Todos los objetivos, las cámaras, los flashes y las esperanzas de los aficionados madridistas apuntan a Vinicius y a Mbappé para el encuentro de hoy miércoles contra el Bayern. Son los que tienen que meter los goles. Sin embargo, hay otro futbolista en el que los hinchas blancas centran sus ilusiones y consideran que la victoria pasa por cómo se desempeñe en Múnich. Se llama Mendy y tiene una misión en el Allianz Arena: frenar a Olise, salvar al Real Madrid.. La esperanza se basa en la ida. El Real Madrid de Álvaro Arbeloa mide su temporada en un capítiulo que obliga a responder lejos del Bernabéu, sin el impulso habitual y con la exigencia de una remontada que define el curso del equipo. El Bayern, cerca de cerrar la Bundesliga y con cifras goleadoras que sostienen su autoridad, representa una prueba que va más allá del marcador de la ida. El partido en el Bernabéu dejó señales contradictorias. Durante muchos tramos, el conjunto alemán manejó el ritmo y encontró ventajas en el juego, pero el tramo final abrió otra lectura. El Real Madrid aceleró, se acercó al área rival con continuidad y dejó la impresión de que el dominio del Bayern no había sido suficiente para sentenciar la eliminatoria. Esa segunda mitad alimenta la idea de que hay margen, que el golpe no fue definitivo y que la eliminatoria sigue abierta.. La fe. Arbeloa ha construido el discurso desde esa sensación. «Creemos», ha repetido, como un intento de sostener la confianza en un grupo que ha convivido con dudas a lo largo del curso. El técnico ha insistido también en la necesidad de concretar lo que el equipo genera: «Tenemos que marcar si queremos ganar y pasar. Tenemos que jugar muy bien». En ese punto se concentra una de las debilidades más evidentes del equipo. La falta de acierto en los metros finales ha condicionado varios partidos recientes y se ha instalado como un problema estructural.. La paradoja es evidente. El Real Madrid cuenta con Vinicius y Mbappé como referencias ofensivas, dos jugadores llamados a decidir en noches como esta, pero el equipo no siempre transforma su producción en goles. La pegada se ha convertido en una cuestión pendiente, que condiciona el resultado incluso cuando el juego ofrece alternativas. Múnich exige resolver ese déficit sin margen de error.. A esa exigencia se suma un centro del campo que llega condicionado. La ausencia de Tchouaméni obliga a reajustar piezas y pone a prueba la capacidad del equipo para sostener el partido en una zona clave. Arbeloa busca equilibrio en un contexto que exige precisión con balón y resistencia sin él.. Jugador clave. Es Mendy quien adquiere un peso específico. El lateral tuvo minutos frente al Girona y apunta a titular en Múnich, en un duelo que puede marcar el desarrollo del partido. Enfrente estará Olise, uno de los futbolistas más desequilibrantes del Bayern, capaz de generar ventajas en el uno contra uno y de alterar cualquier estructura defensiva. Ya dejó muestras de su capacidad en la ida, donde complicó a la defensa blanca y obligó a ajustes constantes. El recuerdo de aquella actuación, en la que superó a su par en varias acciones, ha alimentado el debate durante la semana. En redes sociales, la figura de Mendy ha ganado protagonismo, con una parte de la afición señalando su regreso como un factor determinante. La idea es clara: si el francés consigue limitar a Olise, el Real Madrid tendrá más opciones de sostener el partido y de crecer desde atrás.. No es una responsabilidad menor. El plan del Bayern pasa por explotar los costados, acelerar el juego y aprovechar cualquier desajuste. Su producción ofensiva durante la temporada responde a un modelo que castiga errores y que encuentra soluciones en distintos perfiles. En ese sentido, el partido también mide al conjunto alemán, que busca confirmar en Europa el dominio que ha mostrado en su liga.. El Real Madrid, por su parte, llega con la necesidad de ordenar todas sus piezas en una misma dirección. Las estrellas ofensivas deben asumir el protagonismo que se espera de ellas, el centro del campo tiene que sostener el ritmo y la defensa necesita minimizar riesgos ante un rival que no concede pausas. Arbeloa se juega buena parte de su crédito en un partido que resume la irregularidad del curso.
