La Región de Murcia cuenta con cerca de 280.000 hectáreas terrestres bajo alguna figura de protección ambiental, lo que equivale aproximadamente a una cuarta parte de su territorio. Este vasto patrimonio natural incluye entre 65.000 y 73.000 hectáreas de Espacio Natural Protegido, sin incluir la denominada Red Natura 2000, la red europea de espacios protegidos destinada a conservar la biodiversidad y preservar hábitats y especies de interés comunitario.
El mayor enemigo de este legado natural es, sin duda, el fuego. La comunidad autónoma ha sufrido este verano cerca de 150 incendios forestales y agrícolas, según las cifras que aporta el Gobierno regional, de los que un 80% se han quedado en conatos.
Para evitar que las llamas arrasen y causen daños irreparables al medio ambiente, la mejor arma es la prevención. Según los expertos, la detección temprana de los incendios resulta clave para evitar que un pequeño foco termine convirtiéndose en un siniestro de mayores dimensiones.
Es ahí donde entra en juego la denominada «Malla ECO», una red de vigilancia fija compuesta por un total de 20 puestos ubicados en lugares estratégicos de la Región. Desde estos enclaves, los vigilantes pueden divisar amplias zonas del territorio y detectar de forma temprana cualquier columna de humo que pueda alertar de un incendio.
En estas «torres vigía» prestan servicio un total de 60 efectivos, vigilantes bomberos forestales que realizan una observación permanente del territorio para detectar cualquier indicio de fuego. A ellos se suman los agentes medioambientales, que desarrollan una labor similar desde tierra mediante la vigilancia móvil de los espacios naturales.
Las torres de vigilancia de la «Malla ECO» están ubicadas en enclaves estratégicos de la Región, como Coto Cuadros, en el municipio de Murcia; Gavilanes, en el Noroeste de la Comunidad; o La Herrería, en Águilas, por citar solo algunos ejemplos. La eficacia de esta red queda demostrada en las cifras. Solo en los últimos cinco años, este sistema ha permitido detectar de forma anticipada un total de 40 siniestros forestales. En lo que va de año, la «Malla ECO» ha permitido atajar de forma temprana seis fuegos, mientras que el año pasado fueron ocho. El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, explica en declaraciones a LA RAZÓN que «la vigilancia forestal es una tarea silenciosa y desconocida, pero esencial para la protección del patrimonio natural».
Aun así, la Región de Murcia ha corrido este verano mejor suerte que otras comunidades autónomas que se han visto afectadas por virulentos incendios, como es el caso de Burgohondo, en Ávila, donde el fuego ha arrasado más de 50.000 hectáreas.
Por eso, antes de que el daño sea irreparable, Vázquez asegura que «la experiencia, el conocimiento del territorio y la capacidad de observación de los vigilantes forestales, junto con una red de infraestructuras en constante mejora y la coordinación del conjunto del operativo, convierten la detección temprana en una de las herramientas más eficaces para proteger los montes de la Región de Murcia».
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La Región de Murcia cuenta con cerca de 280.000 hectáreas terrestres bajo alguna figura de protección ambiental, lo que equivale aproximadamente a una cuarta parte de su territorio. Este vasto patrimonio natural incluye entre 65.000 y 73.000 hectáreas de Espacio Natural Protegido, sin incluir la denominada Red Natura 2000, la red europea de espacios protegidos destinada a conservar la biodiversidad y preservar hábitats y especies de interés comunitario.
El mayor enemigo de este legado natural es, sin duda, el fuego. La comunidad autónoma ha sufrido este verano cerca de 150 incendios forestales y agrícolas, según las cifras que aporta el Gobierno regional, de los que un 80% se han quedado en conatos.
Para evitar que las llamas arrasen y causen daños irreparables al medio ambiente, la mejor arma es la prevención. Según los expertos, la detección temprana de los incendios resulta clave para evitar que un pequeño foco termine convirtiéndose en un siniestro de mayores dimensiones.
Es ahí donde entra en juego la denominada «Malla ECO», una red de vigilancia fija compuesta por un total de 20 puestos ubicados en lugares estratégicos de la Región. Desde estos enclaves, los vigilantes pueden divisar amplias zonas del territorio y detectar de forma temprana cualquier columna de humo que pueda alertar de un incendio.
En estas «torres vigía» prestan servicio un total de 60 efectivos, vigilantes bomberos forestales que realizan una observación permanente del territorio para detectar cualquier indicio de fuego. A ellos se suman los agentes medioambientales, que desarrollan una labor similar desde tierra mediante la vigilancia móvil de los espacios naturales.
Las torres de vigilancia de la «Malla ECO» están ubicadas en enclaves estratégicos de la Región, como Coto Cuadros, en el municipio de Murcia; Gavilanes, en el Noroeste de la Comunidad; o La Herrería, en Águilas, por citar solo algunos ejemplos. La eficacia de esta red queda demostrada en las cifras. Solo en los últimos cinco años, este sistema ha permitido detectar de forma anticipada un total de 40 siniestros forestales. En lo que va de año, la «Malla ECO» ha permitido atajar de forma temprana seis fuegos, mientras que el año pasado fueron ocho. El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, explica en declaraciones a LA RAZÓN que «la vigilancia forestal es una tarea silenciosa y desconocida, pero esencial para la protección del patrimonio natural».
Aun así, la Región de Murcia ha corrido este verano mejor suerte que otras comunidades autónomas que se han visto afectadas por virulentos incendios, como es el caso de Burgohondo, en Ávila, donde el fuego ha arrasado más de 50.000 hectáreas.
Por eso, antes de que el daño sea irreparable, Vázquez asegura que «la experiencia, el conocimiento del territorio y la capacidad de observación de los vigilantes forestales, junto con una red de infraestructuras en constante mejora y la coordinación del conjunto del operativo, convierten la detección temprana en una de las herramientas más eficaces para proteger los montes de la Región de Murcia».
Este sistema de vigilancia, que comprende 20 estaciones situadas en las zonas naturales de la comunidad, facilita una respuesta rápida y eficiente.
