Los profesores catalanes abrieron este miércoles la tercera semana de huelga educativa con un nuevo paro general. Fue el cuarto del curso y el segundo de este tipo, según el calendario de movilizaciones, después del que llevaron a cabo el pasado 12 de mayo. Pero a pesar del desgaste acumulado de los maestros —ya han desplegado la mitad de las 17 jornadas de protesta—, no dudan sobre si se ven con fuerzas de seguir saliendo a las calles: «Y tanto», aseguró tajante Gemma, profesora del Instituto Les Vinyes de Santa Coloma de Gramanet. Llevaba toda la mañana en pie por la huelga. A su lado, le acompañaba su hijo pequeño, que después de tanto trote, tenía ganas de irse a casa y así se lo hacía saber a su madre mientras atendía a este diario.. Ella fue una de los miles de docentes que se congregaron desde las 10:00 horas en Pla de Palau, en Barcelona, lugar desde donde partió la manifestación una hora más tarde. La huelga, sin embargo, también traspasó Girona, Granollers, Lleida, Tarragona y Torredembarra, donde la comunidad educativa llegó a cortar carreteras como la AP-7, la A-2 y la C-12. Mientras tanto, en la capital catalana, los profesores abarrotaban vías, avenidas y travesías porque ven un poco más cerca el objetivo. Un poco más cerca el acuerdo. Ahora, los sindicatos convocantes de las huelgas —USTEC·STEs, Aspepc·Sps, CGT y La Intersindical— y el Departamento de Educación ya se permiten acercar posturas, tras encadenar varias reuniones sin acuerdo.. Esas camisetas amarillas dan resultado, piensan los maestros. Al fin y al cabo, es el color que simboliza sus reivindicaciones y también el del sol: ese que se dejó ver con fuerza desde primera hora de la mañana y obligó a los profesores a rociarse con protector solar. Ayer, ambas partes se volvieron a encontrar en la mesa de negociación a las 15:00 horas —sin conclusiones al cierre de esta edición— para desencallar un conflicto educativo, cuyo desenlace está «bastante más cerca», en palabras de la consellera de Educación, Esther Niubó. La portavoz de USTEC, Iolanda Segura, mostró intenciones de conseguir «grandes avances» en el encuentro programado en lo que se refiere a la resolución de un acuerdo que satisfaga al colectivo docente, a quien, dijo, trasladará su aprobación o rechazo vía consulta.. Y aunque reconoció que hay aspectos que son aún «insuficientes» como el último complemento salarial planteado por la conselleria, o que hay seguir abordando cuestiones como la escuela inclusiva, ya «comienza a sonar la música» para lograr una entente. «Ha habido un cambio de escenario. Estamos en la casilla de salida», reconoció el secretario general de Profesores de Secundaria, Ignasi Fernández, que celebró el reconocimiento de la deuda de los estadios docentes, a pesar de que instó al Govern a negociar la mejora «universal» del complemento específico de 35 euros mensuales brutos. «No se corresponde al clamor colectivo», sentenció mientras los profesores entonaban cánticos como «Niubó, ¿qué pasa? Tú sí que cobras demasiado». Bocinas y silbatos los acompasaban.. «Se incide en programas de digitalización, pero no hay personal. Tenemos aulas con 30 o 32 alumnos con necesidades educativas especiales y no hay ayuda real para atenderlos», denunció a LA RAZÓN Francesc, profesor de tecnología en el Instituto Joan Brossa. En la misma línea, se postularon Iker y Manuel, maestros de Formación Profesional: «Hay estudiantes que llegan con carencias de idioma o matemáticas. Si queremos que se incorporen al mercado laboral, hay que tener más medios para hacer clases de refuerzo. Si no, hay riesgo de que abandonen el ciclo», afirmaron al mismo tiempo que animaban a «seguir apretando» para conseguir mejores condiciones.. Y así lo hicieron los profesores de la escuela pública y de la concertada, también llamados al paro, entre otras organizaciones como la «Plataforma de Famílies en Suport de la Vaga Educativa» o los monitores de las casas de colonias de Fundesplai. Según la Guardia Urbana, se reunieron 7.000 maestros en Barcelona. Según los sindicatos, 15.000. Sea como fuere, los maestros dejaron patente una vez más sus reivindicaciones, en una jornada de protestas que finalizó su recorrido en la plaza Drassanes al mediodía. Allí, entre actividades lúdicas varias, montaron algunos pupitres como señal de protesta.. Mientras, los alumnos aguardan para sentarse en esas mismas mesas y cursar la selectividad. ¿Será posible? «O se sientan a negociar, o esto no parará. En Valencia, ya están amenazando con ello. Es una pena molestar a la sociedad, pero una reivindicación debe ser escuchada y si esa es la manera… Adelante», remata Gemma, sobre la posibilidad de que algunos maestros decidan no corregir las PAU en Cataluña.