El equipo de Arbeloa se juega la temporada este miércoles en Múnich y muchas de sus opciones dependen de un futbolista
Todos los objetivos, las cámaras, los flashes y las esperanzas de los aficionados madridistas apuntan a Vinicius y a Mbappé para el encuentro de hoy miércoles contra el Bayern. Son los que tienen que meter los goles. Sin embargo, hay otro futbolista en el que los hinchas blancas centran sus ilusiones y consideran que la victoria pasa por cómo se desempeñe en Múnich. Se llama Mendy y tiene una misión en el Allianz Arena: frenar a Olise, salvar al Real Madrid.. La esperanza se basa en la ida. El Real Madrid de Álvaro Arbeloa mide su temporada en un capítiulo que obliga a responder lejos del Bernabéu, sin el impulso habitual y con la exigencia de una remontada que define el curso del equipo. El Bayern, cerca de cerrar la Bundesliga y con cifras goleadoras que sostienen su autoridad, representa una prueba que va más allá del marcador de la ida. El partido en el Bernabéu dejó señales contradictorias. Durante muchos tramos, el conjunto alemán manejó el ritmo y encontró ventajas en el juego, pero el tramo final abrió otra lectura. El Real Madrid aceleró, se acercó al área rival con continuidad y dejó la impresión de que el dominio del Bayern no había sido suficiente para sentenciar la eliminatoria. Esa segunda mitad alimenta la idea de que hay margen, que el golpe no fue definitivo y que la eliminatoria sigue abierta.. La fe. Arbeloa ha construido el discurso desde esa sensación. «Creemos», ha repetido, como un intento de sostener la confianza en un grupo que ha convivido con dudas a lo largo del curso. El técnico ha insistido también en la necesidad de concretar lo que el equipo genera: «Tenemos que marcar si queremos ganar y pasar. Tenemos que jugar muy bien». En ese punto se concentra una de las debilidades más evidentes del equipo. La falta de acierto en los metros finales ha condicionado varios partidos recientes y se ha instalado como un problema estructural.. La paradoja es evidente. El Real Madrid cuenta con Vinicius y Mbappé como referencias ofensivas, dos jugadores llamados a decidir en noches como esta, pero el equipo no siempre transforma su producción en goles. La pegada se ha convertido en una cuestión pendiente, que condiciona el resultado incluso cuando el juego ofrece alternativas. Múnich exige resolver ese déficit sin margen de error.. A esa exigencia se suma un centro del campo que llega condicionado. La ausencia de Tchouaméni obliga a reajustar piezas y pone a prueba la capacidad del equipo para sostener el partido en una zona clave. Arbeloa busca equilibrio en un contexto que exige precisión con balón y resistencia sin él.. Jugador clave. Es Mendy quien adquiere un peso específico. El lateral tuvo minutos frente al Girona y apunta a titular en Múnich, en un duelo que puede marcar el desarrollo del partido. Enfrente estará Olise, uno de los futbolistas más desequilibrantes del Bayern, capaz de generar ventajas en el uno contra uno y de alterar cualquier estructura defensiva. Ya dejó muestras de su capacidad en la ida, donde complicó a la defensa blanca y obligó a ajustes constantes. El recuerdo de aquella actuación, en la que superó a su par en varias acciones, ha alimentado el debate durante la semana. En redes sociales, la figura de Mendy ha ganado protagonismo, con una parte de la afición señalando su regreso como un factor determinante. La idea es clara: si el francés consigue limitar a Olise, el Real Madrid tendrá más opciones de sostener el partido y de crecer desde atrás.. No es una responsabilidad menor. El plan del Bayern pasa por explotar los costados, acelerar el juego y aprovechar cualquier desajuste. Su producción ofensiva durante la temporada responde a un modelo que castiga errores y que encuentra soluciones en distintos perfiles. En ese sentido, el partido también mide al conjunto alemán, que busca confirmar en Europa el dominio que ha mostrado en su liga.. El Real Madrid, por su parte, llega con la necesidad de ordenar todas sus piezas en una misma dirección. Las estrellas ofensivas deben asumir el protagonismo que se espera de ellas, el centro del campo tiene que sostener el ritmo y la defensa necesita minimizar riesgos ante un rival que no concede pausas. Arbeloa se juega buena parte de su crédito en un partido que resume la irregularidad del curso.
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