El desahucio que puso fin a su etapa en Burgos ha llevado a las exmonjas clarisas de Belorado a trasladar su Semana Santa a La Puebla de Montalbán, donde permanecen de forma provisional.. Sin el abrigo de su monasterio y bajo el escrutinio público, las clarisas celebran estas fechas de un modo atípico. No obstante, Sor Berit ha asegurado en Directo al grano que el ánimo no decae: «Intentamos vivir la liturgia al máximo y unirnos a Cristo, que en estos días también es perseguido».. La entrevistada ha defendido la fortaleza espiritual de la comunidad al afirmar que están «muy unidas al corazón de Cristo», pese a la melancolía que acompaña su obligada marcha del convento. «Es un desahucio provisional, Dios sabe cuál será el camino para el monasterio», ha comentado, esperanzada.. En medio de este peculiar exilio, las religiosas se aferran al propósito común, de acuerdo a Sor Berit: «Seguimos juntas. Tenemos muchas ganas de seguir adelante, de seguir luchando. Nos acordamos mucho de nuestras hermanas mayores […] Este año la semana es más sobria, externa, pero eso no significa que haya menos amor y menos fe».. En la charla, Marta Flich ha sacado a relucir las acusaciones que apuntan a que el recinto quedó en mal estado después de su forzosa salida: instalaciones desmanteladas, una cocina arrancada, presencia de roedores y documentos históricos desprotegidos.. Ante tales señalamientos, Sor Berit ha declinado asumir responsabilidad alguna sobre el supuesto deterioro: «Recordamos que en noviembre pasó por ahí la guardia civil que se llevo muchas cosas. Vosotros tenéis fotografías del monasterio, que estaba completamente limpio […] Lo dejamos bien. Son ganas de malmeter y de hacer daño a la comunidad».
Sor Berit ha conectado en directo con ‘Directo al grano’ para actualizar su situación.
20MINUTOS.ES – Televisión
El desahucio que puso fin a su etapa en Burgos ha llevado a las exmonjas clarisas de Belorado a trasladar su Semana Santa a La Puebla de Montalbán, donde permanecen de forma provisional.. Sin el abrigo de su monasterio y bajo el escrutinio público, las clarisas celebran estas fechas de un modo atípico. No obstante, Sor Berit ha asegurado en Directo al grano que el ánimo no decae: «Intentamos vivir la liturgia al máximo y unirnos a Cristo, que en estos días también es perseguido».. La entrevistada ha defendido la fortaleza espiritual de la comunidad al afirmar que están «muy unidas al corazón de Cristo», pese a la melancolía que acompaña su obligada marcha del convento. «Es un desahucio provisional, Dios sabe cuál será el camino para el monasterio», ha comentado, esperanzada.. En medio de este peculiar exilio, las religiosas se aferran al propósito común, de acuerdo a Sor Berit: «Seguimos juntas. Tenemos muchas ganas de seguir adelante, de seguir luchando. Nos acordamos mucho de nuestras hermanas mayores […] Este año la semana es más sobria, externa, pero eso no significa que haya menos amor y menos fe».. En la charla, Marta Flich ha sacado a relucir las acusaciones que apuntan a que el recinto quedó en mal estado después de su forzosa salida: instalaciones desmanteladas, una cocina arrancada, presencia de roedores y documentos históricos desprotegidos.. Ante tales señalamientos, Sor Berit ha declinado asumir responsabilidad alguna sobre el supuesto deterioro: «Recordamos que en noviembre pasó por ahí la guardia civil que se llevo muchas cosas. Vosotros tenéis fotografías del monasterio, que estaba completamente limpio […] Lo dejamos bien. Son ganas de malmeter y de hacer daño a la comunidad».
