Algunos recuerdos de la infancia sobreviven al paso del tiempo con una precisión sorprendente: el sonido del agua, las largas tardes al aire libre o incluso el olor particular del mar. Para Jesús Vázquez, una de esas imágenes está unida a la playa de Cabanas, en la provincia de A Coruña, donde pasó buena parte de sus veranos acompañado por su familia.. El presentador ferrolano recordó públicamente aquella etapa al compartir una fotografía de su niñez y explicar que veraneaba en este rincón próximo a su ciudad natal. «Todavía recuerdo ese particular olor a mar», escribió hace años rememorando aquellas jornadas estivales.. El arenal al que hacía referencia es la playa de A Magdalena —también denominada A Madalena—, situada en la parroquia de San Martiño de Porto, en el municipio de Cabanas. Frente a ella, al otro lado de la desembocadura del río Eume, se encuentra la villa histórica de Pontedeume.. Un kilómetro de arena junto al Eume. La playa tiene algo más de un kilómetro de longitud y una anchura media cercana a los 50 metros. Su arena blanca y fina, la escasa exposición al viento y unas aguas generalmente tranquilas y poco profundas explican que se haya consolidado como uno de los destinos familiares más frecuentados de la comarca de Ferrolterra.. Su carácter semirurbano facilita además la llegada. Cuenta con aparcamientos próximos y se puede alcanzar caminando desde el centro de Cabanas. La cercanía de núcleos como Ferrol, A Coruña o Pontedeume contribuye a que durante los meses de verano registre una elevada afluencia de bañistas.. La ubicación junto a la desembocadura del Eume ofrece un paisaje diferente al de los grandes arenales expuestos al océano. El agua aparece resguardada, mientras las embarcaciones fondeadas y la silueta de Pontedeume completan una de las estampas más reconocibles de la zona.. El pinar que se convirtió en símbolo de Cabanas. Uno de los elementos que distinguen a A Magdalena es el gran pinar que acompaña prácticamente todo el arenal. Sus árboles altos proporcionan sombra a pocos metros de la arena y han terminado por convertirse en parte de la identidad del municipio, hasta el punto de aparecer representados en su escudo.. Bajo los pinos hay mesas, bancos, fuentes y zonas habilitadas para comer y descansar. Esta combinación permite pasar el día entre la playa y la sombra, organizar un pícnic o refugiarse de las horas de mayor calor sin abandonar el entorno marítimo.. Un paseo peatonal rodea parte de la zona arbolada y permite recorrer la costa con vistas hacia la ría. La presencia conjunta de playa, pinar y servicios explica que muchas familias repitan cada verano y que este paisaje haya quedado asociado a los recuerdos de infancia de varias generaciones.. El entorno dispone de duchas, lavapiés, papeleras, establecimientos de restauración y quioscos. Durante la temporada estival suele contar también con vigilancia, socorrismo y primeros auxilios.. Sus aguas permiten practicar actividades como vela, windsurf, esquí náutico o motonáutica. En las inmediaciones del dique que canaliza el río Eume existe asimismo una zona de fondeo de embarcaciones y un club náutico privado.. En uno de los extremos del arenal se ha reservado un tramo de aproximadamente 150 metros para acudir con perros. Los animales deben permanecer atados y controlados para garantizar la convivencia con otros usuarios y mascotas.. Aunque su paisaje ha cambiado con el paso de las décadas y la llegada de nuevos visitantes, A Magdalena conserva aquello que quedó grabado en la memoria de Jesús Vázquez: el olor a mar, las aguas tranquilas y las tardes de verano bajo los pinos.. Más que una playa, representa una forma de entender los veranos en Galicia: jornadas familiares sin prisas, baños en una ría protegida y largas sobremesas a la sombra, con Pontedeume y la desembocadura del Eume como telón de fondo.
