Las adicciones pueden adoptar formas inesperadas y, en ocasiones, mortales. Más allá de las sustancias clásicamente asociadas a la dependencia, existen comportamientos que llevados al extremo pueden convertirse en un riesgo grave para la salud.. Uno de esos casos insólitos es la adicción al agua, un fenómeno poco conocido pero capaz de desencadenar trastornos físicos y psicológicos severos. Entre ellos, la hiponatremia, una alteración peligrosa de los niveles de sodio en sangre que puede provocar confusión, delirios e incluso poner en peligro la vida.. En una entrevista en el podcast The Diary of a CEO, la psiquiatra Anna Lembke, profesora de la Universidad de Stanford, ha relatado un caso extremo que atendió en consulta. «Tuve una paciente que era adicta al agua. Lo sé, es difícil de imaginar», ha señalado.. La paciente había superado previamente «una adicción muy grave al alcohol», pero al dejar la bebida desarrolló una conducta compulsiva con el consumo de agua. Así, Lembke ha explicado que la mujer descubrió que, al ingerir grandes cantidades, «podía sufrir hiponatremia».. «Esto que significa que podía reducir los niveles de sodio en el torrente sanguíneo», un estado que «le provocaba delirios». Según la especialista, la mujer utilizaba esos episodios como una forma de obtener atención: «En su deseo de que la atendieran, bebía grandes cantidades de agua».. El caso terminó con un desenlace devastador. «Al final no lo superó y terminó quitándose la vida», concluye Lembke, al se preguntada por el entrevistador sobre si la mujer ya se encontraba bien.
La experta relata que la mujer había desarrollado hiponatremia, un estado que «le provocaba delirios».
Las adicciones pueden adoptar formas inesperadas y, en ocasiones, mortales. Más allá de las sustancias clásicamente asociadas a la dependencia, existen comportamientos que llevados al extremo pueden convertirse en un riesgo grave para la salud.. Uno de esos casos insólitos es la adicción al agua, un fenómeno poco conocido pero capaz de desencadenar trastornos físicos y psicológicos severos. Entre ellos, la hiponatremia, una alteración peligrosa de los niveles de sodio en sangre que puede provocar confusión, delirios e incluso poner en peligro la vida.. En una entrevista en el podcast The Diary of a CEO, la psiquiatra Anna Lembke, profesora de la Universidad de Stanford, ha relatado un caso extremo que atendió en consulta. «Tuve una paciente que era adicta al agua. Lo sé, es difícil de imaginar», ha señalado.. La paciente había superado previamente «una adicción muy grave al alcohol», pero al dejar la bebida desarrolló una conducta compulsiva con el consumo de agua. Así, Lembke ha explicado que la mujer descubrió que, al ingerir grandes cantidades, «podía sufrir hiponatremia».. «Esto que significa que podía reducir los niveles de sodio en el torrente sanguíneo», un estado que «le provocaba delirios». Según la especialista, la mujer utilizaba esos episodios como una forma de obtener atención: «En su deseo de que la atendieran, bebía grandes cantidades de agua».. El caso terminó con un desenlace devastador. «Al final no lo superó y terminó quitándose la vida», concluye Lembke, al se preguntada por el entrevistador sobre si la mujer ya se encontraba bien.
