El memorando pactado entre Estados Unidos e Irán prevé una prórroga de 60 días del alto el fuego vigente, durante la cual se desbloquearía el estrecho de Ormuz, Irán podría vender petróleo libremente y se negociarían medidas para limitar el programa nuclear iraní. Trump dijo el domingo que no tiene prisa por cerrar el acuerdo con Irán, un giro llamativo después de semanas amenazando a Teherán con nuevos ataques si no cedía. «He informado a mis representantes que no se apresuren», escribió en Truth Social. El bloqueo estadounidense a los barcos iraníes, dijo, seguirá hasta que haya un pacto firmado y certificado.. Lo que hay sobre la mesa se puede resumir de esta manera: Irán reabre el estrecho de Ormuz y EEUU levanta el bloqueo naval. Todo lo demás, empezando por el programa nuclear, queda para negociaciones posteriores. Un alto funcionario de la Casa Blanca dijo a Wall Street Journal admitió que Washington tampoco se ha comprometido a descongelar activos ni a levantar sanciones de entrada, que es precisamente lo que Irán exige como condición para que el acuerdo no se caiga.. El principal punto de desacuerdo es el uranio enriquecido, unos 400 kilos según diversas fuentes. Algunos medios estadounidenses sostienen que Irán ha aceptado en principio deshacerse de sus reservas, pero no hay acuerdo sobre cómo ni cuándo. EEUU pide una suspensión del enriquecimiento de 20 años; Irán por su parte propone un plazo mucho más corto y que las reservas enriquecidas por encima del 20% se diluyan dentro del propio país bajo supervisión regional, no internacional.. Desde Israel se mira la negociación con desconfianza. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu convocó a su gabinete de seguridad el domingo por la noche para analizar la situación. Su temor es que un acuerdo alivie la presión económica y militar sobre Teherán justo cuando el régimen está débil, y que deje sin resolver qué pasa con Hizbulá en el Líbano. Los países del Golfo también están inquietos: temen que Irán salga de la guerra con más poder que antes gracias a haber convertido Ormuz en una baza negociadora.. «Parece un gran avance, pero ya habíamos visto algunos de estos puntos antes y siempre se desmoronaban cuando surgían interpretaciones contrapuestas», advierte Rory Johnston, analista del mercado del petróleo en declaraciones al periódico WSJ, donde se recuerda que hay un paralelismo con Gaza, donde Trump usó la misma táctica de acuerdo por fases, posponiendo lo difícil para después. Siete meses más tarde, esos asuntos siguen sin resolverse.
El memorando pactado entre Estados Unidos e Irán prevé una prórroga de 60 días del alto el fuego vigente, durante la cual se desbloquearía el estrecho de Ormuz, Irán podría vender petróleo libremente y se negociarían medidas para limitar el programa nuclear iraní. Trump dijo el domingo que no tiene prisa por cerrar el acuerdo con Irán, un giro llamativo después de semanas amenazando a Teherán con nuevos ataques si no cedía. «He informado a mis representantes que no se apresuren», escribió en Truth Social. El bloqueo estadounidense a los barcos iraníes, dijo, seguirá hasta que haya un pacto firmado y certificado.. Lo que hay sobre la mesa se puede resumir de esta manera: Irán reabre el estrecho de Ormuz y EEUU levanta el bloqueo naval. Todo lo demás, empezando por el programa nuclear, queda para negociaciones posteriores. Un alto funcionario de la Casa Blanca dijo a Wall Street Journal admitió que Washington tampoco se ha comprometido a descongelar activos ni a levantar sanciones de entrada, que es precisamente lo que Irán exige como condición para que el acuerdo no se caiga.. El principal punto de desacuerdo es el uranio enriquecido, unos 400 kilos según diversas fuentes. Algunos medios estadounidenses sostienen que Irán ha aceptado en principio deshacerse de sus reservas, pero no hay acuerdo sobre cómo ni cuándo. EEUU pide una suspensión del enriquecimiento de 20 años; Irán por su parte propone un plazo mucho más corto y que las reservas enriquecidas por encima del 20% se diluyan dentro del propio país bajo supervisión regional, no internacional.. Desde Israel se mira la negociación con desconfianza. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu convocó a su gabinete de seguridad el domingo por la noche para analizar la situación. Su temor es que un acuerdo alivie la presión económica y militar sobre Teherán justo cuando el régimen está débil, y que deje sin resolver qué pasa con Hizbulá en el Líbano. Los países del Golfo también están inquietos: temen que Irán salga de la guerra con más poder que antes gracias a haber convertido Ormuz en una baza negociadora.. «Parece un gran avance, pero ya habíamos visto algunos de estos puntos antes y siempre se desmoronaban cuando surgían interpretaciones contrapuestas», advierte Rory Johnston, analista del mercado del petróleo en declaraciones al periódico WSJ, donde se recuerda que hay un paralelismo con Gaza, donde Trump usó la misma táctica de acuerdo por fases, posponiendo lo difícil para después. Siete meses más tarde, esos asuntos siguen sin resolverse.
El uranio enriquecido y los misiles iraníes quedan fuera del memorando entre EEUU e Irán
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