La imagen más esperada por los vecinos de Grazalema se produjo este lunes: puertas que se abrían de nuevo, persianas levantándose lentamente y calles que recuperaban voces tras once días de silencio. El municipio serrano inició así un retorno controlado después de la evacuación completa ordenada el pasado 5 de febrero, cuando una borrasca de intensidad excepcional —inédita incluso para la localidad con mayores registros de lluvia de España— obligó a desalojar a toda la población.. La decisión de permitir el regreso llegó tras los estudios técnicos que confirmaron la existencia de zonas seguras dentro del casco urbano. El agua caída durante el temporal penetró masivamente en la roca kárstica sobre la que se levanta el pueblo, generando movimientos internos y grietas que hicieron temer daños estructurales graves.. La información técnico-científica es la que ha servido de base para evaluar la viabilidad de la vuelta a casa el lunes de la mayor parte del municipio, y la que ha garantizado también que el miércoles regresase otro centenar y el jueves cuarenta personas más. En esos momentos sólo quedan 121 vecinos por volver a sus casas, aunque la mayoría de ellos se encuentran realojados en el propio pueblo de Grazalema.. El deseo de volver. El regreso era esperado con ansiedad. Durante estos días los vecinos fueron repartidos entre hoteles, campings, pabellones y alojamientos provisionales en municipios cercanos.. Manuela, vecina del municipio, relataba mientras su marido abría la puerta de su casa la experiencia de la evacuación: “Hemos estado en Ronda, nos han atendido muy bien. Hemos estado en hoteles, en un camping, luego en el pabellón… la atención ha sido buena, pero claro, la casa es la casa”.. La incertidumbre, explica, ha sido constante desde que abandonaron el pueblo. “Nos preocupaba lo que pudiera pasar aquí. Sabíamos que había zonas con peligro y todavía hay gente que no ha podido volver porque siguen revisando”.. La vuelta, por tanto, es alivio pero también cautela. Muchas familias regresan sabiendo que parte del municipio continúa cerrado y que el proceso será largo.. Las calles aún cerradas. Las áreas restringidas corresponden a la denominada “zona roja”, donde los técnicos detectaron mayor afectación. Permanecen desalojadas varias vías situadas sobre el acuífero, mientras la Guardia Civil mantiene el perímetro protegido.. En zona de exclusión, hay un total de 213 viviendas. De ellas, se han inspeccionado un total de 124, quedando 89 pendientes de inspección, cifra que ha ido descendiendo por los trabajos que se están realizando a lo largo de este viernes y que continuarán durante todo el fin de semana. Además, los técnicos han informado de que hay ocho viviendas que requieren obras importantes y once de carácter leve.. Un mapa bajo tierra. La reapertura parcial se sustenta en los trabajos del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada, desplazado a la localidad a petición de la Agencia de Emergencias de Andalucía. Mediante georradar, perfiles electromagnéticos y piezómetros se analiza el comportamiento del acuífero y la estabilidad del terreno.. El alcalde, Carlos García, insiste en que todas las decisiones responden a criterios técnicos: “Salíamos por decisión técnica, entraríamos de la manera que fuera por decisión técnica”.. Según explica, los estudios detectaron comportamientos irregulares del subsuelo por la acumulación extraordinaria de agua y grietas interiores. Ante ese escenario, se plantearon dos opciones: mantener el desalojo total o permitir el regreso a las zonas plenamente seguras. “Si había una zona clara de seguridad absoluta, poder hacer que esa zona fuera habitada”.. El objetivo ahora es afinar el mapa de riesgo: “Hemos pedido que ese mapa de zonas rojas se vaya delimitando a menor conforme pasen los días y se tenga mayor precisión para autorizar definitivamente las viviendas”.. Una normalidad progresiva. El municipio comienza a recuperar la actividad poco a poco. Guarderías y colegios reabrirán sus puertas, mientras los estudiantes de instituto siguen pendientes de solución por el corte de la carretera hacia Ubrique.. El alcalde reconoce que la situación continúa siendo compleja: “Hubiera sido mucho mejor decir: todo está bien, vámonos. Pero la realidad es así. Entre el todo o la nada, este poquito puede ayudar a rebajar la tensión”.. El Ayuntamiento mantendrá el dispositivo de apoyo social y habitacional, consciente de que surgirán numerosas necesidades en los próximos días: “No habrá una solución inmediata para cada problema, pero iremos abordándolos con la colaboración de todos”.. A partir del lunes se retomará la normalidad en materia escolar. La Junta de Andalucía ha tomado las medidas oportunas para el transporte de los alumnos de instituto a través de taxis, tras abrirse el jueves la carretera de Villaluenga.. También se ha reabierto al tráfico la carretera de Benamahoma a El Bosque, por lo que solo permanece ya cortada la de Algodonales, cuya situación es más compleja por los desprendimientos. Los trabajos de los expertos continuarán durante todo el fin de semana.. El sonido del regreso. Las campanas de la parroquia de la Encarnación sigue repicando para celebrar la vuelta de los vecinos. No significan el final de la crisis, pero sí el comienzo de una nueva etapa: la de reconstruir la vida cotidiana con prudencia, paso a paso y bajo la mirada constante de los técnicos que vigilan el terreno.. Grazalema vuelve a habitarse. La normalidad, sin embargo, será todavía un proceso. Ya están reabriendo algunos bares, que esperan como agua de mayo la presencia de turistas, que ya se han dejado ver en la zona desde el momento en el que se ha permitido entrar en el pueblo.
