Jean-Luc Godard ha pasado a ser uno de los grandes visionarios de la historia del cine, un realizador que fue contracorriente, lo que lo convirtió en uno de los más importantes creadores de su generación. Cuatro años después de su fallecimiento, la Virreina se adentra en su muy complejo universo con una ambiciosa exposición que explora cada una de sus obsesiones.. Bajo el comisariado de Manuel Asín, una de las grandes autoridades en la obra del autor de «Al final de la escapada», la muestra destaca por sus 52 documentos audiovisuales –películas completas, fragmentos documentales y entrevistas–, así como por numerosos cuadernos de rodaje, archivos preparatorios para publicaciones como «Histoire(s) du cinéma», programas y dossiers de prensa elaborados por el propio Godard y reportajes fotográficos de diversas filmaciones. Estos fondos permiten adentrarse en el proceso creativo de un artista que transformó radicalmente la relación entre imagen, pensamiento y política.. «Godard nos ha mostrado que las imágenes pueden ser herramientas de apertura y relación, de comparación y análisis; que las ideas, en el cine, funcionan mejor como punto de llegada que de partida, y que las películas no deberían convertirse en canales para circular con ellas sino en proyecciones que permitan pensarlas», apuntó Asín. «Cualquier práctica o reflexión sobre la forma, usos y alcance de las imágenes hoy ha de pasar por él», aseguró el comisario de la muestra.. La exposición subraya la obsesión de Godard por el pasado reciente y, especialmente, por los traumas de la Segunda Guerra Mundial y los campos de exterminio. Desde su primer cortometraje, «Opération béton» (1954-55), hasta su última obra completada en vida, «Film annonce du film “Drôles de guerres” (1er tournage)» (2022), la guerra y la violencia marcan su filmografía. Godard, que evitó el servicio militar tanto en Francia como en Suiza, reflexionó sobre los conflictos de su tiempo a través de un montaje insólito de imágenes y sonidos.. Al evocar las imágenes de la Guerra Civil que vio en un cine de Francia a principios de los años cincuenta, Godard habló de una «fraternidad de las metáforas»: imágenes que se relacionan entre sí como formas pensantes y que tienen capacidad de rebelarse contra la opresión. «Una película es un fusil teórico y un fusil es una película práctica», dijo Godard.
Una muestra, con abundante documentación inédita, homenajea a un nombre clave del séptimo arte
Jean-Luc Godard ha pasado a ser uno de los grandes visionarios de la historia del cine, un realizador que fue contracorriente, lo que lo convirtió en uno de los más importantes creadores de su generación. Cuatro años después de su fallecimiento, la Virreina se adentra en su muy complejo universo con una ambiciosa exposición que explora cada una de sus obsesiones.. Bajo el comisariado de Manuel Asín, una de las grandes autoridades en la obra del autor de «Al final de la escapada», la muestra destaca por sus 52 documentos audiovisuales –películas completas, fragmentos documentales y entrevistas–, así como por numerosos cuadernos de rodaje, archivos preparatorios para publicaciones como «Histoire(s) du cinéma», programas y dossiers de prensa elaborados por el propio Godard y reportajes fotográficos de diversas filmaciones. Estos fondos permiten adentrarse en el proceso creativo de un artista que transformó radicalmente la relación entre imagen, pensamiento y política.. «Godard nos ha mostrado que las imágenes pueden ser herramientas de apertura y relación, de comparación y análisis; que las ideas, en el cine, funcionan mejor como punto de llegada que de partida, y que las películas no deberían convertirse en canales para circular con ellas sino en proyecciones que permitan pensarlas», apuntó Asín. «Cualquier práctica o reflexión sobre la forma, usos y alcance de las imágenes hoy ha de pasar por él», aseguró el comisario de la muestra.. La exposición subraya la obsesión de Godard por el pasado reciente y, especialmente, por los traumas de la Segunda Guerra Mundial y los campos de exterminio. Desde su primer cortometraje, «Opération béton» (1954-55), hasta su última obra completada en vida, «Film annonce du film “Drôles de guerres” (1er tournage)» (2022), la guerra y la violencia marcan su filmografía. Godard, que evitó el servicio militar tanto en Francia como en Suiza, reflexionó sobre los conflictos de su tiempo a través de un montaje insólito de imágenes y sonidos.. Al evocar las imágenes de la Guerra Civil que vio en un cine de Francia a principios de los años cincuenta, Godard habló de una «fraternidad de las metáforas»: imágenes que se relacionan entre sí como formas pensantes y que tienen capacidad de rebelarse contra la opresión. «Una película es un fusil teórico y un fusil es una película práctica», dijo Godard.
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