El Atlético está en semifinales de la Champions tras perder contra el Barcelona, pero el tanto rojiblanco fue suficiente para salvar la eliminatoria y plantarse en semifinales. Los dos partidos han tenido de todo, tanto en el campo, como fuera. Así, la seguridad rojiblanco obligó a una aficionado azulgrana a tirar la estelada que quería meter en el campo.. Fue noche de sufrimiento para el Atlético de Madrid, de esos que te roban el aliento, de esos que te hacen sentir vivo hasta las entrañas. La victoria en el Camp Nou, pese a los dos goles, dejaba el camino sembrado de dudas. Pero el tanto que dejó en nada los dos goles del Barcelona hizo rugir al Metropolitano y recordó, en cada rincón, al viejo Vicente Calderón, aquel fortín de pasiones desatadas y victorias épicas. Era una noche rojiblanca, de esas que se graban a fuego en la memoria del hincha.. Bandera requisada. Los dos encuentros, el de ida y el de vuelta, fueron un compendio de emociones a flor de piel, tanto dentro del rectángulo de juego como en las bulliciosas gradas. La afición blaugrana, más de tres mil almas, se hizo notar en una sección del Fondo Norte del Metropolitano, un auténtico éxodo culé buscando la gloria europea. Pero no era la primera vez que las banderas independentistas catalanas generaban un pequeño rifirrafe. Ya en el primer envite liguero los responsables de la seguridad del club del Manzanares habían procedido a retirar los símbolos que un sector de la parroquia barcelonista pretendía exhibir.. Esta vez, la normativa pareció repetirse, el mismo protocolo, la misma escena. La requisa de las esteladas por parte de los efectivos de seguridad atléticos encendió los ánimos de los «radicales culés», aquellos que ven en cada emblema una declaración de principios innegociable. El ambiente, ya de por sí cargado de tensión deportiva, añadió un ingrediente político.. El viva España rojiblanco. Pero la afición del Atlético, ajena a estos debates periféricos, vivió su momento. Con la victoria consumada, con el pase a semifinales rubricado, las gargantas se desgañitaron al unísono: «¡Qué viva España!» fue el grito de guerra, el estribillo de una celebración que trascendió las fronteras del deporte.. El camino a las semifinales ha sido una montaña rusa que ha puesto a prueba la resistencia de los corazones atléticos. Y ahora, con la victoria en el bolsillo y el billete para la penúltima instancia asegurado, la mirada se dirige hacia el horizonte. El Arsenal, el líder de la Premier League, se perfila como el próximo rival. Un duelo que promete ser épico y la afición ya sueña, ya imagina, ya se prepara para otro capítulo de esta apasionante historia.
El equipo de Simeone perdió, pero se clasificó a semifinales en una eliminatoria cargada de emoción y política
El Atlético está en semifinales de la Champions tras perder contra el Barcelona, pero el tanto rojiblanco fue suficiente para salvar la eliminatoria y plantarse en semifinales. Los dos partidos han tenido de todo, tanto en el campo, como fuera. Así, la seguridad rojiblanco obligó a una aficionado azulgrana a tirar la estelada que quería meter en el campo.. Fue noche de sufrimiento para el Atlético de Madrid, de esos que te roban el aliento, de esos que te hacen sentir vivo hasta las entrañas. La victoria en el Camp Nou, pese a los dos goles, dejaba el camino sembrado de dudas. Pero el tanto que dejó en nada los dos goles del Barcelona hizo rugir al Metropolitano y recordó, en cada rincón, al viejo Vicente Calderón, aquel fortín de pasiones desatadas y victorias épicas. Era una noche rojiblanca, de esas que se graban a fuego en la memoria del hincha.. Bandera requisada. Los dos encuentros, el de ida y el de vuelta, fueron un compendio de emociones a flor de piel, tanto dentro del rectángulo de juego como en las bulliciosas gradas. La afición blaugrana, más de tres mil almas, se hizo notar en una sección del Fondo Norte del Metropolitano, un auténtico éxodo culé buscando la gloria europea. Pero no era la primera vez que las banderas independentistas catalanas generaban un pequeño rifirrafe. Ya en el primer envite liguero los responsables de la seguridad del club del Manzanares habían procedido a retirar los símbolos que un sector de la parroquia barcelonista pretendía exhibir.. Esta vez, la normativa pareció repetirse, el mismo protocolo, la misma escena. La requisa de las esteladas por parte de los efectivos de seguridad atléticos encendió los ánimos de los «radicales culés», aquellos que ven en cada emblema una declaración de principios innegociable. El ambiente, ya de por sí cargado de tensión deportiva, añadió un ingrediente político.. El viva España rojiblanco. Pero la afición del Atlético, ajena a estos debates periféricos, vivió su momento. Con la victoria consumada, con el pase a semifinales rubricado, las gargantas se desgañitaron al unísono: «¡Qué viva España!» fue el grito de guerra, el estribillo de una celebración que trascendió las fronteras del deporte.. El camino a las semifinales ha sido una montaña rusa que ha puesto a prueba la resistencia de los corazones atléticos. Y ahora, con la victoria en el bolsillo y el billete para la penúltima instancia asegurado, la mirada se dirige hacia el horizonte. El Arsenal, el líder de la Premier League, se perfila como el próximo rival. Un duelo que promete ser épico y la afición ya sueña, ya imagina, ya se prepara para otro capítulo de esta apasionante historia.
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