Cada vez hay menos jóvenes en España que ni estudian ni trabajan. Según los últimos registros de Eurostat, la proporción de personas de 15 a 29 años que ni están empleadas ni están cursando estudios se situó en 2025 en el 11,5%. Es medio punto menos que en 2024, lo que lleva esta cifra al mínimo desde que empiezan los datos de la oficina estadística europea (en 2002), incluso por debajo del nivel registrado en la burbuja del ladrillo. Los expertos asocian esta mejora a la combinación de la pronunciada caída del paro juvenil y, a la vez, del retroceso del abandono escolar, una doble tendencia que acerca a España cada vez más a la media de la Unión Europea (11%). La diferencia es solo de medio punto, la mitad que un año antes y muy lejos de la enorme brecha que se llegó a registrar durante lo peor de la Gran Recesión.. Seguir leyendo
La tasa española de ‘ninis’ cae al 11,5% en 2025, a medio punto del promedio de los Veintisiete, frente a la brecha de más de seis puntos durante la Gran Recesión
Cada vez hay menos jóvenes en España que ni estudian ni trabajan. Según los últimos registros de Eurostat, la proporción de personas de 15 a 29 años que ni están empleadas ni están cursando estudios se situó en 2025 en el 11,5%. Es medio punto menos que en 2024, lo que lleva esta cifra al mínimo desde que empiezan los datos de la oficina estadística europea (en 2002), incluso por debajo del nivel registrado en la burbuja del ladrillo. Los expertos asocian esta mejora a la combinación de la pronunciada caída del paro juvenil y, a la vez, del retroceso del abandono escolar, una doble tendencia que acerca a España cada vez más a la media de la Unión Europea (11%). La diferencia es solo de medio punto, la mitad que un año antes y muy lejos de la enorme brecha que se llegó a registrar durante lo peor de la Gran Recesión.. Entonces, en 2013, España llegó a notificar una tasa de jóvenes que ni estudian ni trabajan del 22,5%, el doble que ahora. En esa época, el paro juvenil estaba disparado, en parte por la gran cantidad de trabajadores de la construcción que se quedaron sin empleo por el pinchazo de la burbuja del ladrillo. La mejora de la situación económica contrajo poco a poco el porcentaje en los años posteriores, hasta notificar un 14,9% en 2019. Volvió a crecer en la pandemia (17,3%) y desde entonces cae poco a poco hasta el 11,5% del último registro.. Esta mejora sostenida acerca poco a poco a España al promedio de los Veintisiete, con varios países en una situación peor. La tasa de ninis más altade la Unión Europea en 2025 es la de Rumania (19,2%), seguida de Bulgaria (13,8%), Grecia (13,6%) e Italia (13,3%). El dato español también es ligeramente mejor que el francés (12,7%), que viene empeorando desde la crisis del coronavirus. Con todo, España sigue en una posición peor que la del promedio europeo (11%) y lejísimos de los países con mejores datos: Portugal (8%), Eslovenia (7,6%), Suecia (5,9%) y Países Bajos (5,3%).. “Creemos que hay varios factores que ayudan a explicar esta reducción”, dice la presidenta del Consejo de la Juventud, Andrea González, sobre la mejora del dato español. “Por un lado, el aumento de la ocupación juvenil en los últimos años, especialmente tras la recuperación pospandemia”, indica esta especialista, con una reflexión que conecta con los datos de desempleo: ahora ronda el 24%, cuando en la Gran Recesión llegó a superar el 50%.. El Ministerio de Trabajo reseña este dato en su análisis sobre la proporción de ninis: “Hay que recordar que estamos en mínimos de la serie histórica de paro registrado entre este colectivo (169.693). Los jóvenes sufrieron el golpe más duro de la crisis financiera que nos dejó una generación sin estudios y sin puestos de trabajo, llegando a rondar el millón de parados y paradas”. González cree que el otro factor que explica la mejora de la tasa de ninis es “el incremento de la permanencia en estudios y formación”. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, el abandono escolar se situó en el 12,8% en 2025, menos de la mitad que en el inicio de la Gran Recesión (32%).. La secretaria confederal de Juventud de CC OO, Pau Garcia, subraya que la caída de esas dos variables no es fruto de la casualidad: “Se han impulsado políticas para combatir el abandono escolar que han demostrado ser eficaces [como el acelerón de la Formación Profesional]. Además, la reforma laboral ha permitido reducir de forma significativa la temporalidad entre las personas jóvenes, aportando una mayor estabilidad”. Ahora el 33,7% de los trabajadores de 16 a 29 años tiene un contrato temporal en España, mientras que antes de la reforma laboral eran el 55,4%. “Existe una mayor conciencia social de que las desigualdades de clase, así como el capital cultural y social de las familias, condicionan enormemente las trayectorias educativas y laborales de la juventud”, agrega Garcia. “El descenso del número de jóvenes que no estudian y tampoco tienen una ocupación es el resultado de políticas laborales y formativas que han permitido crear empleo, cada vez de mayor calidad, y acompañar a las personas jóvenes en su incorporación al mercado laboral”, comenta Trabajo.. “A pesar de los avances”, agrega Juan Antonio Báez, del grupo juvenil de UGT, “España sigue teniendo un mercado laboral precario y con mucha desigualdad para su juventud”. Esta organización sindical destaca que la tasa de paro de los jóvenes españoles (24,1% entre los de 25 años o menos) sigue siendo mucho más alta que la de otros grupos de edad (9,1% de 25 años en adelante). “Por otro lado, seguimos sufriendo abusos y fraudes que perjudican nuestra formación y, por lo tanto, nuestra incorporación al mercado laboral”, destaca el ugetista, que a la vez se queja de que el proyecto de ley ideado para atenuar la precariedad de las prácticas laborales, el estatuto del becario, aún no haya sido aprobado.. “Además debemos sumarle la falta de apuesta en políticas de reparto de cuidados. Todavía a día de hoy, entre la juventud, las mujeres jóvenes se llevan la peor parte: mayor desempleo, mayor interrupción de su carrera profesional y mayor dedicación a los cuidados”, agrega Báez. Desde el Consejo de la Juventud matizan que esas personas que no trabajan para cuidar se incluyen en la tasa de ninis, al igual que las desempleadas en busca de trabajo o los que estén temporalmente fuera del mercado laboral por motivos de salud o de vulnerabilidad. Es decir, hay muchas personas a las que las estadísticas catalogan como ninis por ni estudiar ni trabajar, pero que no pueden por sus circunstancias y querrían hacerlo.. Tanto el Consejo de la Juventud como los sindicatos rehúyen el concepto nini. “El auge del término en España se sitúa especialmente tras la crisis de 2008 y sirvió para estigmatizar a toda una generación que veía cómo se derrumbaban sus expectativas de futuro”, indica Garcia, que ve el término como “una etiqueta profundamente injusta”, ya que “desplazaba la responsabilidad hacia las propias personas jóvenes en lugar de señalar a quienes habían provocado la crisis”. Aquel, recuerda la representante de CC OO, “fue también el caldo de cultivo de las movilizaciones del 15M, que expresaron el hartazgo de una generación entera frente a un sistema que les condenaba a la incertidumbre permanente”.. El reverso del termino nini es el del sisi, los jóvenes que trabajan a la vez que estudian. Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, 1,11 millones de trabajadores de 16 a 29 años a la vez cursan estudios, un 33% de los ocupados en ese tramo de edad. Esta proporción ha escalado mucho en los últimos años, ya que se situaba en torno al 25% justo antes de la pandemia. “Este es el dato que creo que debería preocuparnos realmente. El aumento año tras año de sisis tiene mucho que ver con el encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral y también con los procesos de privatización que afectan a ámbitos como la Formación Profesional o la Universidad», agrega la representante de CC OO.. Los especialistas consultados creen que si se mantiene el rumbo de las tendencias actuales, lo más probable es que la tasa de ninis española converja pronto con la europea. Es más, la de mujeres españolas (11,5%) ya está por debajo de la media europea para ellas (12%), pero la de hombres españoles (11,4%) aún está bastante por encima de la de los europeos (9,9%). Estos porcentajes manifiestan otra circunstancia relevante: mientras que la norma comunitaria es que haya más mujeres que hombres que ni estudian ni trabajan, en España esta situación está emparejada por sexos.. “Es posible que continúe la convergencia si se mantiene la mejora del empleo juvenil y el refuerzo de políticas educativas y de formación”, continúa González, antes de agregar: “Pero creemos que no basta con mirar únicamente la tasa agregada. España puede acercarse a la media europea y seguir teniendo problemas estructurales muy graves para la juventud: temporalidad, parcialidad involuntaria, salarios bajos o imposibilidad de emanciparse… La cuestión no es solo cuántas personas jóvenes estudian o trabajan, sino en qué condiciones lo hacen».
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