Dos sismos simultáneos, de magnitud 7,5 y 7,2 en la escala Richter, se abatieron sobre la capital venezolana y sus alrededores en la noche del miércoles, desmoronando edificios, pulverizando hogares y sembrando el terror entre una población que aún no salía del asombro. En medio de ese caos apocalíptico, donde las estructuras de hormigón se convirtieron en mortajas de polvo y escombros, la tragedia personal de Lucas Trejo, futbolista argentino que ha hecho de Venezuela su hogar, se convirtió en un doloroso símbolo de la devastación. Esposa y dos hijos El Deportivo La Guaira, club que milita en la liga venezolana, fue el encargado de confirmar la noticia más desgarradora: Yanina Maranella, esposa de Trejo, y sus dos hijos, Aarón y Ainhoa, de 7 y 5 años respectivamente, fueron hallados entre los restos de su edificio en el complejo Cumanagoto, ubicado en la zona de Playa Grande. Tras más de 70 horas de búsqueda incansable, un rastreo que se extendió por tres largos días en los que el propio futbolista, un nómada del fútbol que ha vestido 17 camisetas en ocho países, no cesó en su angustiosa petición de ayuda a través de las redes sociales, la esperanza se desvaneció entre los cascotes. «Nuestro edificio se derrumbó, espero que no estuvieran allí», suplicaba Trejo en las redes sociales en los momentos iniciales de la catástrofe, una súplica que resonaba con la fuerza de un grito ahogado en la inmensidad de la destrucción. El defensor, apodado «El General» y nacido en Córdoba el 29 de diciembre de 1987, se encontraba en Caracas con su equipo cuando la tierra tembló, un hecho fortuito que lo mantuvo a salvo físicamente, pero que lo sumió en una pesadilla inimaginable al perder el contacto con su familia. La urgencia por encontrarlos lo llevó a pedir públicamente la intervención de perros entrenados para agilizar el rescate, una carrera contra el tiempo en la que no escatimó esfuerzos ni apariciones mediáticas, tal como lo demuestra el video publicado por compañeros como Garcés, Tortolero y Correa, quienes lo definían como «un amigo y un hermano del fútbol». «Paz a sus almas» La confirmación oficial del fallecimiento llegó a través de un escueto pero emotivo comunicado del Deportivo La Guaira, que expresaba: «Paz a sus almas y consuelo para Lucas y todos sus allegados». Las labores de rescate, en las que participaron brigadas internacionales y rescatistas de El Salvador, removieron toneladas de escombros en una tarea titánica que, lamentablemente, culminó con el peor de los desenlaces. La pequeña Alana, hija del futbolista venezolano Héctor Bello, logró sobrevivir casi ilesa gracias al sacrificio de su madre, quien murió cubriéndola para protegerla, un atisbo de esperanza en medio de la desolación que también afectó al joven Yimvert Berroterán, de 18 años, quien pereció junto a su pareja.. La trayectoria de Lucas Trejo es la de un trotamundos del balón, un futbolista que, tras formarse
El futbolista argentino había pedido ayuda para encontrar a su familia tras los terremotos de Venezuela
Dos sismos simultáneos, de magnitud 7,5 y 7,2 en la escala Richter, se abatieron sobre la capital venezolana y sus alrededores en la noche del miércoles, desmoronando edificios, pulverizando hogares y sembrando el terror entre una población que aún no salía del asombro. En medio de ese caos apocalíptico, donde las estructuras de hormigón se convirtieron en mortajas de polvo y escombros, la tragedia personal de Lucas Trejo, futbolista argentino que ha hecho de Venezuela su hogar, se convirtió en un doloroso símbolo de la devastación.Esposa y dos hijosEl Deportivo La Guaira, club que milita en la liga venezolana, fue el encargado de confirmar la noticia más desgarradora: Yanina Maranella, esposa de Trejo, y sus dos hijos, Aarón y Ainhoa, de 7 y 5 años respectivamente, fueron hallados entre los restos de su edificio en el complejo Cumanagoto, ubicado en la zona de Playa Grande. Tras más de 70 horas de búsqueda incansable, un rastreo que se extendió por tres largos días en los que el propio futbolista, un nómada del fútbol que ha vestido 17 camisetas en ocho países, no cesó en su angustiosa petición de ayuda a través de las redes sociales, la esperanza se desvaneció entre los cascotes.»Nuestro edificio se derrumbó, espero que no estuvieran allí», suplicaba Trejo en las redes sociales en los momentos iniciales de la catástrofe, una súplica que resonaba con la fuerza de un grito ahogado en la inmensidad de la destrucción. El defensor, apodado «El General» y nacido en Córdoba el 29 de diciembre de 1987, se encontraba en Caracas con su equipo cuando la tierra tembló, un hecho fortuito que lo mantuvo a salvo físicamente, pero que lo sumió en una pesadilla inimaginable al perder el contacto con su familia. La urgencia por encontrarlos lo llevó a pedir públicamente la intervención de perros entrenados para agilizar el rescate, una carrera contra el tiempo en la que no escatimó esfuerzos ni apariciones mediáticas, tal como lo demuestra el video publicado por compañeros como Garcés, Tortolero y Correa, quienes lo definían como «un amigo y un hermano del fútbol».»Paz a sus almas»La confirmación oficial del fallecimiento llegó a través de un escueto pero emotivo comunicado del Deportivo La Guaira, que expresaba: «Paz a sus almas y consuelo para Lucas y todos sus allegados». Las labores de rescate, en las que participaron brigadas internacionales y rescatistas de El Salvador, removieron toneladas de escombros en una tarea titánica que, lamentablemente, culminó con el peor de los desenlaces. La pequeña Alana, hija del futbolista venezolano Héctor Bello, logró sobrevivir casi ilesa gracias al sacrificio de su madre, quien murió cubriéndola para protegerla, un atisbo de esperanza en medio de la desolación que también afectó al joven Yimvert Berroterán, de 18 años, quien pereció junto a su pareja..La trayectoria de Lucas Trejo es la de un trotamundos del balón, un futbolista que, tras formarse en España y d
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