A partir de este miércoles, será más difícil que entre acero en la UE producido fuera. Se establece una cuota de importación de acero que reduce sustancialmente la que existía hasta este 30 de junio: se queda en 18,3 millones de toneladas, y el arancel a pagar cuando se supere esa cantidad pasa del 25% al 50%. La medida entra en vigor el mismo día que lo hace el acuerdo comercial firmado hace casi un año con Estados Unidos y por el que se puso fin, de momento, a una parte de la guerra arancelaria abierta entre los dos lados del Atlántico. Es decir, el acuerdo de Turnberry (Escocia) se activa por el lado europeo tres días antes del plazo que marcó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llegó a amenazar con imponer tasas de importación a los coches si no se resolvía antes del día de la Independencia estadounidense, el 4 de julio. Seguir leyendo
El pacto se activa tres días antes de que venza el plazo que fijó Trump y coincide con la entrada en vigor de la nueva protección comunitaria a su metalurgia
A partir de este miércoles, será más difícil que entre acero en la UE producido fuera. Se establece una cuota de importación de acero que reduce sustancialmente la que existía hasta este 30 de junio: se queda en 18,3 millones de toneladas, y el arancel a pagar cuando se supere esa cantidad pasa del 25% al 50%. La medida entra en vigor el mismo día que lo hace el acuerdo comercial firmado hace casi un año con Estados Unidos y por el que se puso fin, de momento, a una parte de la guerra arancelaria abierta entre los dos lados del Atlántico. Es decir, el acuerdo de Turnberry (Escocia) se activa por el lado europeo tres días antes del plazo que marcó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llegó a amenazar con imponer tasas de importación a los coches si no se resolvía antes del día de la Independencia estadounidense, el 4 de julio. La medida busca proteger la industria acerera de la UE, un sector crítico —sobre todo en tiempos de rearme— que afronta graves problemas por la sobrecapacidad instalada en todo el mundo. Esto desemboca en una producción que supera de largo a la demanda y que acaba por reducir los precios. Según los números de la Comisión Europea, en el mundo hay instalada una capacidad de producción de 620 millones de acero y en poco llegará a los 721 millones. Eso quintuplica el consumo anual de la Unión Europea. La industria siderúrgica, como la del automóvil y buena parte del sector secundario de la economía, genera puestos de trabajo estables y bien remunerados. Además, su productividad suele ser mayor que en muchos servicios. Según los números de la patronal europea, Eurofer, 300.000 personas trabajan directamente en esta industria y 1,5 millones lo hacen de forma indirecta. La pérdida de mano de obra directa desde que en 2018 se impuso la primera salvaguarda es de 18.000 empleos. Desde que la Comisión Europea presentó esta propuesta, en octubre del año pasado, hasta que finalmente ha entrado en vigor, el Ejecutivo de la UE ha tenido que afrontar las reticencias de muchos socios comerciales. Bruselas explica que la mitad de los 18,3 millones de toneladas del cupo exento de pagar tasas a la entrada, 9,15 millones, están destinadas a las importaciones de aquellos países o regiones con las que la Unión tiene firmados acuerdos de libre comercio. Estos socios también pueden beneficiarse del cupo restante. La medida proteccionista, como otras, tiene a China como su principal objetivo. Aunque en este caso, el gigante asiático no es el único. Hay otros países con gran capacidad de producción de acero más barato que el europeo, principalmente en Asia. “Entre 2025 y 2027, se prevé un aumento sustancial de la capacidad de producción de acero de hasta un 6,7% [165 millones de toneladas métricas] en todo el mundo, lo que de materializarse agravará el exceso de capacidad mundial. Se prevé que las economías asiáticas representen el 58% de esa nueva capacidad, lideradas por los aument
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