El terrible accidente de Adamuz sumado al que costó la vida a un maquinista en Barcelona ha golpeado en una sociedad a la que se le había convencido de que España es un país puntero en el sistema ferroviario. Seguramente aquellos que utilizan los trenes de Cercanías diariamente o los que se suben el AVE con frecuencia hacía ya tiempo que habían comenzado a percibir que el servicio se ha ido deteriorando. Para ser justos hay que decir que uno de los motivos ha sido la necesidad de ejecutar obras de mejora, como está ocurriendo en la estación València-Nord o en Chamartín.. Como ocurre en otros asuntos, la solución es parte del problema. Para aumentar la seguridad, Adif está adaptado restricciones de limitaciones en aquellos puntos marcados por los maquinistas como peligrosos. Se trata de un protocolo con el que ya se trabajaba con anterioridad al accidente del pasado 18 de enero, pero que ahora se aplica con mayor rigurosidad, de manera más extrema, podría decirse.. Adif está actuando con responsabilidad, no cabe otra opción, como lo hacen ahora los gobiernos locales y autonómicos ante los avisos de Aemet. Muchos ayuntamientos han incluido en sus protocolos medidas que no se aplicaban antes de la dana.. Sin embargo, buscando la solución se ha generado otro problema llamado desconfianza. ¿Por qué no hizo antes?. En julio de 2024 LA RAZÓN publicó los datos que constataban la reducción en la inversión del mantenimiento de las vías del AVE Madrid- Valencia. El presupuesto de Adif en 2019 para este capítulo sumó 578 millones, en 2023- año en el que entraron los nuevos operadores- bajó a 513 millones. Es decir, cuando Renfe seguía siendo el único operador se destinó más dinero que cuando entraron los nuevos operadores aumentando los servicios.. Existe margen de mejora y se sabe cómo debe de hacerse. Esa es la buena noticia. La mala es que no se le dio prioridad cuando era necesario.
El Ministerio de Transportes ha generado un nuevo problema buscando la solución a la falta de seguridad
El terrible accidente de Adamuz sumado al que costó la vida a un maquinista en Barcelona ha golpeado en una sociedad a la que se le había convencido de que España es un país puntero en el sistema ferroviario. Seguramente aquellos que utilizan los trenes de Cercanías diariamente o los que se suben el AVE con frecuencia hacía ya tiempo que habían comenzado a percibir que el servicio se ha ido deteriorando. Para ser justos hay que decir que uno de los motivos ha sido la necesidad de ejecutar obras de mejora, como está ocurriendo en la estación València-Nord o en Chamartín.. Como ocurre en otros asuntos, la solución es parte del problema. Para aumentar la seguridad, Adif está adaptado restricciones de limitaciones en aquellos puntos marcados por los maquinistas como peligrosos. Se trata de un protocolo con el que ya se trabajaba con anterioridad al accidente del pasado 18 de enero, pero que ahora se aplica con mayor rigurosidad, de manera más extrema, podría decirse.. Adif está actuando con responsabilidad, no cabe otra opción, como lo hacen ahora los gobiernos locales y autonómicos ante los avisos de Aemet. Muchos ayuntamientos han incluido en sus protocolos medidas que no se aplicaban antes de la dana.. Sin embargo, buscando la solución se ha generado otro problema llamado desconfianza. ¿Por qué no hizo antes?. En julio de 2024 LA RAZÓN publicó los datos que constataban la reducción en la inversión del mantenimiento de las vías del AVE Madrid- Valencia. El presupuesto de Adif en 2019 para este capítulo sumó 578 millones, en 2023- año en el que entraron los nuevos operadores- bajó a 513 millones. Es decir, cuando Renfe seguía siendo el único operador se destinó más dinero que cuando entraron los nuevos operadores aumentando los servicios.. Existe margen de mejora y se sabe cómo debe de hacerse. Esa es la buena noticia. La mala es que no se le dio prioridad cuando era necesario.
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