León XIV no quiere entrar al trapo de las provocaciones de Donald Trump. Si ya lo verbalizó el pasado lunes durante el vuelo que le llevó de Roma a Argel, hoy lo ratificó en su traslado de Camerún a Angola, dentro de su primera gira africana que rematará en Guinea Ecuatorial. «Se ha difundido cierta narrativa, no del todo exacta, debido a la situación política creada cuando, el primer día del viaje, el presidente de los Estados Unidos hizo algunas declaraciones sobre mí», expuso el Papa en una reflexión que compartió con los periodistas a bordo del avión.. «Vengo a África principalmente como pastor, como jefe de la Iglesia católica, para estar con todos los católicos africanos, para celebrar con ellos, para animarlos y acompañarlos», subrayó sobre su misión fundamental como líder de la Iglesia católica, para evitar cualquier espiral de confrontación con su compatriota. Por si no hubiera quedado claro, aseveró que «no me interesa en absoluto» debatir con Trump.. Lo cierto es que el líder republicano brotó el domingo pasado contra el Pontífice, tachándole de «débil» y «terrible en política exterior» y renegando de «un Papa que piense que está bien que Irán tenga armas nucleares». A estas falacias sumó una imagen emulando a Cristo en sus redes sociales, que acabó retirando. Frente a ello, el Papa agustino recordó horas después al inicio de su viaje que «no soy un político», subrayó no tener miedo a Trump y remarcó que seguirá «alzando la voz contra la guerra».. Hoy, fue todavía más quirúrgico a la hora de abordar esta crisis. El Papa detalló el sentido de un discurso que pronunció este jueves 16 de abril durante el encuentro de oración por la paz que presidió en la localidad camerunesa de Bamenda. Desde la catedral de San José, denunció que «los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir» y que «disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar».. Al parecer, este grito papal habría sido interpretado desde el entorno de Trump como una bofetada verbal al racimo de ataques recibidos a lo largo de la semana por Trump y su vicepresidente Vance. León XIV detalló ayer en el avión que este discurso de Bamenda «se había preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente comentara sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo. Sin embargo, se interpretó como si estuviera tratando de debatir de nuevo con el presidente, algo que no me interesa en absoluto». Para el Papa, «gran parte de lo que se ha escrito no es más que un comentario sobre otro comentario».. Más allá de esta polémica, a lo largo de este primer año de Pontificado no ha habido sintonía alguna entre el Papa y el presidente. León XIV ha orillado cualquier confrontación directa, pero sí era consciente de que su compatriota e inquilino de la Casa Blanca no le tenía en muy buena estima por sus diferencias, entre otros asuntos, en cómo afrontar la crisis migratoria. El perfil discreto de Robert Prevost frente a la espontaneidad de Francisco le había llevado a pasar desapercibido para parte de la opinión pública y, por tanto, también para Trump, a pesar de sus constantes y firmes llamamientos a una paz «desarmada y desarmante», lo mismo refiriéndose a Gaza que Irán, a Haití que a Myanmar.. Sin embargo, este lunes todo cambió. Y precisamente su templanza y serena contundencia a la hora de replicar a Trump le situaban en el primer plano global y le erigían como voz de la conciencia de la humanidad y emisario de la paz en todo el planeta.
El Papa aclara que sus discursos en África no buscan ser una réplica a los dardos lanzados por el presidente
León XIV no quiere entrar al trapo de las provocaciones de Donald Trump. Si ya lo verbalizó el pasado lunes durante el vuelo que le llevó de Roma a Argel, hoy lo ratificó en su traslado de Camerún a Angola, dentro de su primera gira africana que rematará en Guinea Ecuatorial. «Se ha difundido cierta narrativa, no del todo exacta, debido a la situación política creada cuando, el primer día del viaje, el presidente de los Estados Unidos hizo algunas declaraciones sobre mí», expuso el Papa en una reflexión que compartió con los periodistas a bordo del avión.. «Vengo a África principalmente como pastor, como jefe de la Iglesia católica, para estar con todos los católicos africanos, para celebrar con ellos, para animarlos y acompañarlos», subrayó sobre su misión fundamental como líder de la Iglesia católica, para evitar cualquier espiral de confrontación con su compatriota. Por si no hubiera quedado claro, aseveró que «no me interesa en absoluto» debatir con Trump.. Lo cierto es que el líder republicano brotó el domingo pasado contra el Pontífice, tachándole de «débil» y «terrible en política exterior» y renegando de «un Papa que piense que está bien que Irán tenga armas nucleares». A estas falacias sumó una imagen emulando a Cristo en sus redes sociales, que acabó retirando. Frente a ello, el Papa agustino recordó horas después al inicio de su viaje que «no soy un político», subrayó no tener miedo a Trump y remarcó que seguirá «alzando la voz contra la guerra».. Hoy, fue todavía más quirúrgico a la hora de abordar esta crisis. El Papa detalló el sentido de un discurso que pronunció este jueves 16 de abril durante el encuentro de oración por la paz que presidió en la localidad camerunesa de Bamenda. Desde la catedral de San José, denunció que «los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir» y que «disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar».. Al parecer, este grito papal habría sido interpretado desde el entorno de Trump como una bofetada verbal al racimo de ataques recibidos a lo largo de la semana por Trump y su vicepresidente Vance. León XIV detalló ayer en el avión que este discurso de Bamenda «se había preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente comentara sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo. Sin embargo, se interpretó como si estuviera tratando de debatir de nuevo con el presidente, algo que no me interesa en absoluto». Para el Papa, «gran parte de lo que se ha escrito no es más que un comentario sobre otro comentario».. Más allá de esta polémica, a lo largo de este primer año de Pontificado no ha habido sintonía alguna entre el Papa y el presidente. León XIV ha orillado cualquier confrontación directa, pero sí era consciente de que su compatriota e inquilino de la Casa Blanca no le tenía en muy buena estima por sus diferencias, entre otros asuntos, en cómo afrontar la crisis migratoria. El perfil discreto de Robert Prevost frente a la espontaneidad de Francisco le había llevado a pasar desapercibido para parte de la opinión pública y, por tanto, también para Trump, a pesar de sus constantes y firmes llamamientos a una paz «desarmada y desarmante», lo mismo refiriéndose a Gaza que Irán, a Haití que a Myanmar.. Sin embargo, este lunes todo cambió. Y precisamente su templanza y serena contundencia a la hora de replicar a Trump le situaban en el primer plano global y le erigían como voz de la conciencia de la humanidad y emisario de la paz en todo el planeta.
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