En la península ibérica han pasado algunas de las civilizaciones más importantes de la historia europea. Una de ellas, la del antiguo Imperio Romano, dejando no solo costumbres y tradiciones que aún perduran en el tiempo, sino también obras de arquitectura que impresionan a quienes las contemplan.. Las vacaciones de verano son una de las mejores oportunidades para descubrir los secretos que esconden algunas de las localidades españolas. Más allá de la playa o de la montaña, algunos prefieren dedicar su tiempo a conocer un poco más de la rica historia de nuestro territorio, y una de las más importantes y notables a día de hoy es el paso de los ciudadanos de la antigua Roma.. La riqueza y localización estratégica de Hispania para la Antigua Roma hizo que en ella se encontraran algunas de las ciudades más importantes para el imperio, como Emerita Augusta, la actual Mérida; Tarraco, ahora Tarragona; o Carthago Nova, actualmente Cartagena. En ellas, y en otras muchas más ciudades de España, se pueden encontrar construcciones que recuerdan que por sus calles caminaron los ciudadanos de uno de los imperios más importantes de la historia.. El acueducto de Los Milagros, en Mérida. Cuando se piensa en construcciones romanas en España, una de las primeras imágenes que aparecen en la mente es Mérida con su acueducto de Los Milagros. Además del Teatro Romano, la capital extremeña cuenta con un colosal acueducto de 827 metros de longitud y 27 metros de alto. Fue construido, aproximadamente, durante la época de la dinastía Julio-Claudia o de la familia de los Flavios. Este fue declarado Monumento Nacional en 1912 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.. La principal función de esta obra de ingeniería civil era transportar el agua del pantano de Proserpina o Charca de la Albuera, como explican desde Turismo Mérida. Para ello, en el extremo norte del acueducto, construyeron una piscina limaria con la que limpiar las aguas y hacer que llegaran limpias a la población. Además, esta piscina también era utilizada a modo de fuente. Su visita es libre, por lo que aquellos que viajen a la capital extremeña podrán asombrarse de esta construcción de manera totalmente gratuita.. La obra de ingeniería civil romana más importante: el acueducto de Segovia. Otro de los acueductos más conocidos de nuestro país es el acueducto de Segovia, en Castilla y León. Esta es considerada una de las obras de ingeniería civil romana más importantes de Hispania y sorprende a quienes la contemplan por su gran estado de conservación. En total, el acueducto recorre cerca de 17 kilómetros, conectando las aguas del manantial de la Fuenfría hasta la ciudad, en donde se encuentra ‘El Caserón’, una cisterna en la que queda almacenada el agua.. Su construcción se remonta, aproximadamente, entre el siglo I y II d. C. y en él se pueden encontrar 167 arcos que permiten soportar su peso. Debido a su grandiosidad, en 1884 fue declarado bien de interés cultural, con la categoría de monumento, y en 1985, patrimonio de la humanidad. Este acueducto continuó transportando agua hasta 1973 y ahora se ha convertido en uno de los monumentos más visitados de nuestro país.. El puente romano de Alcántara, el más alto del mundo. Volviendo a Extremadura, otra de las obras de ingeniería civil más impresionantes que dejaron los romanos en Hispania fue el puente romano de Alcántara, en Cáceres. Con una longitud de 197 metros y una altura de 58,2 metros, esta obra ostenta el título de ser el puente romano más alto del mundo. Gracias a él, los ciudadanos podían atravesar el río Tajo, convirtiéndose en un elemento clave para dos rutas de gran importancia como la Vía de la Plata y la Vía de Lisboa a Braga.. Más allá de su grandiosidad, en él también se pueden encontrar pequeños detalles que revelan su importancia para el imperio. Entre ellas, una inscripción mandada hacer por Cayo Julio Lacer, su constructor, en la que se puede leer la frase «Pontemperpetui mansurum in saecula mundi» (Durará mientras dure el mundo). Además, también se observan lápidas conmemorativas y una dedicatoria al emperador Trajano.. El puente romano de Córdoba. Siguiendo con los puentes, otro de los más populares y bellos que aún se conservan de la época romana es el puente de Córdoba. Además de su imponente mezquita, la ciudad andaluza también esconde una de las obras de ingeniería civil romanas más importantes. Este puente fue construido, aproximadamente, en el siglo I a. C. con el objetivo de que los ciudadanos pudieran atravesar de forma segura el río Guadalquivir sin tener que utilizar ninguna embarcación.. En total, este puente recorre 331 metros de longitud, aunque ha sido remodelado en varias ocasiones. Por ello, actualmente la estructura principal data del medievo, según informan desde Turismo de Córdoba. Durante el recorrido, además, se pueden observar diferentes elementos, tales como la torre defensiva de la Calahorra, la puerta del Puente o el triunfo de San Rafael. Esta última fue elaborada por Bernabé Gómez del Río en el siglo XVI.. La muralla de Lugo, el recinto fortificado más importante de la época romana. Finalmente, y más en el terreno defensivo, otra de las obras romanas que aún impresiona a los visitantes por su magnitud es la muralla romana de Lugo. Esta cuenta con una longitud de 2266 metros, entre los que se pueden encontrar 85 torres con las que quedaba totalmente protegido el casco histórico de la antigua ciudad de Lucus Augusti (Lugo).. Gracias a su estado de conservación y a su altura, de entre 10 y 15 metros, está considerado el recinto fortificado más importante y mejor conservado de la época romana en Hispania. En ella, se pueden encontrar diez puertas que dan acceso al interior de la ciudad, aunque solamente cinco de ellas se remontan a la época hispánica; estas son: Porta Miña, Porta Falsa, Porta de San Pedro, Porta Nova y Porta de Santiago.
