La Universidad de Burgos (UBU) prueba con alumnos del Máster Internacional en Terapia de la Mano, que se desarrolla de forma conjunta con el Instituto Politécnico de Leiria, en Portugal, un robot humanoide para terapias de rehabilitación física y cognitiva, específicamente de mano, hombro y codo.. Robic, como se llama este dispositivo al que sin embargo en la UBU han rebautizado como ‘MATEO’, es un robot con forma humana al que se puede adiestrar para sesiones totalmente personalizadas de rehabilitación, ha explicado la coordinadora del Máster, Olalla Sáiz, en un vídeo difundido por la universidad burgalesa.. El robot se está utilizando durante las prácticas del primer curso del Máster, que se desarrollan tanto en Burgos como en Portugal, lo que permite testar su funcionamiento de cara a hacer una evaluación, que se completará con los usos que hagan del mismo en los trabajos de fin de Máster.. Sáiz ha destacado que se trata de «una herramienta muy poderosa a nivel de terapia no farmacológica», que permite una personalización total de la terapia, de modo que el terapeuta ocupacional o fisioterapeuta pueden diseñar cada sesión de terapia física o cognitiva adaptada a las necesidades del paciente.. El profesional determina qué actividades se hacen, qué tipo de ejercicios, cuánto tiempo… y como el robot cuenta con sensores y cámara, que va grabando la actividad, hay un feedback inmediato con el paciente: los ojos del robot se ponen rojos o verdes en función de si se están haciendo bien los ejercicios o no.. A MATEO se le controla con una tablet, y toda la información que captan sus sensores y su cámara se va almacenando, lo que permite disponer de datos mucho más precisos sobre la evolución del paciente: no solo se trata de comprobar la mejoría, también ofrece información sobre los grados de movilidad ganados.. La coordinadora del Máster reconoce que el dispositivo tiene un coste elevado pero está demostrando su utilidad, si bien será cuando se pueda utilizar con pacientes reales -no los alumnos- cuando se disponga de información más concreta sobre su funcionamiento, en especial con personas mayores o niños.. Los estudios previos avanzan que MATEO puede funcionar bien con las personas mayores, a las que este tipo de tecnología «les llamada mucho la atención», además de motivarlas al ver los resultados; o con niños, sobre todo aquellos que tienen problemas específicos, porque el robot «no juzga».. «Hace que todos seamos iguales, y eso en rehabilitación es muy importante», ha insistido Olalla Sáiz, de modo que el robot se comporta un poco como la terapia con animales, que tratan igual al paciente con independencia de si tiene un mal día o un problema específico, lo que ayuda a la rehabilitación.
Se está utilizando como prueba con alumnos del Máster Internacional en Terapia de la Mano
La Universidad de Burgos (UBU) prueba con alumnos del Máster Internacional en Terapia de la Mano, que se desarrolla de forma conjunta con el Instituto Politécnico de Leiria, en Portugal, un robot humanoide para terapias de rehabilitación física y cognitiva, específicamente de mano, hombro y codo.. Robic, como se llama este dispositivo al que sin embargo en la UBU han rebautizado como ‘MATEO’, es un robot con forma humana al que se puede adiestrar para sesiones totalmente personalizadas de rehabilitación, ha explicado la coordinadora del Máster, Olalla Sáiz, en un vídeo difundido por la universidad burgalesa.. El robot se está utilizando durante las prácticas del primer curso del Máster, que se desarrollan tanto en Burgos como en Portugal, lo que permite testar su funcionamiento de cara a hacer una evaluación, que se completará con los usos que hagan del mismo en los trabajos de fin de Máster.. Sáiz ha destacado que se trata de «una herramienta muy poderosa a nivel de terapia no farmacológica», que permite una personalización total de la terapia, de modo que el terapeuta ocupacional o fisioterapeuta pueden diseñar cada sesión de terapia física o cognitiva adaptada a las necesidades del paciente.. El profesional determina qué actividades se hacen, qué tipo de ejercicios, cuánto tiempo… y como el robot cuenta con sensores y cámara, que va grabando la actividad, hay un feedback inmediato con el paciente: los ojos del robot se ponen rojos o verdes en función de si se están haciendo bien los ejercicios o no.. A MATEO se le controla con una tablet, y toda la información que captan sus sensores y su cámara se va almacenando, lo que permite disponer de datos mucho más precisos sobre la evolución del paciente: no solo se trata de comprobar la mejoría, también ofrece información sobre los grados de movilidad ganados.. La coordinadora del Máster reconoce que el dispositivo tiene un coste elevado pero está demostrando su utilidad, si bien será cuando se pueda utilizar con pacientes reales -no los alumnos- cuando se disponga de información más concreta sobre su funcionamiento, en especial con personas mayores o niños.. Los estudios previos avanzan que MATEO puede funcionar bien con las personas mayores, a las que este tipo de tecnología «les llamada mucho la atención», además de motivarlas al ver los resultados; o con niños, sobre todo aquellos que tienen problemas específicos, porque el robot «no juzga».. «Hace que todos seamos iguales, y eso en rehabilitación es muy importante», ha insistido Olalla Sáiz, de modo que el robot se comporta un poco como la terapia con animales, que tratan igual al paciente con independencia de si tiene un mal día o un problema específico, lo que ayuda a la rehabilitación.
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