“Espero que hayamos sembrado algo para que quede en vuestra memoria”. María Patiño se emociona en el último programa de No somos nadie. Pero las lágrimas no impactan como otras veces. La emoción se diluye cuando te has despedido con misma intensidad hasta cuatro veces en solo tres años. Vimos su adiós de Sálvame, contemplamos su adiós de Socialité, observamos su adiós de Ni que fuéramos Sssh y, semanas más tarde, algunos (pocos) siguieron su adiós de la breve La familia de la tele. Entonces, Patiño salió corriendo de un sarcófago.. La diferencia es que, ahora, parece que sí, que esta es la definitiva. De hecho, el núcleo duro de Sálvame se ha ido separando paulatinamente desde que terminó su periplo en Telecinco. Algunos, los más emblemáticos, se intentaron hacer fuertes en el pisito de la productora antes de llegar desfilando a Televisión Española. Sin embargo, la audiencia rechazó la propuesta en La 1. Y el grupo se disgregó. Los más populares buscaron acomodo en otros lugares más seguros. También a nivel mental, lejos del reality que les llevó a ser protagonistas sin tregua. Con todo lo que conlleva estar siendo exprimido a diario en la tele no solo por lo que cuentas, sino por cómo eres y cómo te insisten que debes ser.. Así, la última versión de esta saga de microprogramas, No somos nadie, evidenció el desgaste y fue perdiendo el humor que sostuvo la columna vertebral del formato en su tiempo más experimental en Ten: cuando la mayoría se reunía en el pisito y demostraba que para hacer compañía a la gente basta con una ‘G’, generosidad, y tres ‘C’, complicidad, carisma y comedia. Congregando estas letras capitales, María Patiño, Belén Esteban, Kiko Matamoros, Chelo García Cortés, Lydia Lozano y demás hacían terapia en Ni que fuéramos. Lo que les sirvió para coger aire al despecho de sentir que tu casa natural, Telecinco, ya no te quiere.. En esta etapa, el equipo del programa transformó la debilidad en fortaleza. Con sus confidencias, con sus confesiones, con sus delirios y con sus reportajes callejeros cargados de travesura. Porque la comedia siempre ha salvado al universo Sálvame, rebajando las intensidades de lo que solo es entretenimiento. También lo hizo Carlota Corredera en la secuela de NQFS: Tentáculos. La charla distendida entre amigos ganó a todas las demás rencillas de las que estamos saturados.. Pero, en los últimos meses, el pisito se fue quedando desértico de los personajes más populares, aunque fueron apareciendo otros ‘colaboradores’ con mucho que contar. Lo malo, María Patiño no transmitía la misma alegría de hace dos años. Y contagiaba la sensación de la melancolía de ese instante en el que te vas quedando solo en un universo que ya no existe.. Al final, tras el vértigo inicial a los cambios, el apagón de No somos nadie será una oportunidad para que la propia Patiño encuentre nuevos horizontes. Ella también se liberará del lazo. Porque la familia Sálvame ha dejado definitivamente de existir este viernes 30 de enero. No tanto porque se cierre el plató en la oficina de la productora, más bien porque el interés de la audiencia masiva está en otra tipología de famosos. El público tiene sus celebrities «a la carta» en las redes sociales y prácticamente solo aquellos que están en la efervescente esfera política atraviesan todas las generaciones sociales. Sus decisiones nos tocan a todos, aunque no queramos. De ahí que, la familia quizá sí, pero la fórmula televisiva de Sálvame no acaba aquí, con el cierre de No somos nadie.. Sálvame se ha trasladado a los magacines de actualidad: en cómo dibujan las personalidades de sus colaboradores, en cómo enfocan los debates, en cómo entonan la tensión narrativa… María, puedes estar tranquila, no solo habéis sembrado algo, directamente habéis dejado una huella. Y lo vuestro pinta que envejecerá mejor. Al menos, cuando hicisteis pop con las risas del culebrón de andar por casa y no necesitasteis azuzar espectáculo con las noticias de cada día.
¿Un final para siempre?
