La llegada de la primavera invita a perderse por la naturaleza para alejarse del bullicio de la ciudad. Un sentimiento aventurero para muchos que permite respirar aire fresco y descubrir paisajes con una enorme belleza.. En la localidad de Cantonigrós, en Osona (Barcelona), se esconde uno de los destinos más únicos de Cataluña: la Foradada de Cantonigrós. Se trata de una cascada que se ha convertido en un auténtico atractivo para aquellos que buscan relajarse, mientras escuchan el agua bajar de una caída libre —en este caso— de 15 metros.. Un acceso diferente. Una de las características que hacen a esta piscina natural todavía más especial es un enorme agujero que hay entre sus rocosidades. Creado de forma natural, es uno de los accesos a la cascada a la que se llega recorriendo una ruta desde el propio municipio.. Se trata de un itinerario lineal de dos kilómetros en total, sumando ida y vuelta, con una duración aproximada de media hora y un desnivel acumulado de unos 150 metros. A una hora y media de la ciudad de Barcelona, hay un aparcamiento en un campo de fútbol cerca de la cascada donde se puede aparcar.. No obstante, hay que abonar una tasa de 2,5 euros que permite regular el aforo al espacio natural: entre abril y octubre, se permite una entrada máxima de 50 personas. El pago se realiza en una caseta cercana al lugar donde se inicia la ruta. En caso de ir con autocaravana, se puede pernoctar en el parking por tres euros la noche.. El pueblo. Más allá de la cascada, Cantonigrós cuenta con otros conjuntos patrimoniales ideales para visitar. Por ejemplo, el mirador de Ter o el Molí de la Foradada. Otro lugar reseñable es el antiguo monasterio benedictino de Sant Pere de Casserres o la Ruta Morro de l’Abella con vistas al embalse de Sau.
El entorno natural presenta una caída libre de 15 metros
La llegada de la primavera invita a perderse por la naturaleza para alejarse del bullicio de la ciudad. Un sentimiento aventurero para muchos que permite respirar aire fresco y descubrir paisajes con una enorme belleza.. En la localidad de Cantonigrós, en Osona (Barcelona), se esconde uno de los destinos más únicos de Cataluña: la Foradada de Cantonigrós. Se trata de una cascada que se ha convertido en un auténtico atractivo para aquellos que buscan relajarse, mientras escuchan el agua bajar de una caída libre —en este caso— de 15 metros.. Un acceso diferente. Una de las características que hacen a esta piscina natural todavía más especial es un enorme agujero que hay entre sus rocosidades. Creado de forma natural, es uno de los accesos a la cascada a la que se llega recorriendo una ruta desde el propio municipio.. Se trata de un itinerario lineal de dos kilómetros en total, sumando ida y vuelta, con una duración aproximada de media hora y un desnivel acumulado de unos 150 metros. A una hora y media de la ciudad de Barcelona, hay un aparcamiento en un campo de fútbol cerca de la cascada donde se puede aparcar.. No obstante, hay que abonar una tasa de 2,5 euros que permite regular el aforo al espacio natural: entre abril y octubre, se permite una entrada máxima de 50 personas. El pago se realiza en una caseta cercana al lugar donde se inicia la ruta. En caso de ir con autocaravana, se puede pernoctar en el parking por tres euros la noche.. El pueblo. Más allá de la cascada, Cantonigrós cuenta con otros conjuntos patrimoniales ideales para visitar. Por ejemplo, el mirador de Ter o el Molí de la Foradada. Otro lugar reseñable es el antiguo monasterio benedictino de Sant Pere de Casserres o la Ruta Morro de l’Abella con vistas al embalse de Sau.
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