Los profesores paralizan seis ciudades catalanas en el segundo paro general del ciclo de movilizaciones
Los profesores catalanes abrieron este miércoles la tercera semana de huelga educativa con un nuevo paro general. Fue el cuarto del curso y el segundo de este tipo, según el calendario de movilizaciones, después del que llevaron a cabo el pasado 12 de mayo. Pero a pesar del desgaste acumulado de los maestros —ya han desplegado la mitad de las 17 jornadas de protesta—, no dudan sobre si se ven con fuerzas de seguir saliendo a las calles: «Y tanto», aseguró tajante Gemma, profesora del Instituto Les Vinyes de Santa Coloma de Gramanet. Llevaba toda la mañana en pie por la huelga. A su lado, le acompañaba su hijo pequeño, que después de tanto trote, tenía ganas de irse a casa y así se lo hacía saber a su madre mientras atendía a este diario.. Ella fue una de los miles de docentes que se congregaron desde las 10:00 horas en Pla de Palau, en Barcelona, lugar desde donde partió la manifestación una hora más tarde. La huelga, sin embargo, también traspasó Girona, Granollers, Lleida, Tarragona y Torredembarra, donde la comunidad educativa llegó a cortar carreteras como la AP-7, la A-2 y la C-12. Mientras tanto, en la capital catalana, los profesores abarrotaban vías, avenidas y travesías porque ven un poco más cerca el objetivo. Un poco más cerca el acuerdo. Ahora, los sindicatos convocantes de las huelgas —USTEC·STEs, Aspepc·Sps, CGT y La Intersindical— y el Departamento de Educación ya se permiten acercar posturas, tras encadenar varias reuniones sin acuerdo.. Esas camisetas amarillas dan resultado, piensan los maestros. Al fin y al cabo, es el color que simboliza sus reivindicaciones y también el del sol: ese que se dejó ver con fuerza desde primera hora de la mañana y obligó a los profesores a rociarse con protector solar. Ayer, ambas partes se volvieron a encontrar en la mesa de negociación a las 15:00 horas —sin conclusiones al cierre de esta edición— para desencallar un conflicto educativo, cuyo desenlace está «bastante más cerca», en palabras de la consellera de Educación, Esther Niubó. La portavoz de USTEC, Iolanda Segura, mostró intenciones de conseguir «grandes avances» en el encuentro programado en lo que se refiere a la resolución de un acuerdo que satisfaga al colectivo docente, a quien, dijo, trasladará su aprobación o rechazo vía consulta.. Y aunque reconoció que hay aspectos que son aún «insuficientes» como el último complemento salarial planteado por la conselleria, o que hay seguir abordando cuestiones como la escuela inclusiva, ya «comienza a sonar la música» para lograr una entente. «Ha habido un cambio de escenario. Estamos en la casilla de salida», reconoció el secretario general de Profesores de Secundaria, Ignasi Fernández, que celebró el reconocimiento de la deuda de los estadios docentes, a pesar de que instó al Govern a negociar la mejora «universal» del complemento específico de 35 euros mensuales brutos. «No se corresponde al clamor colectivo», sentenció mientras los profesores entonaban cánticos como «Niubó, ¿qué pasa? Tú sí que cobras demasiado». Bocinas y silbatos los acompasaban.. «Se incide en programas de digitalización, pero no hay personal. Tenemos aulas con 30 o 32 alumnos con necesidades educativas especiales y no hay ayuda real para atenderlos», denunció a LA RAZÓN Francesc, profesor de tecnología en el Instituto Joan Brossa. En la misma línea, se postularon Iker y Manuel, maestros de Formación Profesional: «Hay estudiantes que llegan con carencias de idioma o matemáticas. Si queremos que se incorporen al mercado laboral, hay que tener más medios para hacer clases de refuerzo. Si no, hay riesgo de que abandonen el ciclo», afirmaron al mismo tiempo que animaban a «seguir apretando» para conseguir mejores condiciones.. Y así lo hicieron los profesores de la escuela pública y de la concertada, también llamados al paro, entre otras organizaciones como la «Plataforma de Famílies en Suport de la Vaga Educativa» o los monitores de las casas de colonias de Fundesplai. Según la Guardia Urbana, se reunieron 7.000 maestros en Barcelona. Según los sindicatos, 15.000. Sea como fuere, los maestros dejaron patente una vez más sus reivindicaciones, en una jornada de protestas que finalizó su recorrido en la plaza Drassanes al mediodía. Allí, entre actividades lúdicas varias, montaron algunos pupitres como señal de protesta.. Mientras, los alumnos aguardan para sentarse en esas mismas mesas y cursar la selectividad. ¿Será posible? «O se sientan a negociar, o esto no parará. En Valencia, ya están amenazando con ello. Es una pena molestar a la sociedad, pero una reivindicación debe ser escuchada y si esa es la manera… Adelante», remata Gemma, sobre la posibilidad de que algunos maestros decidan no corregir las PAU en Cataluña.
Noticias de Cataluña en La Razón