La localidad de la Sierra de Cádiz vive una semana de reencuentros y abrazos, pero todavía quedan detalles para que vuelva a tener la actividad habitual
La imagen más esperada por los vecinos de Grazalema se produjo este lunes: puertas que se abrían de nuevo, persianas levantándose lentamente y calles que recuperaban voces tras once días de silencio. El municipio serrano inició así un retorno controlado después de la evacuación completa ordenada el pasado 5 de febrero, cuando una borrasca de intensidad excepcional —inédita incluso para la localidad con mayores registros de lluvia de España— obligó a desalojar a toda la población.. La decisión de permitir el regreso llegó tras los estudios técnicos que confirmaron la existencia de zonas seguras dentro del casco urbano. El agua caída durante el temporal penetró masivamente en la roca kárstica sobre la que se levanta el pueblo, generando movimientos internos y grietas que hicieron temer daños estructurales graves.. La información técnico-científica es la que ha servido de base para evaluar la viabilidad de la vuelta a casa el lunes de la mayor parte del municipio, y la que ha garantizado también que el miércoles regresase otro centenar y el jueves cuarenta personas más. En esos momentos sólo quedan 121 vecinos por volver a sus casas, aunque la mayoría de ellos se encuentran realojados en el propio pueblo de Grazalema.. El deseo de volver. El regreso era esperado con ansiedad. Durante estos días los vecinos fueron repartidos entre hoteles, campings, pabellones y alojamientos provisionales en municipios cercanos.. Manuela, vecina del municipio, relataba mientras su marido abría la puerta de su casa la experiencia de la evacuación: “Hemos estado en Ronda, nos han atendido muy bien. Hemos estado en hoteles, en un camping, luego en el pabellón… la atención ha sido buena, pero claro, la casa es la casa”.. La incertidumbre, explica, ha sido constante desde que abandonaron el pueblo. “Nos preocupaba lo que pudiera pasar aquí. Sabíamos que había zonas con peligro y todavía hay gente que no ha podido volver porque siguen revisando”.. La vuelta, por tanto, es alivio pero también cautela. Muchas familias regresan sabiendo que parte del municipio continúa cerrado y que el proceso será largo.. Las calles aún cerradas. Las áreas restringidas corresponden a la denominada “zona roja”, donde los técnicos detectaron mayor afectación. Permanecen desalojadas varias vías situadas sobre el acuífero, mientras la Guardia Civil mantiene el perímetro protegido.. En zona de exclusión, hay un total de 213 viviendas. De ellas, se han inspeccionado un total de 124, quedando 89 pendientes de inspección, cifra que ha ido descendiendo por los trabajos que se están realizando a lo largo de este viernes y que continuarán durante todo el fin de semana. Además, los técnicos han informado de que hay ocho viviendas que requieren obras importantes y once de carácter leve.. Un mapa bajo tierra. La reapertura parcial se sustenta en los trabajos del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada, desplazado a la localidad a petición de la Agencia de Emergencias de Andalucía. Mediante georradar, perfiles electromagnéticos y piezómetros se analiza el comportamiento del acuífero y la estabilidad del terreno.. El alcalde, Carlos García, insiste en que todas las decisiones responden a criterios técnicos: “Salíamos por decisión técnica, entraríamos de la manera que fuera por decisión técnica”.. Según explica, los estudios detectaron comportamientos irregulares del subsuelo por la acumulación extraordinaria de agua y grietas interiores. Ante ese escenario, se plantearon dos opciones: mantener el desalojo total o permitir el regreso a las zonas plenamente seguras. “Si había una zona clara de seguridad absoluta, poder hacer que esa zona fuera habitada”.. El objetivo ahora es afinar el mapa de riesgo: “Hemos pedido que ese mapa de zonas rojas se vaya delimitando a menor conforme pasen los días y se tenga mayor precisión para autorizar definitivamente las viviendas”.. Una normalidad progresiva. El municipio comienza a recuperar la actividad poco a poco. Guarderías y colegios reabrirán sus puertas, mientras los estudiantes de instituto siguen pendientes de solución por el corte de la carretera hacia Ubrique.. El alcalde reconoce que la situación continúa siendo compleja: “Hubiera sido mucho mejor decir: todo está bien, vámonos. Pero la realidad es así. Entre el todo o la nada, este poquito puede ayudar a rebajar la tensión”.. El Ayuntamiento mantendrá el dispositivo de apoyo social y habitacional, consciente de que surgirán numerosas necesidades en los próximos días: “No habrá una solución inmediata para cada problema, pero iremos abordándolos con la colaboración de todos”.. A partir del lunes se retomará la normalidad en materia escolar. La Junta de Andalucía ha tomado las medidas oportunas para el transporte de los alumnos de instituto a través de taxis, tras abrirse el jueves la carretera de Villaluenga.. También se ha reabierto al tráfico la carretera de Benamahoma a El Bosque, por lo que solo permanece ya cortada la de Algodonales, cuya situación es más compleja por los desprendimientos. Los trabajos de los expertos continuarán durante todo el fin de semana.. El sonido del regreso. Las campanas de la parroquia de la Encarnación sigue repicando para celebrar la vuelta de los vecinos. No significan el final de la crisis, pero sí el comienzo de una nueva etapa: la de reconstruir la vida cotidiana con prudencia, paso a paso y bajo la mirada constante de los técnicos que vigilan el terreno.. Grazalema vuelve a habitarse. La normalidad, sin embargo, será todavía un proceso. Ya están reabriendo algunos bares, que esperan como agua de mayo la presencia de turistas, que ya se han dejado ver en la zona desde el momento en el que se ha permitido entrar en el pueblo.
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