El centro histórico de Murcia esconde cientos de historias cargadas de simbolismo. Quizá una de las más curiosas y a su vez menos conocida es la que se asocia a los «gigantes de piedra». Tal y como explica la divulgadora Carmen Celdrán, estas figuras se construyeron en casas nobles de la época para alejar a los ladrones, «por eso se le sitúan cerca de las ventanas o las puertas».
Se trata de figuras monstruosas, pues no corresponden a hombres, sino que son «salvajes y peludos» tienen su origen en los escuderos de los caballeros y están relacionados con la heráldica. «El Palacio Almódovar se construyó en el siglo XVII», explica y ahora está siendo rehabilitado y podrá ser visitado.
Otros gigantes son los de la capilla de los Vélez que están sosteniendo el escudo de la familia Chacón, otros están en Museo Salzillo. También se pueden observar gigantes «tranquilos» que pertenecieron a la casa Huerto de las Bombas, que se encontraba en la calle Miguel de Cervantes y «fueron testigos de una batalla».
Huerto de las bombas
Según explica la página Turismo Región de Murcia, el Huerto de las Bombas formó parte del paisaje de la carretera de Espinardo hasta bien entrado el siglo XX durante el que fue absorbido por el crecimiento de la ciudad. Cuenta Martínez Tornel que en la década de 1880 «el huerto era principalmente de naranjos. Entre ellos se esconde la casa y la fuente frente a la casa poblada de bullidoras legiones de peces de colores. Sobre los naranjos elevan conos de verdura melancólicos cipreses y desde los terrados de las casas y a partir del pequeño paraíso de las 80 tahullas que forman ese huerto se desarrolla al norte la triste perspectiva de áridos montes y amarillentos campos de secano».
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El centro histórico de Murcia esconde cientos de historias cargadas de simbolismo. Quizá una de las más curiosas y a su vez menos conocida es la que se asocia a los «gigantes de piedra». Tal y como explica la divulgadora Carmen Celdrán, estas figuras se construyeron en casas nobles de la época para alejar a los ladrones, «por eso se le sitúan cerca de las ventanas o las puertas».. Se trata de figuras monstruosas, pues no corresponden a hombres, sino que son «salvajes y peludos» tienen su origen en los escuderos de los caballeros y están relacionados con la heráldica. «El Palacio Almódovar se construyó en el siglo XVII», explica y ahora está siendo rehabilitado y podrá ser visitado.. Otros gigantes son los de la capilla de los Vélez que están sosteniendo el escudo de la familia Chacón, otros están en Museo Salzillo. También se pueden observar gigantes «tranquilos» que pertenecieron a la casa Huerto de las Bombas, que se encontraba en la calle Miguel de Cervantes y «fueron testigos de una batalla».. Huerto de las bombas. Según explica la página Turismo Región de Murcia, el Huerto de las Bombas formó parte del paisaje de la carretera de Espinardo hasta bien entrado el siglo XX durante el que fue absorbido por el crecimiento de la ciudad. Cuenta Martínez Tornel que en la década de 1880 «el huerto era principalmente de naranjos. Entre ellos se esconde la casa y la fuente frente a la casa poblada de bullidoras legiones de peces de colores. Sobre los naranjos elevan conos de verdura melancólicos cipreses y desde los terrados de las casas y a partir del pequeño paraíso de las 80 tahullas que forman ese huerto se desarrolla al norte la triste perspectiva de áridos montes y amarillentos campos de secano».
Salvajes, peludos o en estado tranquilo encierran curiosas historias
