Hace tres décadas, concretamente el 7 de agosto de 1996, la riada del camping Las Nieves de Biescas se llevo por delante la vida de 87 personas. Entre ellas, las de los seres queridos de Sergio Murillo, que fue el único superviviente de su familia.En aquellos momentos, él tenía 16 años, mientras cuando perdió a su familia, a sus padres y a sus hermanos pequeños de 11 y 10 años, respectivamente.Una tragedia que este miércoles quiso recordar en Y ahora Sonsoles, donde ha reaparecido para contar cómo vivió el horror en sus propias carnes. «Es un día que tengo grabado a fuego, no me olvidaré de nada de ese día», confesaba.Según relató, la tragedia fue «cosa de minutos». Estaban en la tienda de campaña refugiados de la lluvia que caía cuando, en un intento de reacción, ya era demasiado tarde. «Cuando quisimos salir de la tienda el agua ya nos llegaba por las rodillas. No pudimos llegar al coche, porque el agua ya nos habría arrastrado».»Perdí a mis padres y a mis hermanos de vista. Vernos no les vi, porque yo estaba intentando agarrarme, pero sí oí a mi madre, su grito es el último recuerdo que tengo y lo tengo grabado a fuego», rememoraba muy emocionado, asegurando que él sobrevivió a la riada «por casualidad»: «Yo no hice nada». Sobre cómo se afronta una tragedia así, opinaba: «Me llevaron al hospital y, al despertarme, me comunicaron la noticia. Después, hay un periodo de asumirlo, que no significa que lo entiendas. Es más duro las primeras navidades que la primera semana sin ellos».Además, Sergio reconoce que, en algún momento, «en ese proceso de pasar el duelo», ha deseado no haber sobrevivido o al menos haberse cambiado por su hermano: «Entiendo que son partes del proceso psicológico que hay que seguir, pero no tiene sentido darle vueltas a algo que no puedes controlar».
Sergio, que tenía solo 16 años cuando perdió a sus padres y a sus hermanos pequeños hace 30 años, cuenta en ‘Y ahora Sonsoles’ cómo vivió esa tragedia.
20MINUTOS.ES – Televisión
Hace tres décadas, concretamente el 7 de agosto de 1996, la riada del camping Las Nieves de Biescas se llevo por delante la vida de 87 personas. Entre ellas, las de los seres queridos de Sergio Murillo, que fue el único superviviente de su familia.En aquellos momentos, él tenía 16 años, mientras cuando perdió a su familia, a sus padres y a sus hermanos pequeños de 11 y 10 años, respectivamente.Una tragedia que este miércoles quiso recordar en Y ahora Sonsoles, donde ha reaparecido para contar cómo vivió el horror en sus propias carnes. «Es un día que tengo grabado a fuego, no me olvidaré de nada de ese día», confesaba.Según relató, la tragedia fue «cosa de minutos». Estaban en la tienda de campaña refugiados de la lluvia que caía cuando, en un intento de reacción, ya era demasiado tarde. «Cuando quisimos salir de la tienda el agua ya nos llegaba por las rodillas. No pudimos llegar al coche, porque el agua ya nos habría arrastrado».»Perdí a mis padres y a mis hermanos de vista. Vernos no les vi, porque yo estaba intentando agarrarme, pero sí oí a mi madre, su grito es el último recuerdo que tengo y lo tengo grabado a fuego», rememoraba muy emocionado, asegurando que él sobrevivió a la riada «por casualidad»: «Yo no hice nada». Sobre cómo se afronta una tragedia así, opinaba: «Me llevaron al hospital y, al despertarme, me comunicaron la noticia. Después, hay un periodo de asumirlo, que no significa que lo entiendas. Es más duro las primeras navidades que la primera semana sin ellos».Además, Sergio reconoce que, en algún momento, «en ese proceso de pasar el duelo», ha deseado no haber sobrevivido o al menos haberse cambiado por su hermano: «Entiendo que son partes del proceso psicológico que hay que seguir, pero no tiene sentido darle vueltas a algo que no puedes controlar».