La importancia de Hispania para la Antigua Roma dejó algunas construcciones que recuerdan el paso de esta importante civilización por nuestro territorio
En la península ibérica han pasado algunas de las civilizaciones más importantes de la historia europea. Una de ellas, la del antiguo Imperio Romano, dejando no solo costumbres y tradiciones que aún perduran en el tiempo, sino también obras de arquitectura que impresionan a quienes las contemplan.. Las vacaciones de verano son una de las mejores oportunidades para descubrir los secretos que esconden algunas de las localidades españolas. Más allá de la playa o de la montaña, algunos prefieren dedicar su tiempo a conocer un poco más de la rica historia de nuestro territorio, y una de las más importantes y notables a día de hoy es el paso de los ciudadanos de la antigua Roma.. La riqueza y localización estratégica de Hispania para la Antigua Roma hizo que en ella se encontraran algunas de las ciudades más importantes para el imperio, como Emerita Augusta, la actual Mérida; Tarraco, ahora Tarragona; o Carthago Nova, actualmente Cartagena. En ellas, y en otras muchas más ciudades de España, se pueden encontrar construcciones que recuerdan que por sus calles caminaron los ciudadanos de uno de los imperios más importantes de la historia.. El acueducto de Los Milagros, en Mérida. Cuando se piensa en construcciones romanas en España, una de las primeras imágenes que aparecen en la mente es Mérida con su acueducto de Los Milagros. Además del Teatro Romano, la capital extremeña cuenta con un colosal acueducto de 827 metros de longitud y 27 metros de alto. Fue construido, aproximadamente, durante la época de la dinastía Julio-Claudia o de la familia de los Flavios. Este fue declarado Monumento Nacional en 1912 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.. La principal función de esta obra de ingeniería civil era transportar el agua del pantano de Proserpina o Charca de la Albuera, como explican desde Turismo Mérida. Para ello, en el extremo norte del acueducto, construyeron una piscina limaria con la que limpiar las aguas y hacer que llegaran limpias a la población. Además, esta piscina también era utilizada a modo de fuente. Su visita es libre, por lo que aquellos que viajen a la capital extremeña podrán asombrarse de esta construcción de manera totalmente gratuita.. La obra de ingeniería civil romana más importante: el acueducto de Segovia. Otro de los acueductos más conocidos de nuestro país es el acueducto de Segovia, en Castilla y León. Esta es considerada una de las obras de ingeniería civil romana más importantes de Hispania y sorprende a quienes la contemplan por su gran estado de conservación. En total, el acueducto recorre cerca de 17 kilómetros, conectando las aguas del manantial de la Fuenfría hasta la ciudad, en donde se encuentra ‘El Caserón’, una cisterna en la que queda almacenada el agua.. Su construcción se remonta, aproximadamente, entre el siglo I y II d. C. y en él se pueden encontrar 167 arcos que permiten soportar su peso. Debido a su grandiosidad, en 1884 fue declarado bien de interés cultural, con la categoría de monumento, y en 1985, patrimonio de la humanidad. Este acueducto continuó transportando agua hasta 1973 y ahora se ha convertido en uno de los monumentos más visitados de nuestro país.. El puente romano de Alcántara, el más alto del mundo. Volviendo a Extremadura, otra de las obras de ingeniería civil más impresionantes que dejaron los romanos en Hispania fue el puente romano de Alcántara, en Cáceres. Con una longitud de 197 metros y una altura de 58,2 metros, esta obra ostenta el título de ser el puente romano más alto del mundo. Gracias a él, los ciudadanos podían atravesar el río Tajo, convirtiéndose en un elemento clave para dos rutas de gran importancia como la Vía de la Plata y la Vía de Lisboa a Braga.. Más allá de su grandiosidad, en él también se pueden encontrar pequeños detalles que revelan su importancia para el imperio. Entre ellas, una inscripción mandada hacer por Cayo Julio Lacer, su constructor, en la que se puede leer la frase «Pontemperpetui mansurum in saecula mundi» (Durará mientras dure el mundo). Además, también se observan lápidas conmemorativas y una dedicatoria al emperador Trajano.. El puente romano de Córdoba. Siguiendo con los puentes, otro de los más populares y bellos que aún se conservan de la época romana es el puente de Córdoba. Además de su imponente mezquita, la ciudad andaluza también esconde una de las obras de ingeniería civil romanas más importantes. Este puente fue construido, aproximadamente, en el siglo I a. C. con el objetivo de que los ciudadanos pudieran atravesar de forma segura el río Guadalquivir sin tener que utilizar ninguna embarcación.. En total, este puente recorre 331 metros de longitud, aunque ha sido remodelado en varias ocasiones. Por ello, actualmente la estructura principal data del medievo, según informan desde Turismo de Córdoba. Durante el recorrido, además, se pueden observar diferentes elementos, tales como la torre defensiva de la Calahorra, la puerta del Puente o el triunfo de San Rafael. Esta última fue elaborada por Bernabé Gómez del Río en el siglo XVI.. La muralla de Lugo, el recinto fortificado más importante de la época romana. Finalmente, y más en el terreno defensivo, otra de las obras romanas que aún impresiona a los visitantes por su magnitud es la muralla romana de Lugo. Esta cuenta con una longitud de 2266 metros, entre los que se pueden encontrar 85 torres con las que quedaba totalmente protegido el casco histórico de la antigua ciudad de Lucus Augusti (Lugo).. Gracias a su estado de conservación y a su altura, de entre 10 y 15 metros, está considerado el recinto fortificado más importante y mejor conservado de la época romana en Hispania. En ella, se pueden encontrar diez puertas que dan acceso al interior de la ciudad, aunque solamente cinco de ellas se remontan a la época hispánica; estas son: Porta Miña, Porta Falsa, Porta de San Pedro, Porta Nova y Porta de Santiago.
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