La huelga médica entra en una nueva fase de tensión y desgaste mientras el Ministerio de Sanidad sigue sin mover ficha. Tras diez meses de movilizaciones, paros mensuales y un impacto acumulado que supera ya los dos millones de actos médicos cancelados o retrasados en toda España, los sindicatos empiezan a plantearse un giro estratégico para evitar que el conflicto siga golpeando a los pacientes. Así lo ha señalado esta tarde el presidente de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Miguel Lázaro: «Nos estamos planteando en qué medida podemos plantear otras estrategias de confrontación. La ciudadanía no se merece esto, tampoco los pacientes».. Lázaro, también presidente del sindicato balear Simebal, participó hoy en una concentración que reunió a más de medio centenar de facultativos en el centro de Palma para denunciar la falta de negociación del Ministerio y exigir un Estatuto Marco propio para la profesión. El dirigente sindical situó el final del ciclo actual de huelgas mensuales el próximo 19 de junio y advirtió de que, para entonces, el conflicto habrá provocado alrededor de tres millones de actos médicos afectados. «Hay un componente de perjuicio al paciente que no queremos prolongar», insistió.. Los médicos acumulan 30 días de huelga sin que Sanidad haya respondido a ninguna de sus reivindicaciones, un escenario que los sindicatos califican de «bloqueo deliberado». En las últimas semanas, la presión política ha aumentado: comunidades como Madrid, Castilla y León o Andalucía han exigido al Gobierno que asuma la negociación y han acusado a la ministra de Sanidad de «inacción” y «desgaste calculado». En paralelo, el Congreso ha debatido por primera vez la necesidad de un Estatuto Marco específico, una demanda histórica que los sindicatos consideran irrenunciable.. ¿Dónde están los otros ministerios?. En este contexto, CESM estudia medidas alternativas para mantener la presión sin que el impacto recaiga sobre los pacientes. Una de las opciones que barajan es que los médicos renuncien a toda la actividad voluntaria que realizan, desde guardias no obligatorias hasta programas asistenciales adicionales. Otra posibilidad es convocar una huelga indefinida, aunque Lázaro admite que el colectivo «no quiere» llegar a ese extremo. También se plantea presentar una denuncia ante la Comisión Europea por vulneración de derechos laborales y por la falta de un marco regulatorio adaptado a la profesión médica.. El dirigente sindical ha reclamado de nuevo la creación de una mesa de trabajo interministerial en la que participen Sanidad, Función Pública y Hacienda. «Aquí el problema no es un conflicto laboral, esto es un conflicto sanitario que exige un pacto de Estado. Queremos una negociación que no perjudique al personal sanitario que no es médico y que se nos reconozca», afirmó. Lázaro reconoció que el colectivo está «cansado y frustrado» tras semanas de movilizaciones que no han permitido avanzar en la negociación del borrador del Estatuto Marco, que calificó de «absolutamente maltratador».. Los sindicatos prevén un parón en julio y agosto, pero ya anticipan que «volverán a la carga» en septiembre si el Gobierno no abre una negociación real. El próximo miércoles CESM tiene previsto reunirse con representantes del PNV y de Junts para intentar desbloquear la situación desde el ámbito parlamentario. La estrategia pasa por elevar la presión política hasta que el Ejecutivo se vea obligado a intervenir «por responsabilidad y por el impacto sobre los pacientes».
Los sindicatos barajan renunciar a actividad voluntaria, acudir a la Comisión Europea o una huelga indefinida y continua
La huelga médica entra en una nueva fase de tensión y desgaste mientras el Ministerio de Sanidad sigue sin mover ficha. Tras diez meses de movilizaciones, paros mensuales y un impacto acumulado que supera ya los dos millones de actos médicos cancelados o retrasados en toda España, los sindicatos empiezan a plantearse un giro estratégico para evitar que el conflicto siga golpeando a los pacientes. Así lo ha señalado esta tarde el presidente de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Miguel Lázaro: «Nos estamos planteando en qué medida podemos plantear otras estrategias de confrontación. La ciudadanía no se merece esto, tampoco los pacientes».. Lázaro, también presidente del sindicato balear Simebal, participó hoy en una concentración que reunió a más de medio centenar de facultativos en el centro de Palma para denunciar la falta de negociación del Ministerio y exigir un Estatuto Marco propio para la profesión. El dirigente sindical situó el final del ciclo actual de huelgas mensuales el próximo 19 de junio y advirtió de que, para entonces, el conflicto habrá provocado alrededor de tres millones de actos médicos afectados. «Hay un componente de perjuicio al paciente que no queremos prolongar», insistió.. Los médicos acumulan 30 días de huelga sin que Sanidad haya respondido a ninguna de sus reivindicaciones, un escenario que los sindicatos califican de «bloqueo deliberado». En las últimas semanas, la presión política ha aumentado: comunidades como Madrid, Castilla y León o Andalucía han exigido al Gobierno que asuma la negociación y han acusado a la ministra de Sanidad de «inacción” y «desgaste calculado». En paralelo, el Congreso ha debatido por primera vez la necesidad de un Estatuto Marco específico, una demanda histórica que los sindicatos consideran irrenunciable.. En este contexto, CESM estudia medidas alternativas para mantener la presión sin que el impacto recaiga sobre los pacientes. Una de las opciones que barajan es que los médicos renuncien a toda la actividad voluntaria que realizan, desde guardias no obligatorias hasta programas asistenciales adicionales. Otra posibilidad es convocar una huelga indefinida, aunque Lázaro admite que el colectivo «no quiere» llegar a ese extremo. También se plantea presentar una denuncia ante la Comisión Europea por vulneración de derechos laborales y por la falta de un marco regulatorio adaptado a la profesión médica.. El dirigente sindical ha reclamado de nuevo la creación de una mesa de trabajo interministerial en la que participen Sanidad, Función Pública y Hacienda. «Aquí el problema no es un conflicto laboral, esto es un conflicto sanitario que exige un pacto de Estado. Queremos una negociación que no perjudique al personal sanitario que no es médico y que se nos reconozca», afirmó. Lázaro reconoció que el colectivo está «cansado y frustrado» tras semanas de movilizaciones que no han permitido avanzar en la negociación del borrador del Estatuto Marco, que calificó de «absolutamente maltratador».. Los sindicatos prevén un parón en julio y agosto, pero ya anticipan que «volverán a la carga» en septiembre si el Gobierno no abre una negociación real. El próximo miércoles CESM tiene previsto reunirse con representantes del PNV y de Junts para intentar desbloquear la situación desde el ámbito parlamentario. La estrategia pasa por elevar la presión política hasta que el Ejecutivo se vea obligado a intervenir «por responsabilidad y por el impacto sobre los pacientes».
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