A pesar de que el socialismo justifica la amnistía como una victoria para la «convivencia y la reconciliación», tal y como repiten constantemente Pedro Sánchez y Salvador Illa, el exconseller de Cultura y actual diputado de Junts en el Parlament, Lluís Puig, ha defendido que, pese a las consecuencias personales y políticas que ha tenido para él permanecer nueve años fuera de Cataluña tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, volvería a actuar de la misma manera. De hecho, ha asegurado que repetiría aquella decisión con mayor conocimiento de causa, gracias a todo lo que han aprendido durante este tiempo.
El exconseller ha reconocido que durante aquellos años siempre mantuvo la convicción de que el Estado acabaría sentándose a hablar para encontrar una solución al conflicto político catalán. Sin embargo, ha admitido que quizá pecó de ingenuidad al confiar en que ese diálogo llegaría antes. «¿Era iluso? Puede. Ahora ya no lo sería tanto», ha reflexionado.
Pese a ello, Puig considera que el balance de estos años no ha sido favorable al Estado y sostiene que quien ha salido perdiendo de este conflicto ha sido precisamente el propio Estado. En cualquier caso, ha insistido en la necesidad de mantener abierta la vía del diálogo como mecanismo para resolver los problemas políticos entre Cataluña y España.
Críticas a Illa
Puig ha lamentado que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, no estuviera presente en el pleno de la Cámara catalana durante su regreso a la institución, nueve años después de los acontecimientos del 1-O. «Me sorprendió, me supo mal», ha reconocido, al recordar que le habría hecho ilusión que el jefe del Ejecutivo catalán estuviera presente durante su intervención.
En una entrevista concedida a TV3, Puig ha explicado que el primer encuentro entre ambos tuvo lugar en la delegación del Govern en Bruselas, donde, según ha relatado, mantuvieron un trato humano y respetuoso. El diputado de Junts ha querido subrayar que, independientemente de las diferencias políticas, reconoce la figura institucional del presidente de la Generalitat: «Es mi presidente, de mi Generalitat, de mi país, Catalunya, sea cual sea el presidente que me encuentre hoy y en el futuro».
Puig ha admitido que tenía preparado un fragmento de su discurso dedicado expresamente a Illa y que le habría gustado que pudiera escucharlo durante la sesión parlamentaria. «Tenía un párrafo dedicado a su persona que, si no lo ha escuchado, ya se lo explicaré cuando pueda», ha señalado. No obstante, ha restado importancia a su ausencia y ha evitado desvelar los detalles de la conversación que ambos mantuvieron en un encuentro discreto y privado fuera del Parlament.
Le preocupa el uso del castellano
Más allá de la ausencia de Illa, el exconseller ha expresado su preocupación por el uso cada vez más frecuente del castellano en la Cámara catalana. «Me preocupa que en el Parlament se hable tanto castellano», ha afirmado, al considerar que se trata de una situación que, a su juicio, no se producía con la misma intensidad años atrás.
Preguntado por los motivos de este cambio, Puig lo ha atribuido a una creciente polarización política y a lo que ha calificado de «catalanofobia desmedida». En este sentido, ha asegurado que esta actitud se extiende más allá de Cataluña y que «empieza en Aragón y llega hasta el Reino de Castilla, y no afloja».
El diputado de Junts ha establecido además un paralelismo entre la situación política actual y otros momentos de la historia reciente de España. «De joven había una cuestión de Estado, que era el terrorismo de ETA, y ahora la cuestión de Estado es Catalunya», ha afirmado.
Asegura que le preocupa que se hable castellano en el Parlament
A pesar de que el socialismo justifica la amnistía como una victoria para la «convivencia y la reconciliación», tal y como repiten constantemente Pedro Sánchez y Salvador Illa, el exconseller de Cultura y actual diputado de Junts en el Parlament, Lluís Puig, ha defendido que, pese a las consecuencias personales y políticas que ha tenido para él permanecer nueve años fuera de Cataluña tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, volvería a actuar de la misma manera. De hecho, ha asegurado que repetiría aquella decisión con mayor conocimiento de causa, gracias a todo lo que han aprendido durante este tiempo.
El exconseller ha reconocido que durante aquellos años siempre mantuvo la convicción de que el Estado acabaría sentándose a hablar para encontrar una solución al conflicto político catalán. Sin embargo, ha admitido que quizá pecó de ingenuidad al confiar en que ese diálogo llegaría antes. «¿Era iluso? Puede. Ahora ya no lo sería tanto», ha reflexionado.
Pese a ello, Puig considera que el balance de estos años no ha sido favorable al Estado y sostiene que quien ha salido perdiendo de este conflicto ha sido precisamente el propio Estado. En cualquier caso, ha insistido en la necesidad de mantener abierta la vía del diálogo como mecanismo para resolver los problemas políticos entre Cataluña y España.
Críticas a Illa
Puig ha lamentado que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, no estuviera presente en el pleno de la Cámara catalana durante su regreso a la institución, nueve años después de los acontecimientos del 1-O. «Me sorprendió, me supo mal», ha reconocido, al recordar que le habría hecho ilusión que el jefe del Ejecutivo catalán estuviera presente durante su intervención.
En una entrevista concedida a TV3, Puig ha explicado que el primer encuentro entre ambos tuvo lugar en la delegación del Govern en Bruselas, donde, según ha relatado, mantuvieron un trato humano y respetuoso. El diputado de Junts ha querido subrayar que, independientemente de las diferencias políticas, reconoce la figura institucional del presidente de la Generalitat: «Es mi presidente, de mi Generalitat, de mi país, Catalunya, sea cual sea el presidente que me encuentre hoy y en el futuro».
Puig ha admitido que tenía preparado un fragmento de su discurso dedicado expresamente a Illa y que le habría gustado que pudiera escucharlo durante la sesión parlamentaria. «Tenía un párrafo dedicado a su persona que, si no lo ha escuchado, ya se lo explicaré cuando pueda», ha señalado. No obstante, ha restado importancia a su ausencia y ha evitado desvelar los detalles de la conversación que ambos mantuvieron en un encuentro discreto y privado fuera del Parlament.
Le preocupa el uso del castellano
Más allá de la ausencia de Illa, el exconseller ha expresado su preocupación por el uso cada vez más frecuente del castellano en la Cámara catalana. «Me preocupa que en el Parlament se hable tanto castellano», ha afirmado, al considerar que se trata de una situación que, a su juicio, no se producía con la misma intensidad años atrás.
Preguntado por los motivos de este cambio, Puig lo ha atribuido a una creciente polarización política y a lo que ha calificado de «catalanofobia desmedida». En este sentido, ha asegurado que esta actitud se extiende más allá de Cataluña y que «empieza en Aragón y llega hasta el Reino de Castilla, y no afloja».
El diputado de Junts ha establecido además un paralelismo entre la situación política actual y otros momentos de la historia reciente de España. «De joven había una cuestión de Estado, que era el terrorismo de ETA, y ahora la cuestión de Estado es Catalunya», ha afirmado.
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