Conserva entre sus recuerdos de infancia los veranos familiares en este arenal de aguas tranquilas que se ha convertido en uno de los más populares de Ferrolterra
Algunos recuerdos de la infancia sobreviven al paso del tiempo con una precisión sorprendente: el sonido del agua, las largas tardes al aire libre o incluso el olor particular del mar. Para Jesús Vázquez, una de esas imágenes está unida a la playa de Cabanas, en la provincia de A Coruña, donde pasó buena parte de sus veranos acompañado por su familia.. El presentador ferrolano recordó públicamente aquella etapa al compartir una fotografía de su niñez y explicar que veraneaba en este rincón próximo a su ciudad natal. «Todavía recuerdo ese particular olor a mar», escribió hace años rememorando aquellas jornadas estivales.. El arenal al que hacía referencia es la playa de A Magdalena —también denominada A Madalena—, situada en la parroquia de San Martiño de Porto, en el municipio de Cabanas. Frente a ella, al otro lado de la desembocadura del río Eume, se encuentra la villa histórica de Pontedeume.. Un kilómetro de arena junto al Eume. La playa tiene algo más de un kilómetro de longitud y una anchura media cercana a los 50 metros. Su arena blanca y fina, la escasa exposición al viento y unas aguas generalmente tranquilas y poco profundas explican que se haya consolidado como uno de los destinos familiares más frecuentados de la comarca de Ferrolterra.. Su carácter semirurbano facilita además la llegada. Cuenta con aparcamientos próximos y se puede alcanzar caminando desde el centro de Cabanas. La cercanía de núcleos como Ferrol, A Coruña o Pontedeume contribuye a que durante los meses de verano registre una elevada afluencia de bañistas.. La ubicación junto a la desembocadura del Eume ofrece un paisaje diferente al de los grandes arenales expuestos al océano. El agua aparece resguardada, mientras las embarcaciones fondeadas y la silueta de Pontedeume completan una de las estampas más reconocibles de la zona.. El pinar que se convirtió en símbolo de Cabanas. Uno de los elementos que distinguen a A Magdalena es el gran pinar que acompaña prácticamente todo el arenal. Sus árboles altos proporcionan sombra a pocos metros de la arena y han terminado por convertirse en parte de la identidad del municipio, hasta el punto de aparecer representados en su escudo.. Bajo los pinos hay mesas, bancos, fuentes y zonas habilitadas para comer y descansar. Esta combinación permite pasar el día entre la playa y la sombra, organizar un pícnic o refugiarse de las horas de mayor calor sin abandonar el entorno marítimo.. Un paseo peatonal rodea parte de la zona arbolada y permite recorrer la costa con vistas hacia la ría. La presencia conjunta de playa, pinar y servicios explica que muchas familias repitan cada verano y que este paisaje haya quedado asociado a los recuerdos de infancia de varias generaciones.. El entorno dispone de duchas, lavapiés, papeleras, establecimientos de restauración y quioscos. Durante la temporada estival suele contar también con vigilancia, socorrismo y primeros auxilios.. Sus aguas permiten practicar actividades como vela, windsurf, esquí náutico o motonáutica. En las inmediaciones del dique que canaliza el río Eume existe asimismo una zona de fondeo de embarcaciones y un club náutico privado.. En uno de los extremos del arenal se ha reservado un tramo de aproximadamente 150 metros para acudir con perros. Los animales deben permanecer atados y controlados para garantizar la convivencia con otros usuarios y mascotas.. Aunque su paisaje ha cambiado con el paso de las décadas y la llegada de nuevos visitantes, A Magdalena conserva aquello que quedó grabado en la memoria de Jesús Vázquez: el olor a mar, las aguas tranquilas y las tardes de verano bajo los pinos.. Más que una playa, representa una forma de entender los veranos en Galicia: jornadas familiares sin prisas, baños en una ría protegida y largas sobremesas a la sombra, con Pontedeume y la desembocadura del Eume como telón de fondo.
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