20MINUTOS.ES – Televisión
“Espero que hayamos sembrado algo para que quede en vuestra memoria”. María Patiño se emociona en el último programa de No somos nadie. Pero las lágrimas no impactan como otras veces. La emoción se diluye cuando te has despedido con misma intensidad hasta cuatro veces en solo tres años. Vimos su adiós de Sálvame, contemplamos su adiós de Socialité, observamos su adiós de Ni que fuéramos Sssh y, semanas más tarde, algunos (pocos) siguieron su adiós de la breve La familia de la tele. Entonces, Patiño salió corriendo de un sarcófago.. La diferencia es que, ahora, parece que sí, que esta es la definitiva. De hecho, el núcleo duro de Sálvame se ha ido separando paulatinamente desde que terminó su periplo en Telecinco. Algunos, los más emblemáticos, se intentaron hacer fuertes en el pisito de la productora antes de llegar desfilando a Televisión Española. Sin embargo, la audiencia rechazó la propuesta en La 1. Y el grupo se disgregó. Los más populares buscaron acomodo en otros lugares más seguros. También a nivel mental, lejos del reality que les llevó a ser protagonistas sin tregua. Con todo lo que conlleva estar siendo exprimido a diario en la tele no solo por lo que cuentas, sino por cómo eres y cómo te insisten que debes ser.. Así, la última versión de esta saga de microprogramas, No somos nadie, evidenció el desgaste y fue perdiendo el humor que sostuvo la columna vertebral del formato en su tiempo más experimental en Ten: cuando la mayoría se reunía en el pisito y demostraba que para hacer compañía a la gente basta con una ‘G’, generosidad, y tres ‘C’, complicidad, carisma y comedia. Congregando estas letras capitales, María Patiño, Belén Esteban, Kiko Matamoros, Chelo García Cortés, Lydia Lozano y demás hacían terapia en Ni que fuéramos. Lo que les sirvió para coger aire aldespecho de sentir que tu casa natural, Telecinco, ya no te quiere.. En esta etapa, el equipo del programa transformó la debilidad en fortaleza. Con sus confidencias, con sus confesiones, con sus delirios y con sus reportajes callejeros cargados de travesura. Porque la comedia siempre ha salvado al universo Sálvame, rebajando las intensidades de lo que solo es entretenimiento. También lo hizo Carlota Corredera en la secuela de NQFS: Tentáculos. La charla distendida entre amigos ganó a todas las demás rencillas de las que estamos saturados.. Pero, en los últimos meses, el pisito se fue quedando desértico de los personajes más populares, aunque fueron apareciendo otros ‘colaboradores’ con mucho que contar. Lo malo, María Patiño no transmitía la misma alegría de hace dos años. Y contagiaba la sensación de la melancolía de ese instante en el que te vas quedando solo en un universo que ya no existe.. Al final, tras el vértigo inicial a los cambios, el apagón de No somos nadie será una oportunidad para que Patiño encuentre nuevos horizontes. Ella también se liberará del lazo. Porque la familia Sálvame ha dejado definitivamente de existir este viernes 30 de enero.No tanto porque se cierre el plató en la oficina de la productora, más bien porque el interés de la audiencia masiva está en otros derroteros de famosos. El público tiene sus celebrities «a la carta» en las redes sociales y prácticamente solo aquellos que están en la efervescente esfera política atraviesan todas las generaciones sociales. Sus decisiones nos tocan a todos, aunque no queramos. De ahí que, la familia tal vez sí, pero la fórmula de Sálvame no acabe aquí, con el cierre de No somos nadie.. Sálvame se ha trasladado a los magacines de actualidad: en cómo dibujan las personalidades de sus colaboradores, en cómo enfocan los debates, en cómo entonan la tensión narrativa… María, puedes estar tranquila, no solo habéis sembrado algo, directamente habéis dejado una huella. Y lo vuestro envejecerá mejor. Al menos, cuando hicisteis pop con las risas del culebrón de andar por casa y no necesitasteis hacer espectáculo con las noticias de cada día.
