La Fiesta Mayor de Gràcia se despide hoy, después de una semana que ha vuelto a convertir la Vila en un museo al aire libre y que deja un ganador inédito en el concurso de calles engalanadas. El jurado falló el pasado miércoles, en la tradicional entrega de premios de la plaza de la Vila, y su veredicto rompió todos los pronósticos: la plaza de Rovira i Trias se llevó por primera vez en la historia del certamen el primer premio, con 435 puntos.. La decoración ganadora, bautizada ‘Batiscaforoviruskas’, transformó la plaza en un fondo marino inspirado en el disco ‘Batiscafo Katiuscas’, que la banda mallorquina Antònia Font publicó hace ahora dos décadas. La propuesta celebraba así un doble aniversario: los veinte años de ese álbum y los veinte años de adornos —no consecutivos— de una plaza que nunca había subido a lo más alto del podio. Más de 9.000 tiras colgantes recreaban el oleaje sobre las cabezas de los visitantes, con la estatua del urbanista Antoni Rovira i Trias presidiendo el conjunto y una pequeña exposición que permitía repasar los bocetos de otros años. El decorado se completaba con guiños a varias canciones del grupo mallorquín. El trabajo se llevó, además, el premio Casa Vicens.. El segundo premio fue para la calle de Mozart, con ‘L’hivernacle encantat’, inspirado en el umbráculo del parque de la Ciutadella; y el tercero, para la calle de la Llibertat, con ‘Argonath, Aranyerra i Mòrdor’. Completaron los primeros puestos la plaza de la Vila, cuarta con el provocador ‘Un guarnit de merda’ —que además recibió el premio Dolça Festa—, y la calle de la Perla, quinta con un viaje al universo de los piratas. El gran favorito, la calle del Progrés, se quedó a las puertas: vigente campeón tras ganar el año pasado con ‘Progrefoc’, esta vez tuvo que conformarse con la sexta posición pese a su despliegue del universo de Tolkien, aunque se consoló con el galardón a la mejor entrada, salida y motivo central. La mejor iluminación fue para la calle de Tordera, y la plaza del Nord destacó en reutilización y reciclaje.. Precisamente la obra de J. R. R. Tolkien ha protagonizado la gran novedad de esta edición. Cinco comisiones —Fraternitat de Baix, Fraternitat de Dalt, Llibertat, Progrés y Tordera— se aliaron para levantar un recorrido común por la Tierra Media, repartido entre sus calles. El jurado, así las cosas, reconoció el esfuerzo con una mención especial conjunta «a l’entesa i coordinació entre carrers», un premio a esa idea de barrio que sostiene toda la fiesta y que este año, en un concurso que vive de la rivalidad, se ha hecho más visible que nunca.. En total han competido veintitrés calles y plazas, con temáticas que han ido de los recuerdos de infancia a la memoria histórica, del universo pirata a los jardines imposibles, pasando por la literatura o el humor más escatológico. La calle de Ciudad Real homenajeó a los poetas represaliados durante la Guerra Civil y el franquismo; Berga rescató la infancia en casa de la abuela, y Perill rindió tributo a las floristas de la Rambla y al modernismo. Desde el primer día, miles de visitantes han recorrido el barrio con el móvil en la mano, a la caza de los detalles más ingeniosos de cada calle. Cada comisión ha trabajado durante meses, casi siempre en secreto, para que el prodigio durase apenas una semana. El concurso, convocado por primera vez en 1920, mantiene a Verdi como gran dominador histórico, con trece victorias entre sus dos tramos.. Esa efervescencia ha vuelto a poner sobre la mesa el reto de fondo de la celebración: la masificación. Pese a las medidas para descongestionar las calles —el sentido único de circulación, la noche sin conciertos o la entrega de premios a una hora más tardía—, se han repetido las largas colas para acceder a los adornos más celebrados. El barrio atrae cada agosto a decenas de miles de personas en apenas unos días, una presión difícil de encajar en un tejido de calles estrechas. Las comisiones, formadas por voluntarios, advierten desde hace años de lo difícil que resulta sostener una fiesta hecha a pulso en un barrio cada vez más caro. Con todo, la edición ha transcurrido, hasta el cierre de hoy, sin incidentes destacados, y ha demostrado que, pese a la gentrificación que vive la Vila de Gràcia, la fiesta está lejos de perder su carácter.. Premios. La entrega de premios dejó una última estampa. Mientras el Progrés encajaba su caída al sexto puesto, circuló por las redes un vídeo de 1982 en el que un vecino ya desaparecido, Òscar, cargaba contra el jurado: «Todo Barcelona le ha dado el primer premio y el jurado le ha dado el sexto». El veredicto de este año, con Progrés de nuevo en esa misma posición, ha devuelto aquellas palabras a la actualidad.
