La disputa por el poder en Más Madrid empezó a mediados de marzo con un proceso de negociación que debía ser un periodo pacífico en el que las partes llegasen a un pacto sin poner en peligro al partido. Lo acordado sobre la marcha debía quedar por escrito. La desconfianza mutua, sin embargo, envenenó las conversaciones e hizo que todo saltara por los aires.. Seguir leyendo
La ministra y el diputado, que aspira a liderar Más Madrid, discutieron durante semanas un reparto de poder equitativo, pero no llegaron a un acuerdo y han acabado enfrentándose públicamente
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La disputa por el poder en Más Madrid empezó hace semanas con un proceso de negociación que debía ser un periodo pacífico en el que las partes llegasen a un pacto sin poner en peligro al partido. Lo acordado sobre la marcha debía quedar por escrito. La desconfianza mutua, sin embargo, envenenó las conversaciones e hizo que todo saltara por los aires. La fractura total llegó el sábado pasado en lo alto de un escenario, durante una verbena, después de que Mónica García, la que ocupa la cúpula, anunciase que se va a presentar a las primarias por Madrid. El que quiere ocupar su lugar, Emilio Delgado, la abrazó y le dijo al oído: “Allí nos vamos a ver”, en referencia a que él también se va a lanzar a las primarias.. El entorno de Mónica García sostiene que la frase de Delgado tuvo un tono más desafiante: “Ahora me vas a ver”. (Los allegados al diputado lo niegan). Sea una versión u otra la verdadera, el caso es que esas palabras retratan que no hubo manera de que las partes se entendiesen y rellenaran los huecos de poder sin llegar a un enfrentamiento directo. De lado y lado aseguran que lo intentaron y se acusan mutuamente de deslealtad. El equipo de la todavía ministra de Sanidad asegura que desde marzo intentaron colmar las ambiciones de Delgado de tener un papel más prominente en el partido con el ofrecimiento de una serie de cargos para él y los suyos que evitasen el choque. Lo hicieron al comprobar que la figura de Delgado iba en ascenso y había deslizado en una entrevista con EL PAÍS que tenía intención de concurrir a las primarias, es decir, interponerse en el camino de García.. Los emilistas defienden que fueron ellos los que se acercaron a la ministra para negociar y evitar el caos que desataría una disputa entre ambos. El 22 de abril, una de las personas más cercanas a Delgado le escribió al entorno de García para abrir este proceso de negociación. Como temían que la ministra se adelantase y anunciase su candidatura, como ha acabado ocurriendo, propusieron que ninguno de los dos tomase ninguna decisión durante las conversaciones, al menos sin que uno avisase al otro. La primera oferta de los emilistas consistía en contar con siete de ellos entre los primeros 20 en las listas a la Asamblea de Madrid. En ese escenario, Delgado se iría al Congreso de los Diputados y no sería un obstáculo para García.. Esa aritmética supondría reconocer que el diputado tiene tanta importancia dentro de Más Madrid como García. El entorno de la ministra rechazó el ofrecimiento y lanzó una contraoferta: cinco emilistas de 25 en las listas de Madrid, incluido el propio Delgado. Eso significaba lanzar el mensaje de que él, en realidad, solo representa a un cuarto del partido, el 25%. La ministra y su gente manejan una gráfica con la que supuestamente demuestran que, de cada 10.000 militantes, 7.500 confían en ella y 2.500 en Delgado. (Los emilistas desconfían de estos datos, que no saben de dónde salen). Esta última propuesta no convenció a los emilistas, que volvieron a envidar: 6 de 20 de los suyos y Delgado en el Congreso.. Este último mensaje no recibió respuesta. La gente de García se agarra a él para tratar de demostrar que Delgado quería lanzarse a la política nacional y no tenía intención de presentarse a Madrid y disputarle la presidencia de la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso. Los emilistas defienden que esto era una negociación en la que nada quedaba decidido hasta que quedara plasmado en papel, escrito en piedra. Delgado cree, y como él muchos dentro del partido, que quien maneja Madrid tiene el control del aparato. Irse al Congreso de los Diputados le apetecía, sería una manera de jugar en las grandes ligas, tratar de evitar un Gobierno del PP y Vox, pero correría el peligro de que lo fuesen arrinconando, sabedor de que no lo quieren sus compañeras, y acabase saliendo por la puerta. Íñigo Errejón ya perdió el control del partido en su día, se fue al Congreso y allí se fue apagando, hasta que su muerte política se certificó con una denuncia de acoso sexual.. Las negociaciones se rompieron con la llamada telefónica del viernes 24 por la noche, cuyo contenido ha revelado EL PAÍS. García llamó a Delgado para contarle que al día siguiente anunciaría que se presentaría a las primarias. Lo haría durante un acto organizado en una verbena al que había invitado a Delgado, la primera invitación que le extendían para un evento del partido en más de dos años. Él se lo tomó como una traición, como una forma de romper las conversaciones que estaban manteniendo para preservar la armonía de Más Madrid. Sobre el papel, la ministra no incumplía nada, desde el principio quedaron en que nadie anunciaría nada “sin avisar al otro”. Ella lo estaba haciendo, aunque sin mucho margen para Delgado. Ese telefonazo acabó con cualquier forma de entendimiento. “Emilio ya no puede echarse atrás. No le queda otra que presentarse a las primarias”, aseguran desde su entorno.. Ahora, uno y otro se van a tener que ver las caras en las primarias. García quiere que los que voten en ellas sean solo los militantes, pese a que hasta ahora nunca había ocurrido en el partido. Esto se puede hacer por una modificación de los estatutos que se hizo el año pasado con cierta polémica y que provocó que varios miembros del comité de garantías presentasen su dimisión. Delgado votó a favor. Los emilistas se ven fuertes y desean ahora, a toda costa, que además de los militantes lo hagan también los simpatizantes. Su teoría es que los militantes, los que acuden a los actos de García y su entorno, evidentemente forman parte de su núcleo y la van a votar a ella. En un espectro más amplio se ven ganadores. La discusión de las próximas semanas en Más Madrid girará en torno a este asunto. Sin acuerdo posible, queda el enfrentamiento directo.
