«Como ir al dentista» es la metáfora que utilizaba Joaquín Caparrós cuando el calendario marcaba Camp Nou y Messi. Sevilla como primer campo de batalla. La formación de Santiago Abascal eligió la capital andaluza como punta de lanza de su ofensiva institucional con la llamada prioridad nacional –la propuesta de discriminar a extranjeros en el acceso a servicios públicos y ayudas sociales– y se topó con una defensa numantina. El PP votó en contra en el Pleno. La prioridad nacional encalla hasta en un terreno de entendimiento previo, ya que en el Ayuntamiento hay un acuerdo con Vox con medidas concretas que permitieron a José Luis Sanz, sevillista confeso, salvar un mandato en minoría.. El enroque va más allá de lo simbólico. Horas antes del debate, el equipo de gobierno del alcalde José Luis Sanz se vio obligado a retirar su plan de ajuste económico al comprobar que Vox no lo respaldaría tras fracasar la negociación en torno a la prioridad nacional. Vox trató de utilizar un instrumento para el presupuesto como palanca para forzar una medida de dudosa constitucionalidad, presentada como lema de campaña para las andaluzas, y como antesala a la negociación para investir a Moreno.. Una moción pensada para Madrid pero debatida en Sevilla. La portavoz adjunta de Con Podemos-IU, Susana Hornillo, resumió que la moción «no tiene que ver con Sevilla, sino con un mensaje desde Madrid para traerla ahora que están intentando condicionar las negociaciones del PP-A». La estrategia es clara hasta para la oposición popular. Abascal ha pedido a sus grupos municipales y autonómicos que presenten propuestas de prioridad nacional de forma coordinada, convirtiendo cada pleno en un termómetro de hasta dónde puede doblegarse el PP. El texto instaba a la Junta a impedir que los migrantes en situación irregular usen el sistema sanitario –«salvo casos de asistencia urgente y vital»–, pedía derogar el real decreto que reconoce el derecho a la salud de personas extranjeras sin residencia legal y solicitaba compartir datos del padrón para identificar a extracomunitarios sin permiso de residencia y proceder a su devolución. Una propuesta que choca frontalmente con la jurisprudencia constitucional y con los compromisos internacionales del Estado español.. El portavoz popular Juan Bueno trató de no hacer sangre, señalando que hay «temas en los que pueden estar de acuerdo» pero subrayando que «nuestra prioridad nacional es la Constitución». El alcalde Sanz no estaba presente durante el debate. Entró al salón plenario cuando la votación ya había concluido. Una ausencia que la concejala socialista Encarnación Aguilar reprochó: «Espero que no sea una moneda de cambio a cuenta del plan de ajuste después de que les hayan retirado el apoyo». Mientras el pleno sevillano consumía su munición, el portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, Manuel Gavira, lanzaba un ultimátum velado a Juanma Moreno: «once días» después de las elecciones del 17-M, sin un solo contacto «serio» entre ambos partidos. «O pacta o acuerda con Vox, o pacta o acuerda con la izquierda, no hay más opciones», sentenció Gavira, subrayando que el PP necesita los votos de su formación para la investidura al haberse quedado a dos escaños de la mayoría absoluta. El líder andaluz de Vox insistió en que no ha habido ni un solo contacto «serio», ya que no vale con que un diputado del PP-A se cruce con uno de Vox «por el pasillo» o que se escriba un «WhatsApp». «¿En Andalucía queremos entendernos?, pues sí, nosotros hemos dicho que estamos dispuestos, pero han pasado once días y no hay ningún contacto», insistió Manuel Gavira, señalando que el PP-A podrá decir que hay «tiempo» hasta el 11 de junio, pero la realidad es que Andalucía «no tiene ni un segundo que esperar».. Desde el PP andaluz, el portavoz parlamentario Toni Martín respondió: «No veo que haya tanta urgencia, hasta el día 11 del mes que viene no se constituye el Parlamento». Desde Madrid, la vicesecretaria de los populares Cuca Gamarra avisó de que cualquier acuerdo en Andalucía deberá ajustarse al documento marco que el PP publicó en febrero, el mismo que ha servido de referencia en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Esta semana en Sevilla, Feijóo dio vía libre a Moreno para su negociación y puso como ejemplo la vía sevillana del acuerdo con Vox de José Luis Sanz en el Ayuntamiento hispalense.. El episodio sevillano sirve de prólogo a la negociación en la Junta de Andalucía. Vox marca terreno con la prioridad nacional y el PP trata de esquivarla. La negociación andaluza empieza, pues, con los dos socios potenciales mirándose de reojo. «Yo pegaba por placer, no como esos mediocres que pegan por necesidad», acuñó en su día Daniel Passarella.