La plaza de Rovira i Trias se estrena en el palmarés del concurso de adornos con un homenaje a Antònia Font, mientras el barrio pelea otra vez contra la masificación
La Fiesta Mayor de Gràcia se despide hoy, después de una semana que ha vuelto a convertir la Vila en un museo al aire libre y que deja un ganador inédito en el concurso de calles engalanadas. El jurado falló el pasado miércoles, en la tradicional entrega de premios de la plaza de la Vila, y su veredicto rompió todos los pronósticos: la plaza de Rovira i Trias se llevó por primera vez en la historia del certamen el primer premio, con 435 puntos.. La decoración ganadora, bautizada ‘Batiscaforoviruskas’, transformó la plaza en un fondo marino inspirado en el disco ‘Batiscafo Katiuscas’, que la banda mallorquina Antònia Font publicó hace ahora dos décadas. La propuesta celebraba así un doble aniversario: los veinte años de ese álbum y los veinte años de adornos —no consecutivos— de una plaza que nunca había subido a lo más alto del podio. Más de 9.000 tiras colgantes recreaban el oleaje sobre las cabezas de los visitantes, con la estatua del urbanista Antoni Rovira i Trias presidiendo el conjunto y una pequeña exposición que permitía repasar los bocetos de otros años. El decorado se completaba con guiños a varias canciones del grupo mallorquín. El trabajo se llevó, además, el premio Casa Vicens.. El segundo premio fue para la calle de Mozart, con ‘L’hivernacle encantat’, inspirado en el umbráculo del parque de la Ciutadella; y el tercero, para la calle de la Llibertat, con ‘Argonath, Aranyerra i Mòrdor’. Completaron los primeros puestos la plaza de la Vila, cuarta con el provocador ‘Un guarnit de merda’ —que además recibió el premio Dolça Festa—, y la calle de la Perla, quinta con un viaje al universo de los piratas. El gran favorito, la calle del Progrés, se quedó a las puertas: vigente campeón tras ganar el año pasado con ‘Progrefoc’, esta vez tuvo que conformarse con la sexta posición pese a su despliegue del universo de Tolkien, aunque se consoló con el galardón a la mejor entrada, salida y motivo central. La mejor iluminación fue para la calle de Tordera, y la plaza del Nord destacó en reutilización y reciclaje.. Precisamente la obra de J. R. R. Tolkien ha protagonizado la gran novedad de esta edición. Cinco comisiones —Fraternitat de Baix, Fraternitat de Dalt, Llibertat, Progrés y Tordera— se aliaron para levantar un recorrido común por la Tierra Media, repartido entre sus calles. El jurado, así las cosas, reconoció el esfuerzo con una mención especial conjunta «a l’entesa i coordinació entre carrers», un premio a esa idea de barrio que sostiene toda la fiesta y que este año, en un concurso que vive de la rivalidad, se ha hecho más visible que nunca.. En total han competido veintitrés calles y plazas, con temáticas que han ido de los recuerdos de infancia a la memoria histórica, del universo pirata a los jardines imposibles, pasando por la literatura o el humor más escatológico. La calle de Ciudad Real homenajeó a los poetas represaliados durante la Guerra Civil y el franquismo; Berga rescató la infancia en casa de la abuela, y Perill rindió tributo a las floristas de la Rambla y al modernismo. Desde el primer día, miles de visitantes han recorrido el barrio con el móvil en la mano, a la caza de los detalles más ingeniosos de cada calle. Cada comisión ha trabajado durante meses, casi siempre en secreto, para que el prodigio durase apenas una semana. El concurso, convocado por primera vez en 1920, mantiene a Verdi como gran dominador histórico, con trece victorias entre sus dos tramos.. Esa efervescencia ha vuelto a poner sobre la mesa el reto de fondo de la celebración: la masificación. Pese a las medidas para descongestionar las calles —el sentido único de circulación, la noche sin conciertos o la entrega de premios a una hora más tardía—, se han repetido las largas colas para acceder a los adornos más celebrados. El barrio atrae cada agosto a decenas de miles de personas en apenas unos días, una presión difícil de encajar en un tejido de calles estrechas. Las comisiones, formadas por voluntarios, advierten desde hace años de lo difícil que resulta sostener una fiesta hecha a pulso en un barrio cada vez más caro. Con todo, la edición ha transcurrido, hasta el cierre de hoy, sin incidentes destacados, y ha demostrado que, pese a la gentrificación que vive la Vila de Gràcia, la fiesta está lejos de perder su carácter.. Premios. La entrega de premios dejó una última estampa. Mientras el Progrés encajaba su caída al sexto puesto, circuló por las redes un vídeo de 1982 en el que un vecino ya desaparecido, Òscar, cargaba contra el jurado: «Todo Barcelona le ha dado el primer premio y el jurado le ha dado el sexto». El veredicto de este año, con Progrés de nuevo en esa misma posición, ha devuelto aquellas palabras a la actualidad.
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