familiar lo percibió más como una expresión de angustia que como una advertencia directa al terrible un desenlace
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