El PP vota en contra de la moción en el Pleno de Sevilla después de que los de Abascal rechazaran el plan de ajuste municipal, en un anticipo de la tensión de la negociación andaluza
«Como ir al dentista» es la metáfora que utilizaba Joaquín Caparrós cuando el calendario marcaba Camp Nou y Messi. Sevilla como primer campo de batalla. La formación de Santiago Abascal eligió la capital andaluza como punta de lanza de su ofensiva institucional con la llamada prioridad nacional –la propuesta de discriminar a extranjeros en el acceso a servicios públicos y ayudas sociales– y se topó con una defensa numantina. El PP votó en contra en el Pleno. La prioridad nacional encalla hasta en un terreno de entendimiento previo, ya que en el Ayuntamiento hay un acuerdo con Vox con medidas concretas que permitieron a José Luis Sanz, sevillista confeso, salvar un mandato en minoría.. El enroque va más allá de lo simbólico. Horas antes del debate, el equipo de gobierno del alcalde José Luis Sanz se vio obligado a retirar su plan de ajuste económico al comprobar que Vox no lo respaldaría tras fracasar la negociación en torno a la prioridad nacional. Vox trató de utilizar un instrumento para el presupuesto como palanca para forzar una medida de dudosa constitucionalidad, presentada como lema de campaña para las andaluzas, y como antesala a la negociación para investir a Moreno.. Una moción pensada para Madrid pero debatida en Sevilla. La portavoz adjunta de Con Podemos-IU, Susana Hornillo, resumió que la moción «no tiene que ver con Sevilla, sino con un mensaje desde Madrid para traerla ahora que están intentando condicionar las negociaciones del PP-A». La estrategia es clara hasta para la oposición popular. Abascal ha pedido a sus grupos municipales y autonómicos que presenten propuestas de prioridad nacional de forma coordinada, convirtiendo cada pleno en un termómetro de hasta dónde puede doblegarse el PP. El texto instaba a la Junta a impedir que los migrantes en situación irregular usen el sistema sanitario –«salvo casos de asistencia urgente y vital»–, pedía derogar el real decreto que reconoce el derecho a la salud de personas extranjeras sin residencia legal y solicitaba compartir datos del padrón para identificar a extracomunitarios sin permiso de residencia y proceder a su devolución. Una propuesta que choca frontalmente con la jurisprudencia constitucional y con los compromisos internacionales del Estado español.. El portavoz popular Juan Bueno trató de no hacer sangre, señalando que hay «temas en los que pueden estar de acuerdo» pero subrayando que «nuestra prioridad nacional es la Constitución». El alcalde Sanz no estaba presente durante el debate. Entró al salón plenario cuando la votación ya había concluido. Una ausencia que la concejala socialista Encarnación Aguilar reprochó: «Espero que no sea una moneda de cambio a cuenta del plan de ajuste después de que les hayan retirado el apoyo». Mientras el pleno sevillano consumía su munición, el portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, Manuel Gavira, lanzaba un ultimátum velado a Juanma Moreno: «once días» después de las elecciones del 17-M, sin un solo contacto «serio» entre ambos partidos. «O pacta o acuerda con Vox, o pacta o acuerda con la izquierda, no hay más opciones», sentenció Gavira, subrayando que el PP necesita los votos de su formación para la investidura al haberse quedado a dos escaños de la mayoría absoluta. El líder andaluz de Vox insistió en que no ha habido ni un solo contacto «serio», ya que no vale con que un diputado del PP-A se cruce con uno de Vox «por el pasillo» o que se escriba un «WhatsApp». «¿En Andalucía queremos entendernos?, pues sí, nosotros hemos dicho que estamos dispuestos, pero han pasado once días y no hay ningún contacto», insistió Manuel Gavira, señalando que el PP-A podrá decir que hay «tiempo» hasta el 11 de junio, pero la realidad es que Andalucía «no tiene ni un segundo que esperar».. Desde el PP andaluz, el portavoz parlamentario Toni Martín respondió: «No veo que haya tanta urgencia, hasta el día 11 del mes que viene no se constituye el Parlamento». Desde Madrid, la vicesecretaria de los populares Cuca Gamarra avisó de que cualquier acuerdo en Andalucía deberá ajustarse al documento marco que el PP publicó en febrero, el mismo que ha servido de referencia en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Esta semana en Sevilla, Feijóo dio vía libre a Moreno para su negociación y puso como ejemplo la vía sevillana del acuerdo con Vox de José Luis Sanz en el Ayuntamiento hispalense.. El episodio sevillano sirve de prólogo a la negociación en la Junta de Andalucía. Vox marca terreno con la prioridad nacional y el PP trata de esquivarla. La negociación andaluza empieza, pues, con los dos socios potenciales mirándose de reojo. «Yo pegaba por placer, no como esos mediocres que pegan por necesidad», acuñó en su día Daniel Passarella.
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